No todo es lo que parece en 'La víctima número 8'

Escena de la serie 'La víctima número 8', dirigida por Alejandro Bazzano./Globomedia
Escena de la serie 'La víctima número 8', dirigida por Alejandro Bazzano. / Globomedia

ETB estrenó la serie que ha producido junto a TeleMadrid que aborda un supuesto atentado yihadista en el Casco Viejo de Bilbao

JOSEBA FIESTRAS

De la alianza entre dos televisiones autonómicas y Globomedia para producir una ficción ha salido un producto compacto y competitivo que capta la atención del espectador. Marc Cistaré es el creador de 'La víctima número 8', una serie que ayer estreno ETB y que mantiene la tensión desde el primer minuto. Parte del equipo creativo de éxitos de público y crítica como 'Vis a vis' o 'La Casa de Papel' participa en esta producción cuyo principal interés reside en narrar de forma atractiva un asunto complejo que no se había tocado antes en una ficción española. Y supera el reto con creces gracias a su ritmo, sus interpretaciones y, sobre todo, un guión sólido y valiente que no es complaciente con nadie.

Cistaré ya anunció que con la serie querían «ahondar en lo que solemos ver de las noticias en relación a atentados terroristas intentando ir más allá de la barbarie y buscando una mirada lateral». Para ello utilizan la empatía del espectador poniéndolo en la piel de todas las partes. Los creadores salpican la narración con escenas mediáticas que condenan al sospechoso e incluso debaten sobre las razones que le han podido llevar a hacerlo, cuando el espectador intuye desde el principio que al protagonista le han condenado antes de tiempo.

La serie no se anda con medias tintas y aborda sin complejos la utilización de los medios de comunicación (una forma de ganarse la vida para uno de los protagonistas con pocos escrúpulos), la igualdad de género (memorable la escena en la que la policía embarazada que va a ser reemplazada del caso amenaza con denunciar a su jefe si lo hace), el racismo (que sin ser explícito se intuye desde el primer instante)…

Bilbao es el centro de la acción en el primer episodio y sus exteriores demuestran que Euskadi es un escenario más que interesante (y parece que está de moda, 'Presunto culpable' también se mueve entre paisajes vascos). Del espectacular Puente Colgante de Portugalete a esas fábricas abandonadas de la margen izquierda, una amalgana de ambientes da color a un relato tenso y apasionante que no da tregua al televidente. Tomando como base un supuesto atentado yihadista en pleno Casco Viejo de Bilbao, un joven marroquí que llegó a Bilbao siendo niño se convierte en el principal sospechoso. Siete de las víctimas fallecen en el atentado, la octava –que parece que es la que va a dar guerra- muere en el hospital. Los responsables de 'La víctima número 8' anuncian sorpresas y giros de guión que van a desconcertar a sus seguidores. Curvas en una historia que van a hacer que más de uno se cuestione si todo lo que le cuentan los informativos 'va a misa'. Los intérpretes cumplen con nota, siendo la pareja protagonista, los jóvenes César Mateo y María De Nati, los que más brillan. Ignoro si la ausencia de actores o actrices populares en la serie es cuestión económica o ha sido algo intencionado. El caso es que no conocer demasiado a los artistas da aún más credibilidad a un producto que promete incrementar la tensión y los sobresaltos en las próximas entregas.

 

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