el sonido del fútbol

el sonido del fútbol
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MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

A mitad de agosto el fútbol parece un deporte extinto, un sueño de algo que nunca existió. Partidos insulsos de pretemporada a parte, que las cadenas venden como si fueran la última botella de agua del desierto, los aficionados a este deporte pueden salir a las calles y comprobar con asombro que los fines de semana haya vida ahí fuera cuando el fondo de la pantalla del televisor ya no es color verde césped. Pero esto es solo un espejismo; pronto regresarán a los bares porque La Liga vuelve el viernes 17 de agosto y lo hace con Movistar como dueña y señora de sus derechos de emisión y Orange y Vodafone como actores secundarios. La operadora telefónica también ha desembolsado 980 millones de euros por reservarse la emisión de los de las temporadas 2019 a 2022, una cantidad equivalente a la de producir 110 capítulos de la serie 'Juego de Tronos', que sale a una media de 9 millones de euros por episodio pero con menos muertos, afortunadamente para los jugadores.

Este año, la introducción del VAR -el videoarbitraje que conocimos durante el Mundial de Rusia- puede dejar momentos televisivos igual de tensos que los de la Boda Roja de la ficción de la HBO, instantes que, por supuesto, los narradores se encargarán de rellenar con comentarios manidos, describiendo hasta la saciedad lo que los ojos de los espectadores están viendo por sí mismos. En Reino Unido, los comentaristas de fútbol pueden pasar hasta 20 segundos sin hablar, tranquilamente; ellos confían en la capacidad visual de su audiencia y dejan que el público escuche claramente el bote del balón sobre la hierba o los insultos de los futbolistas. Su función es la de explicar aquello que no se ve en el salón de casa.

Aquí, quizá por el aura mítica de la radio de la que han bebido la mayoría de los presentadores televisivos que se dedican al fútbol, de la herencia de Matías Prats padre, de José María García, de José Ángel de la Casa quedándose afónico para la eternidad al gritar el gol de Señor o de Andrés Montes bautizando a Puyol como «tiburón», el fútbol no se comenta, se radia. Ahora que la tecnología permite seleccionar el audio de cualquier emisora en vez del original, no estaría mal que en el gremio de la narración televisiva entrara sangre nueva que nos devolviera el sonido de las botas pisando el terreno.

 

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