El Bafle

Chuck, Charlie y los Rolling Stones

Chuck y Charlie, en plena actuación con su banda. /CARLOS MARTÍN
Chuck y Charlie, en plena actuación con su banda. / CARLOS MARTÍN

El ex Green On Red Chuck Prophet y el guitarrista de Bob Dylan Charlie Sexton revisaron el LP 'Some Girls' de los Rolling Stones en una cita en el Kafe Antzokia con más luces que sombras

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Una sesión de mitomanía encima y debajo del escenario se vivió el jueves en un Kafe Antzokia con casi 400 espectadores en su mayoría convencidos de antemano y entregados al asunto: en formato cuarteto, dos auténticos guitarristas americanos revisaron el LP 'Some Girls' (1978) de los Rolling Stones, su 14º oficial en el Reino Unido y el 16º en Estados Unidos. A la izquierda del escenario, el escudero actual de Bob Dylan Charlie Sexton (San Antonio, Texas, 1968), quien no necesita para nada el dinero y que estará afrontando esta experiencia como una diversión alejado del humor mercurial de su jefe el Nobel de Literatura, y a la derecha el ex Geen On Red Chuck Prophet (Whittier, California, 1963), un auténtico y entusiasta artesano del rock and roll que al año pasado caldeó el Antxiki, la sala superior del Kafe Antzokia.

Muy 'cool' en su imagen ochentera, Charlie se salió a la guitarra aunque se le vio muy atado al atril, y Chuck cantó con soltura emergiendo como el líder del tinglado. Por cierto, la sección rítmica, el bajo y el batería oficiaron como mercenarios en segunda fila, sin aportar nada más que solidez (y el golpe de caja sincopado tomado del stone Charlie Watts). Eso que el bautismo de la banda de acompañamiento prometía: The East River Truckers, los camioneros del río este.

El LP 'Some Girls' dura 40 minutos y tiene 10 canciones, pero el concierto del miércoles tuvo 14 canciones y duró 93 minutos. Las cuatro piezas extras las solían tocar los Stones en la gira de 'Some Girls' y fueron la primera, la versión de Chuck Berry 'Let It Rock', y la fiesta final con el 'Brown Sugar' y, ya en el bis', 'Star Star' (aire punk de Nueva York para una letra rijosa que Prophet presentó diciendo que era una canción de amor) y un dilatadísimo 'Jumpin' Jack Flash'.

Esa fue la principal tara del concierto: el estirar las canciones, con lo cual se llegaron a hundir algunas, sobre todo 'Beast Of Burden', que comenzó con 'tumbao americanizao' y se disolvió con aires de verbena góspel. Además, hay que tener en cuenta que era el primer concierto de una gira española de ocho ciudades (Bilbao, Gijón, Vigo, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia y Cádiz) dentro del ciclo We Used To Party, con el cual la promotora barcelonesa Houston Party monta giras de grupos y artistas diversos (Gianr Sand, Neil Halstead, The Wave Pictures…) que versionan un LP de su agrado.

Entre el público. Sexton sumergido y Prophet en las escaleras.
Entre el público. Sexton sumergido y Prophet en las escaleras. / ÓSCAR ESTEBAN

Pues sí, entre lo verde del repertorio (fallos, nervios…), los atriles, los estiramientos con poca chicha, la cercanía escénica de Charlie (se acercaba a la gente, bajaba entre la masa, bailó en una esquina del tablado con el fan fatal de los Rolling Carlos Martín, que ha visto en vivo 13 veces a sus satánicas majestades) y la banda escueta (casi inexistente), la cosa no acababa de despegar. Había fogonazos, como el arranque esperanzador echando mano del mentado Chuck Berry, la energía del creciente 'When The Whip Comes Down' (el gran riff stoniano, cuando al acabar un tipo le dijo a un colega: «¡esto es rock and roll!») y la primera mitad de 'Beast Of Burden', las luces más brillantes de una primera mitad con frialdad general ('Shattered', tan ochentera), el tumbao a lo Lou Reed de 'Just My Imagination' original de los Temptations (cuando recibimos un wasap quejoso que avisaba: «esto es una boda»), los alardes de Charlie Sexton evidentes en 'Some Girls', más estiramientos con búsqueda de los coros del público en la ondulante 'Miss You', y la sima de la cita, protagonizada por Sexton, un 'Before They Make Me Run' sin alma, sin banda (con mercenarios), gélido, con atril…

Esta fue la octava canción, pero a partir de entonces el show subió un escalón. Se remató el LP con un tridente estupendo: 'Respectable' en plan rockin' boogie, el vals country 'Faraway eyes' recitado por Chuck Prophet, que aseguró era una historia real y donde el respetable coreó contento (y donde volvimos a pensar que los ingleses Jagger, Richards y demás dictaron lecciones de rock americano hasta abarcar el country), y el energético y alegre a lo Jason & The Sorcheres 'Lies', colofón de una terna que nos cambió de escenario antes del epílogo con las tres versiones stonianas festivas pero no verbeneras. No estuvo mal el show, y seguro que los próximos bolos están bien, mejor, que dirían los Deltonos.

Despedida stoniana del batería, Sexton, Prophet con camiseta de John Wayne y el bajista
Despedida stoniana del batería, Sexton, Prophet con camiseta de John Wayne y el bajista / CARLOS MARTÍN
 

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