Ellos se lucen corruptos y cobardes

Ellos se lucen corruptos y cobardes

Cuesta encontrar personajes masculinos honestos en la cosecha del año que ahora termina, como demuestran 'Gigantes', 'Fariña' o 'The Terror'

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

Las series con la testosterona desatada forman un género en sí mismo que tiene a sus grandes estandartes en los últimos años en 'Los Soprano', 'The Wire' o 'Boardwalk Empire'. La tradición ha continuado y no acaba un año en el que no se puedan rescatar tres o cuatro títulos de esta índole. 2018 no ha sido una excepción. Y si no solo hay que mirar el último trabajo de Urbizu para Movistar, 'Gigantes', con un Coronado soberbio (también lo está en 'Vivir sin permiso', de Telecinco), como implacable patriarca de un clan con tres hijos, los Guerrero, incapaces de sentir empatía los unos por los otros y sin ningún escrúpulo a la hora de conseguir lo que quieren. Lo mismo se podría decir de los narcos de 'Fariña', con Javier Rey al frente de un estupendo retrato, servido en Antena 3, de la Galicia de los años 80 y 90, en los que la droga dividió a la sociedad y fue detonante de corrupciones deplorables.

Todo el mundo tiene un precio, y si no que se lo pregunten a Jimmy McGil (magnífico Bob Odenkirk), que, en la cuarta temporada de la precuela de 'Breaking bad', ha decidido convertirse en el chanchullero que conocimos como Saul Goodman. Volvió 'Narcos', ubicada en México, con poli y camellos nuevos y la misma calidad de droga. O los hijos de Logan Roy, en 'Succesion' de HBO, que le rondan en su lecho sin haber muerto para conspirar contra él y quedarse con el control de su empresa.

Cuesta encontrar personajes masculinos honestos en la cosecha de 2018. La corrupción, la mentira y la trampa recorren el ADN de muchos de ellos. Como de ese Justo Gil (asombroso Oriol Pla) que llega a la Barcelona predemocrática para comerse el mundo y acaba estafando y delatando para sobrevivir. 'El día de mañana', dirigida por Mariano Barroso, ha sido de lo mejor estrenado por Movistar este año. O Jeremy Thorpe, líder del partido liberal británico, que a finales de los años 70, cuando aspiraba a ser primer ministro inglés, trató de ocultar de todos modos la relación sentimental mantenida con otro hombre, en 'A Very English Scandal'. Con una sexualidad mal asumida nos topamos con Andrew Cunanan, auténtico protagonista de 'El asesinato de Gianni Versace', que le sirve a Ryan Murphy para denunciar la homofobia imperante en los años 90, con catastróficas consecuencias. Darren Criss construye una de las huidas hacia adelante más apasionantes vistas en una serie en los últimos años.

Benedict Cumberbatch dio vida a Patrick Melrose, un hombre que trata de superar las adicciones y demonios que le provocaron su familia. A estos hay que unir la tripulación de 'The Terror', que partió en busca del Pasaje del Norte y, tras encallar, sacó los peores monstruos que llevaban dentro, para enfrentarse entre sí y tratar de sobrevivir, haciendo literalmente lo que fuese necesario.

Como no puede haber año sin personaje doble (en 2017 les tocó el turno a Ewan McGregor en 'Fargo' y a James Franco en 'The Deuce'), este ha sido el de J. K. Simmons, que en 'Counterpart' (ficción de espías más que recomendable) da vida a Howard Silk, un modesto trabajador de una agencia de las Naciones Unidas en Berlín, cuya vida cambiará cuando descubra una puerta de acceso a una dimensión paralela en donde se dará de bruces con su otro yo. Un rompecabezas que solo puede sacar adelante un actor de su altura.

Vulnerables

Con los hombres más vulnerables nos hemos topado en las comedias dramáticas, ese género que no deja de reinventarse. 'Kidding' convenció a Jim Carrey para que aceptara un papel en televisión y ha resultado uno de los más sugerentes títulos vistos en los últimos meses. El popular cómico se mete en la piel de Jeff, también conocido como Mr. Pickles, un icono de la televisión infantil que debe hacer frente a la pérdida de su hijo. 'El método Kominsky' ha reunido a otras dos estrellas de Hollywood, que también se han dejado seducir por el formato seriado: Alan Arkin y Michael Douglas, que reflexionan sobre la tercera edad, el temor a la soledad y la amenaza de la muerte.

El repaso lo cierran los hijos de 'La maldición de Hill House', la cara y la cruz de una familia marcada por una inquietante casa que cambió para siempre sus vidas desde la infancia.