La serie más espeluznante de Netflix

Mireille Herbstmeyer, la Terele Pávez gala, desquicia con sus apariciones en 'Marianne'./
Mireille Herbstmeyer, la Terele Pávez gala, desquicia con sus apariciones en 'Marianne'.

La producción francesa 'Marianne' aterroriza al mundo con su hábil cóctel de referencias, que van de Stephen King a Lovecraft

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Tiene coña que 'Marianne' se titule igual que el símbolo de la República francesa, cuando la serie de Netflix está concebida para venderse en todo el mundo sin delatar su nacionalidad. Más allá de unas calles de París en el primer episodio, sus responsables ambientan la trama en un pintoresco pueblo costero que bien podría pertenecer al Maine de Stephen King. Hasta los mismísimos Goonies podrían vivir en él, por aquello de que la nostalgia siempre suma en el algoritmo de la plataforma de internet. El runrún de las redes sociales ya ha sancionado que estamos ante la serie más espeluznante del momento, y lo cierto es que el director Samuel Bodin administra los sustos a lo largo de sus ocho capítulos con macabra eficacia. Unas veces apela a nuestros terrores infantiles -una presencia a los pies de la cama- y otras descoloca con bizarras imágenes, como la madre de la protagonista desnuda vomitando tras fornicar con el padre o la 'bruja' del relato cortándose el brazo con un cuchillo impertérrita mientras chorrea la sangre.

La alusión a Stephen King no es gratuita. 'Marianne' cuenta el regreso al terruño de una exitosa escritora de novelas de terror joven, descarada y borrachuza, que en una firma de libros se reencuentra con una amiga de la infancia que, tras amenazarla si no sigue escribiendo horrores, acaba ahorcándose delante de ella. Ya en su pueblo, tendrá que vérselas con la madre de la suicida, una mujer desequilibrada a la que presta su alucinante rostro Mireille Herbstmeyer, algo así como la Terele Pávez gala, el mejor efecto especial de la serie.

'Marianne' pertenece a ese subgénero de escritores que alimentan su obra con sus pesadillas. Está diseñada con escuadra y cartabón para atrapar a los usuarios de Netflix: terror, aventuras, literatura, humor, fantasía... Las secuencias se encadenan con fugaces transiciones en las que las páginas de un libro pasan a toda velocidad, tal como hace el devorador de series en 'streaming', que no pierde un segundo con los tiempos muertos. Lovecraft y el cine de terror francés bestia que rompió moldes hace unos años van de la mano en un gozoso batiburrillo referencial a visionar de un tirón.