«Tenemos mucho que aprender de las feministas del País Vasco»

Maria 'Masha' Alyokhina, una de las integrantes iniciales de Pussy Riot./E. C.
Maria 'Masha' Alyokhina, una de las integrantes iniciales de Pussy Riot. / E. C.

El grupo ruso de punk liderado por esta mujer encarcelada por Putin recala hoy en Bilbao con su gira 'Riot Days'

JOSU OLARTE

«Seguir en libertad actuando y compartiendo mi mensaje es mi mayor victoria», proclama Maria 'Masha' Alyokhina, ante el inicio hoy en Bilbao del recorrido en España de cuatro fechas de Pussy Riot, el colectivo de arte protesta y grupo enmascarado de punk feminista que lidera desde que en 2011 su mediática insurgencia comenzara a irritar a las autoridades rusas.

El grupo de punkis guerrilleras está dirigido en este espectáculo, que también alcanza la performance, por la propia 'Masha'. Se basa en el libro 'Riot Days', título también de la gira, que narra su militancia en el grupo y los 18 meses que pasó encarcelada en los Urales tras ser procesada por su célebre invasión de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú para interpretar su estridente 'Punk Prayer' como denuncia del machismo de la Iglesia Ortodoxa y sus relaciones con el régimen de Putin.

Calentará la presentación bilbaína de Pussy Riot en el Kafe Antzokia (20.30 horas, 16,50/22,50 euros) el nuevo grupo de Amparo Llanos (Dover), New Day.

El concierto de septiembre en el Donostia Festibala fue cancelado tras el presunto envenenamiento del miembro del grupo Pyotr Verzilov. ¿Han confirmado que las autoridades rusas estaban detrás de la trama?

– Definitivamente, las autoridades rusas nos vigilan de cerca y practican la censura política avalada por el Estado. Impiden los conciertos y las giras de artistas que hacen canción política y ahora tienen un programa con medidas especiales para artistas de rap y electrónica. De hecho, el primer lugar alternativo donde estrenamos la obra fue cerrado dos semanas después y, cuando volvimos, nos costó mucho encontrar un local. Practicar la libertad de expresión en Rusia es arriesgado. Si eres un activista por los derechos humanos o de la oposición sabes que pueden detenerte o castigarte con practicas propias del KGB o el FSB (servicio de seguridad nacional ruso)

¿Qué se puede esperar de la actuación de hoy en Bilbao? ¿Un concierto o una performance de arte político?

– Las actuaciones de Riots Days son una mezcla narrativa muy intensa que cuenta la historia de mi primera acción pública hasta mi último día en la cárcel a través de la música y el teatro. Es todo en uno. Se trata de dar a la gente una impresión física de lo que supone la libertad cuando una persona es encarcelada.

La gira está basada en el libro Riot Days, que narra sus días en prisión ¿Qué le llevo a escribirlo?

– No es tanto un libro de memorias como un manifiesto de derechos individuales. Lo escribí no solo para contar mi historia, sino para mostrar que tenemos opciones para intentar cambiar las cosas sin necesidad de esperar a que otro lo haga por nosotros. El libro es un mosaico de situaciones en las que tomé mis pequeñas decisiones. Y cuando lo miras ves un camino de protesta, que continúa.

¿Suelen entrar en contacto con los colectivos feministas de las ciudades en las que actúan?

– Espero que nuestra visita a Bilbao sea una oportunidad de conocer a las mujeres que están protagonizando estos movimientos en vuestro país porque tenemos mucho que aprender de ellas.

Es la única componente original que queda en esta gira. ¿Cuántos miembros activos integran ahora Pussy Riot?

– Somos un colectivo que no es de nadie, pertenece a la humanidad , a la justicia. Éramos un puñado de adolescentes de Moscú y ahora cualquiera puede ser una Pussy Riot No sabemos cuántos miembros hay en el mundo. Ojalá que muchos.

