Aleix gana la reñidísima final de 'Masterchef'

Aleix levanta el trofeo de ganador./RTVE
Aleix levanta el trofeo de ganador. / RTVE

Teresa quedó subcampeona del concurso culinario, mientras Valentín logró el 'bronce' y la bilbaína Aitana quedó en la cuarta posición

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

«Una final apasionante y muy reñida», así definió Pepe Rodríguez la última velada de la séptima edición de 'Masterchef'. Han sido varias semanas enfrentándose a las recetas más complicadas, generando competitividad entre los aspirantes y algún que otro mal rollo. Al final, Teresa, Aitana, Aleix y Valentín eran el póker elegido para conquistar la edición de este año. Y llegado el momento decisivo, el cuarteto afrontaba la final con nervios lógicos y la adrenalina por las nubes. En la primera prueba, los aspirantes tenían que replicar un plato de tres estrellas Michelín del chef Dabiz Muñoz. Y debían cocinar siguiendo al maestro, que trabajaba frente a ellos y marcaba el ritmo del desafío. Teresa, con una propuesta a la que bautizó 'Perdida, pero no hundida', consiguió la preciada chaquetilla que le convirtió en la primera clasificada para la final. «Con esfuerzo y tenacidad, se logra», valoró Jordi Cruz a la 'marquesa', que se emocionó al escuchar a Muñoz admitiendo que le había sorprendido la estética «y el buen cocinado».

Para conseguir la última plaza en el duelo, Aleix, Aitana y Valentín viajaron a Denia, al restaurante de Quique Dacosta, donde tenían que elaborar un menú diseñado por el virtuoso de fogones extremeño. Cada aspirante participaba de manera individual, realizando dos platos, y los exigentes comensales eran los doce duelistas de las seis ediciones anteriores del 'talent'. «No os imagináis lo orgulloso que me siento de ser vuestro mentor», piropeó Jordi una vez finalizado el trabajo. Una tarea que se le atragantó un poco a la vasca, que culminó su labor llorando de rabia. «No me han salido las cosas muy bien», reconocía Aitana antes de ver cancelado su sueño. La cosa estaba entre Valentín y Aleix, y ganó el catalán. «¡Vaya dos platazos que has hecho!», alabaron los jueces, que no quisieron dejar al diseñador industrial sin requiebro. «No quiero que veas esto como una derrota, sino como un gran triunfo», aconsejó Pepe. Y parece que la sugerencia caló hondo en Valentín que admitió que su 'bronce', «me sabe a oro».

Llegada la hora del cara a cara, Aleix y Teresa se enfrentaron a una batalla en la que debían poner en práctica todas las lecciones aprendidas a lo largo de estos meses. Un entrante, un plato principal y un postre iban a demostrar su evolución en el concurso. Y esta vez Pepe, Jordi y Samantha no estaban solos a la hora de valorar su talento, el cocinero latinoamericano más reconocido a nivel mundial, el peruano Gastón Acurio, se incorporó a la cita para catar las complejas elaboraciones. El catalán honró a su tierra y al Mediterráneo con un pan tumaca con ajo negro y sardina ahumada, una recreación del mar con jugo de rodaballo y unas rocas lunares con helado de violeta y crema catalana. La gallega quiso homenajear a su entorno con un tartar de bogavante, una merluza con chicharrones y una particular versión del café con chupitos.

«Vuestra evolución es evidente», dijo Jordi tras saborear sus creaciones. «Hemos visto dos propuestas de menú muy distintas, pero cada una de ellas os define claramente», explicó Samantha. Y fue Pepe el encargado de nombrar a Aleix campeón de esta edición del formato culinario. «La mitad de esto es tuyo», le dijo el joven de Barcelona a su madre en un momento muy emotivo. «Hoy es el mejor día de mi vida», clamó el pescadero catalán alzando el trofeo que le acreditaba como ganador entre los aplausos de sus compañeros, los familiares y, naturalmente, los jueces del programa.