Muere Emilia Boneva, seleccionadora de la rítmica española en sus años de oro

La vitoriana Almudena Cid posa junto a Emilia Boneva./INSTAGRAM ALMUDENA CID
La vitoriana Almudena Cid posa junto a Emilia Boneva. / INSTAGRAM ALMUDENA CID

La entrenadora del combinado nacional entre 1982 y 1996 ha fallecido a los 81 años. Bajo su dirección, España se transformó en una potencia de primer orden y alcanzó sus mejores resultados en la disciplina

Nuria Nuño
NURIA NUÑO

Emilia Boneva, seleccionadora nacional de gimnasia rítmica entre 1982 y 1996, ha fallecido a los 81 años. Con la entrenadora búlgara como máxima responsable técnica, España se transformó en una potencia de primer orden en esta disciplina y alcanzó sus cotas más altas. Basta recordar el oro olímpico del conjunto obtenido en Atlanta 1996, unos Juegos Olímpicos que siempre permanecerán en la memoria de los aficionados gracias a la irrupción de las 'niñas de oro'. Tres jovencísimas deportistas vitorianas, Tania Lamarca, Estíbaliz Martínez y Lorena Guréndez, subieron a lo más alto del podio para colgarse la dorada presea, que lograron junto a sus compañeras Marta Baldó, Nuria Cabanillas y Estela Giménez con quienes formaron el laureado equipo español; entrenado por Boneva y María Fernández Ostoloza; y la coreógrafa Marisa Mateo.

Otros grandes resultados obtenidos por las gimnastas españolas bajo las órdenes de Boneva se materializaron en el título mundial obtenido en Atenas (1991) y el entorchado europeo logrado en 1992, año en el que también quedó grabada para la historia de la rítmica la medalla de plata que se colgó del cuello Carolina Pascual en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Entre otros galardones a título personal, Emilia Boneva recibió también la medalla de plata (1994) y la placa de oro (1996) de la Real Orden del Mérito Deportivo.

Durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Atlanta, a Boneva se le manifestó una dolencia cardiaca de la que fue operada poco después. Una vez retirada de la gimnasia, la exseleccionadora se instaló en Sofía, su ciudad natal. Eso sí, desde Bulgaria, la mítica entrenadora continuó rindiendo servicios a la rítmica española, ya que recomendó a algunas compatriotas suyas como Ludmila Dimitrova y Efrossina Angelova para el puesto de seleccionadora.

Nuria Cabanillas, Tania Lamarca, Lorena Guréndez, Estíbaliz Martínez, Marta Baldó y Estela Giménez posan con su medalla de oro en los Juegos de Atlanta 96.
Nuria Cabanillas, Tania Lamarca, Lorena Guréndez, Estíbaliz Martínez, Marta Baldó y Estela Giménez posan con su medalla de oro en los Juegos de Atlanta 96. / EFE

Nada más conocer la triste noticia de su fallecimiento, que trascendió este viernes, el mundo de la gimnasia ha recordado la figura de Boneva. Entre los mensajes más destacados, sobresale el de Almudena Cid, la única gimnasta rítmica que ha participado en las finales individuales de cuatro Juegos Olímpicos. La exdeportista vitoriana ha compartido unas sentidas palabras a través de su cuenta de Instagram, donde ha mostrado también una instantánea junto a Emilia Boneva.

«Recuerdo tus dientes separados. Era al lugar al que te miraba allá por el año 93. Había demasiado recorrido en tu mirada como para unirme a ella. Fuiste cabezota y convenciste a mi familia para que situara mi hogar a 350 km de ellos y a ninguno de ti. Recuerdo intentar no cruzarme contigo en las escaleras del chalet donde vivíamos tras un mal entrenamiento, porque creía que la bronca seguiría ahí, en una entreplanta, pero siempre me sonreías como si, de repente, saliera tu lado más maternal», escribe Cid.

«Recuerdo tu colección de búhos, Emilia. Una colección interminable porque daba buena suerte, esa que, curiosamente, te la dio el trabajo y el esfuerzo. Recuerdo el cambio generacional que hiciste, dándome la oportunidad de ir a mis primeros Juegos Olímpicos. De ti aprendí que la disciplina y el respeto te daba un premio así. Recuerdo cómo se quejaba tu corazón intentando llegar a la clausura de los Juegos Olímpicos. Ahí sentí que también debíamos cuidarte a ti. Porque, ¡sí!, ocupabas el lugar de persona invencible endosando ese chándal de líder, pero, como para nosotras el maillot, también es de quita y pon», añade.

«Mi carrera no hubiera sido tan extensa de no ser por tu apoyo desde tu casita del pueblo, esa de la que me hablabas que construías mientras nos quedamos paradas en la Avenida América con Simeón haciendo de conductor. Era tu particular forma de pensar que avanzabas y, al mismo tiempo, construías tu retirada mientras hacías lo propio con nuestras carreras deportivas. Y quizás ahí, siendo yo copiloto en una furgoneta, entendí que el después también se debe construir desde dentro. No habrá agradecimiento suficiente para ensalzar tu amor, tu apoyo y tu aportación a la historia de nuestro deporte», concluye Almudena Cid.