Lucía enciende la mecha

Lucía García persigue a Crystal Dunn mientras ésta intenta controlar el balón. /Efe
Lucía García persigue a Crystal Dunn mientras ésta intenta controlar el balón. / Efe

La jugadora del Athletic canalizó el juego ofensivo de la selección y se mostró incansable en la presión y el robo de balones por su banda

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Era nada menos que el partido de la historia, el todo o nada contra el 'Brasil' del fútbol femenino, y en esa batalla decisiva a la rojiblanca Lucía García le tocaba introducirse por uno de los pocos resquicios de las estadounidenses en el Mundial de Francia, que no es otro que su lateral izquierda, Crystal Dunn. Ya durante la víspera, los comentaristas habían detectado fisuras por ese lado y estaban convencidos de que Jorge Vilda estaría advirtiendo a sus jugadoras, particularmente a Lucía, sobre la tendencia de Dunn a colocarse mal y a dejar desguarnecida su banda. También llamaban la atención sobre los pases precipitados que la portera estadounidenswe, Alyssa Naeher, y sus compañeras suelen dar en algunos momentos, muy pocos, de relajación.

Con esas nociones claras en la cabeza saltó Lucía al césped. En un partido de gran esfuerzo físico y esencialmente de contención de la poderosa maquinaria de Estados Unidos, ella canalizó la producción ofensiva de La Roja, mostrándose extraordinariamente activa de principio a fin, presionando a su par y buscando el balón sin cesar.

Desde el pitido inicial

La primera señal de cómo había sido avisada, igual que sus compañeras, es la forma en que España salió disparada arriba con el pitido inicial. Porque ése es el arranque habitual de las estadounidenses para imponer su apisonadora, crear ocasiones, apabullar y marcar lo antes posible. Y marcaron pronto también ante España, aunque la diferencia esta vez es que también asomaron pronto las debilidades de Estados Unidos, y Lucía se encargó de aprovecharlas.

En una clásica presión a la salida del rival, Naeher cometió ese error de pase que las españolas seguro que habían analizado en los vídeos prepartido. La guardameta cedió a la central Sauerbrunn, y entonces robó Lucía para que el balón acabara en los pies de Jennifer Hermoso e hiciera el empate en el minuto 9. Fueron un tanto y un momento fundamentales, apenas tres minutos después del penalti que había ejecutado magistralmente la estadounidense Rapinoe y que hizo pensar en lo peor. La intensidad de Lucía propición la ocasión que equilibró la balanza. Ella contribuyó a que el partido fuera de poder a poder hasta el final.

La delantera peleó incansable, protagonizando jugadas, internándose por su banda, acechando el balón y creando ocasiones con el 1-2 en el marcador. No recibió el premio del gol, pero su concurso fue fundamental. Es una de las que más ha crecido en este Mundial.