ABAO, función 1.000

Verdi tiene casa en Bilbao

Juan Carlos Matellanes con el libro de cartas de Verdi ante su estatua en Bilbao. /Jordi Alemany
Juan Carlos Matellanes con el libro de cartas de Verdi ante su estatua en Bilbao. / Jordi Alemany

El dominio del compositor italiano es tan abrumador que apenas hay otro lugar en el mundo donde suceda algo así

RALUCA MIHAELA VLAD

Una derruida choza en la falda de un monte de Vizcaya. En el fondo, casi abierto por completo, arde una gran hoguera. Comienza a amanecer». Estas palabras de 'Il Trovatore' de Giuseppe Verdi (1813-1901) parecen preludiar el propio éxito del compositor en la Historia. Porque a día de hoy es el más representado en la lírica a nivel internacional. Y en cuanto a Bilbao, la capital del territorio en el que ambienta 'Il Trovatore', su dominio es arrollador. Ya lo era antes de 2006, pero a partir de esa fecha, cuando la ABAO inició su ciclo 'Tutto Verdi' para representar todas las óperas del compositor –hasta las menos representadas y semiolvidadas incluso en Italia– su presencia es abrumadora. El récord de 'Tutto Verdi' ha sido igualado por la Ópera de Sarasota (Florida, EE UU), pero pocas ciudades en el mundo pueden decir que tres de cada diez funciones líricas que se programan en la temporada convencional están firmadas por el autor de 'La Traviata', más del doble que Puccini y tres veces las de Donizetti. La institución ha querido «difundir su proyección social, su faceta política y su aportación cultural al drama y al teatro», hasta acabar en la temporada 2020-21, comenta el secretario de la junta directiva de la ABAO, José Antonio Isusi.

Ese desequilibrio a favorde Verdi le parece «una barbaridad» al crítico musical Joseba Lopezortega, pero suspalabras tienen un tinte de asombro. Hay quien comparte esa pasión bilbaína. «No solo fue un gran compositor, sino también el mayor dramaturgo del siglo XIX. Sus óperas son dramáticamente irresistibles porque entendía la condición humana y el sufrimiento. Sus trabajos nos ayudan a entender a los personajes sin juzgarlos compartiendo sus vidas con nosotros. Sin él no hubiera habido Puccini y, sin ellos, la forma artística de la ópera probablemente no existiría», comenta el director artístico de la Ópera de Sarasota, Victor DeRenzi.

En agradecimiento a los grandes momentos disfrutados, Bilbao cuenta con una escultura de Verdi en el parque de Doña Casilda, obra de Lourdes Umerez. Un gesto que se refuerza con el proyecto de la ABAO, «que siempre ha sido muy verdiana» según Lopezortega. Lo atestiguan los antiguos festivales operísticos del Coliseo Albia, cuya primera edición fue en agosto de 1953 con cinco títulos, tres de los cuales eran suyos. Ahí nació la tradición verdiana de la ABAO, desenvuelta en aquel «teatro de primerísimas voces», comenta. Los cantantes venían solo para una actuación y era muy fácil conseguir que dioses como Pavarotti visitaran Bilbao. Entonces, la Embajada italiana ayudaba a las arcas de la ABAO y esta, en agradecimiento, tocaba el himno de aquel país. «Hasta ese punto llegaba la identificación con la ópera italiana», recuerda Isusi.

En los primeros festivales, al comienzo de las funciones se tocaba el himno italiano

«Lo especial de Verdi es que escribía para el público y sus sentimientos eran importantes. Era algo artístico y social. Sacó a la gente de su casa y la llevó al teatro para compartir una experiencia común», algo complicado ahora con la radio, la televisión y los ordenadores, expresa DeRenzi. «La gente ya no necesita salir de su hogar para disfrutar de su tiempo de ocio. Por eso la ópera como lugar de reunión es tan importante ahora o más que en el año 1800», sostiene.

Programar sobre seguro

Pero hay más, porque Verdi es un seguro en cuanto a taquilla. «La ABAO ha restringido su perspectiva y arriesga poco», comenta el crítico Asier Vallejo Ugarte. También es cierto que el Teatro Real apuesta por Verdi aún siendo para este crítico el recinto más innovador y arriesgado de España. Una elección que Isusi Ezcurdia atribuye tanto al «romanticismo del pasado» como al deseo de disipar el miedo al aburrimiento que surge entre el público ante los títulos menos conocidos, algo que ha detectado la ABAO en su búsqueda de otros compositores. Con Strauss o Wagner –la estrella del Liceo de Barcelona–, a lo mejor solo acuden los socios, prosigue Isusi. «Puedes hacer maravillas pero si nadie viene al teatro, la ruina es segura. Aún tratándose de obras más ligeras como 'Werther' de Massenet, el público muestra recelo distinguiendo erróneamente entre lo fácil y lo difícil cuando la ópera no es así. Habría que ir con una mentalidad ingenua para estar abierto a propuestas», lamenta el secretario de la ABAO. Esa desafección de los aficionados cuenta mucho si se trata de programar obras más costosas, como las alemanas. «Hay diez tenores verdianos por cada tenor wagneriano», lo que se traduce en cachés más altos.

Pero tampoco es fácil conseguir cantantes para algunos títulos de Verdi. «La mayor dificultad de 'Tutto Verdi' es encontrar buenos cantantes para las piezas infrecuentes», explica Vallejo. Por eso La Scala abandonó ese camino. «Es un esfuerzo que agota y eso le ha aportado historia a la ABAO por su empeño colosal». Un empeño que en Sarasota llevó a dar el nombre de Verdi a la plaza frente al teatro lírico. «He estado siguiendo el compromiso de Bilbao con Verdi desde hace mucho y espero que la ciudad lo disfrute y lo acerque al corazón tanto como lo hizo la gente de Sarasota. La felicito por ese esfuerzo», asegura DeRenzi. Verdi tiene casa en Bilbao.

 

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