Fallece Mordillo, maestro del humor sin palabras

Guillermo Mordillo, en una imagen ante uno de sus célebres dibujos./EFE
Guillermo Mordillo, en una imagen ante uno de sus célebres dibujos. / EFE

Hijo de españoles, el dibujante argentino muerea los 86 años en Palma de Mallorca, donde residía desde 1980

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Guillermo Mordillo decidió a los 13 años que no iba a copiar más a su admirado Walt Disney. Encontró su estilo con personajes que no pronuncian una sola palabra y, si lo hacen, suele ser una onomatopeya. Buster Keaton era el otro dios del dibujante argentino, que en sus viñetas (él prefería llamarlas 'cartoons') concedía el protagonismo a humanos de narices prominentes, impasibles ante la adversidad, y a animales con comportamientos muy humanos.

Mordillo falleció la noche del pasado sábado en Palma de Mallorca tras encontrarse indispuesto mientras cenaba con su familia en un restaurante próximo a su piso de la localidad turística de Palmanova. Tenía 86 años y había elegido Baleares como su hogar desde 1980, aunque también residía parte del año en el Principado de Mónaco. Hijo de padre extremeño y madre asturiana, Mordillo nació en Buenos Aires en 1932, el mismo año que otros dos genios del humor gráfico, Sempé y Quino, como le gustaba recordar. Casado con Amparo Camarasa, francesa de origen español, tenía dos hijos, Sebastién y Cécile.

Mordillo fue un dibujante precoz, que en los años 50 ya se ganaba la vida como ilustrador y en estudios de animación. De Argentina marchó a Perú y de allí a Estados Unidos, donde trabajó en los estudios Paramount en los cortos de dibujos de 'Popeye' y 'La Pequeña Lulú'. En 1963 se establece en París y, como no habla francés, dibuja tiras cómicas sin diálogos. «Fue una buena idea, porque así las podía entender cualquiera. Pero contar historias sin hablar no es fácil», advertía.

Mordillo dividía su obra en cuatro grandes temas: el amor, el deporte, los animales y la política. Gran aficionado al golf y al fútbol, presentes en sus viñetas, el dibujante argentino triunfó en todo el mundo y hasta publicaba en China desde 2004. Sus inconfundibles criaturas saltaron de revistas como 'Paris Match' a los cómics, la publicidad, las tarjetas de felicitación y los dibujos animados.

El artista argentino más publicado en los años 70, por encima de la 'Mafalda' de Quino, dibujaba todas las mañanas como una necesidad. «El humor es una pirueta en medio de la danza interminable de la vida», reflexionaba Mordillo, que de niño obligó a su madre a ver 'Bambi' 19 veces en el cine y que conservaba dos recuerdos imborrables: la vez que estrechó la mano a Charlie Chaplin en el estreno de 'La condesa de Hong Kong' en París y el paseante romano que se le acercó a preguntarle la hora: Federico Fellini.

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