¡Aupa Athletic!

¿No podemos extrapolar esta idea loca de trabajar por un mundo mejor al fútbol, que tantas pasiones despierta, que llega a tanta gente de todas las edades de todos los sitios, de todos los estratos de la sociedad?

¡Aupa Athletic!
May Serrano
MAY SERRANO

'El mejor equipo del mundo', rezaba la pancarta que vi el otro día en el centro de Bilbao. Y pensé: «¡Así será cuando todo el mundo en Bilbao agenda su vida en torno a los partidos, el campo casi siempre lleno, familias ajustando presupuestos para pagar el carnet, viajando para apoyar a su equipo, comprando camisetas a 80 euros, haciendo filigranas para encajar a las criaturas, cambiando la comida familiar para poder ir al partido!»

No voy a mentirles. A mí no me gusta el fútbol. Ningún equipo, no me gustan los partidos, ni me gusta que el 80% de las noticias de deporte sean del 'deporte Rey'. No me gusta el fútbol y me cuesta mucho entender esta pasión loca por un equipo. Observo a mi alrededor para cuestionarme si soy yo una tarada o una insensible, o las dos cosas. Por eso me paré frente al Mercado de la Ribera, donde estaba la pancarta de la que estoy hablando. En mi subconsciente se alinearon las ideas:

¿Como me va a gustar un deporte dónde ellos juegan y nosotras no?

¡¡¡Pero si el Athletic tiene equipo femenino!!!

¡Si es pionero en el fútbol femenino!!

¡Si viajaron al 'Teresa Herrera' en avión junto a sus compañeros!!, me gritaran ustedes desde sus casas. ¡Si han aumentado la inversión en un 1.840%! ¡¡Si las jugadoras son profesionales a jornada completa!!!

Que sí, que sí pero ¿en qué condiciones juegan las futbolistas? ¿En qué campo? ¿Cuál es su sueldo? ¿Por qué no están representadas en las figuras de los gigantes que me encontré en La Ribera? ¡Aupa Athletic, eh! El masculino y el femenino.

Leo por ahí que la ley del deporte es de hace 30 años e impide que las futbolistas jueguen en una liga profesional pues solo permite una liga profesional por deporte y, claro, como al fútbol y a casi todos los deportes las mujeres han llegado más tarde (¿casualidad?) pues se han quedado con las sobras, con lo pequeño, con lo amateur. Por un lado está el deporte y luego el deporte femenino. Si quieren jugar ¡pues que jueguen, claro! Pero sin darse importancia...

La trampa está servida.

En este mundo, dónde el dinero es el motor de muchos, si las jugadoras no juegan en una liga profesional no cuentan con los mismos patrocinios que los hombres; las empresas prefieren poner sus logos en camisetas que saldrán en las portadas de los periódicos y no en una sección al fondo a la izquierda dónde su publicidad la verán cuatro gatas.

El deporte femenino no es rentable. PUNTO.

Y ahora viene lo bueno:

Todos los trabajos que históricamente se le atribuyen a las mujeres llegan a la misma conclusión: no son rentables. No producen. No son importantes.

(Pequeño descanso para respirar un poquito y coger fuerzas )

Claro. No es lo mismo cocinar todos los días en tu casa para toda tu familia que hacerlo en un restaurante con 3 estrellas Michelín. Como si comer no fuera un requisito imprescindible para vivir.

Pero el reconocimiento es cosa de hombres y las mujeres se quedan con lo invisible, los cuidados, de puertas para adentro, la segunda página o secciones escondidas en los periódicos...

La fama y el dinero va para ellos mientras nosotras invertimos nuestras energías en hacer que el mundo siga girando con estas cositas pequeñas, invisibles y totalmente necesarias. Trabajos que no generan dinero porque alguien les puso la etiqueta de «reproductivos», no salen en el PIB y no figuran ni en la contabilidad casera aunque se podría perfectamente calcular su precio (como pueden comprobar en este link).

Pero es el momento de cambiar y apostar por un mundo nuevo, igual, en el que juguemos todos en la misma división

Necesitamos propuestas valientes, firmes, grandes. Necesitamos ver a las mujeres brillar, recoger premios iguales en la misma competición. Necesitamos que las mujeres COBREN lo mismo que los hombres, que ocupen portadas de los periódicos. Que lo importante sea lo necesario. Más o menos darle la vuelta al mundo pero ¿qué es eso para una cuadrilla de Bilbao???