El concierto

Kafe Antzokia.
A las 20.30 horas. 16,50 más gastos en internet. 22,50 en taquilla. Actúa como telonero el grupo de Amparo Llanos (Dover), New Day.
'Riot Days'.
Maria Alyokhina y el productor Alexander Cheparukhin iniciaron el proyecto, 'Riot Days', basado en la experiencia en la cárcel de la líder del grupo.

¿Le interesa la música o la considera una plataforma para el activismo político?

– No soy músico y algunas personas dicen que tengo oído de elefante. Pero es algo importante para mí y trato de hacerlo lo mejor posible. Lo más importante es el mensaje y la llamada a la solidaridad, un arma con gran fuerza porque no entiende de fronteras en la defensa de los problemas comunes.

¿Les han influenciado grupos de punk feminista como las Riot Girls de los 90 o el arte antisexista de las neoyorquinas Guerrilla Girls?

– Sí. He podido conocer a componentes de Bikini Kill, que obviamente nos han inspirado al igual que las Guerrilla Girls, las performances de Marina Abramovic o grupos del underground ruso con los que crecí. Pero también hay muchos hombres en nuestro colectivo porque luchamos contra la injusticia al margen del género. Nos preocupa la violencia machista porque en Rusia si un hombre pega a su pareja no es delito. Esa violencia doméstica que ocurre en una de cada cuatro familias rusas fue excluida del Código Penal.

La pasada primavera giraron por vez primera por Estados Unidos. ¿Se sintieron vigiladas en la América de Trump?

– No mucho. Pasamos una temporada increíble, dimos conciertos con una gran respuesta de la gente y muy buena prensa. Cuando visitamos Nueva York nos invitaron participar en la protesta del movimiento Black Lives Matters por el asesinato policial de Eric Garner. Ver a más de 50.000 personas movilizadas por la muerte de un solo hombre fue muy aleccionador. Me sentí muy motivada y empecé a contactar con otros músicos que quisieran colaborar con nosotros. De ahí surgió la canción 'I Can't Breath'.

¿Qué planes tienen para este año? ¿Algún nuevo frente abierto?

– Girar, compartir nuestra lucha y seguir trabajando en nuestra fundación a favor de la libertad de elección , la verdadera democracia exige luchar por ella cada día.

«Putin solo es la cara externa de una gran maquinaria»

Pussy Riot se ha convertido en un grupo cuya influencia ha desbordado las fronteras rusas para situarse como ejemplo de la lucha contra el poder.

– Son más que un colectivo antiPutin. ¿Por qué causas globales lucha Pussy Riot?

– Putin es solo la cara externa de una gran maquinaria. Luchamos por la libertad de expresión de la gente. Con acciones como la de la final del Mundial de Rusia (Alyokhina fue una de los cuatro miembros enmascarados de Pussy Riot que invadieron el estadio Luzhniki de Moscú) reclamamos la libertad de los presos políticos, pero nuestra actividad abarca muchos ámbitos. Cuando salí de la prisión con Nadya (Tolokonnikova) pusimos en marcha Zona Prava, que es un proyecto de reforma carcelaria que proporciona ayuda legal y también médica a los presos torturados. Y también hemos creado Media Zona, que es un medio de comunicación alternativo que se ha convertido en la principal fuente de noticias para muchos medios de comunicación independientes que sufren todos los días la censura del Estado.

– ¿Puede el arte hacer que las cosas mejoren? ¿Ha impulsado su activismo algún cambio en Rusia?

– Ha habido cambios para empeorar las cosas, la censura está en lo más alto, pero solo puedo decir una cosa: los políticos que no temen a las opiniones independientes no reprimen, pero los que sí tienen miedo recurren a la violencia policial para mantener sus poltrona, su dinero o su posición. Que lo hagan significa que, en general, estamos haciendo bien nuestro trabajo. El arte no puede provocar una revolución pero es siempre una buena arma para interactuar, emocionar y hacer que la gente piense y actúe.