Dasha Zhukova, la 'art girl' del momento, visita el Guggenheim

Dasha Zhukova este viernes en el Guggenheim./
Dasha Zhukova este viernes en el Guggenheim.

La modelo y empresaria rusa ha llegado este viernes en vuelo directo desde Nueva York para disfrutar de las obras de la pinacoteca

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Dasha Zhukova, la 'art girl' más poderosa del momento, ha visitado este viernes el museo Guggenheim, según ha informado la pinacoteca. La modelo y empresaria rusa ha llegado por la mañana en un vuelo desde Nueva York. A sus 37 años es una de las principales mecenas del arte contemporáneo. «En diez años ella dirigirá el mundo del arte», predijo la artista Marina Abramovic hace tiempo cuando le preguntaron por Zhukova.

En sus casas cuelgan un lienzo de Bacon valorado en 86 millones y otro de Freud, en 33. Pero más allá de su espectacular colección privada, la joven con planta de modelo -solo ejerció un mes sobre las pasarelas- destaca por haber fundado el Centro Garage de Arte Contemporáneo en Moscú, una espectacular sala de exposiciones que inauguró la mismísima Amy Winehouse. En sus paredes comparten protagonismo artistas consagrados con talentos emergentes que ella apadrina. Al museo le ha sumado la publicación 'Garage Magazine', en la que colaboran nombres como Damien Hirst o Julian Schnabel. «Tiene la capacidad de atraer y captar a la gente creativa. Más que cualquier otro personaje, Dasha es responsable de colocar a Rusia en el mapa internacional del arte», sentenció Larry Gagosian, importante galerista y comisario de arte americano.

Otra de sus pasiones es la moda y los 'front row' más exclusivos se disputan su presencia desde que apareciese en 'Vogue' en 2006. Amiga de modelos como Natalia Vodianova y Natasha Poly, además de diseñadores de la talla de Stella McCartney o Marc Jacobs, incluso llegó a fundar su propia línea de ropa.

Dasha Zhukova, durante su visita al Guggenheim.
Dasha Zhukova, durante su visita al Guggenheim.

Millonarios

En el terreno sentimental, ha sido la tercera mujer del multimillonario Roman Abramovich, propietario del club de fútbol inglés Chelsea, con el que tiene dos hijos y del que se separó el pasado año. «Tras diez años de vida en común, tomamos la difícil decisión de separarnos», dijeron en el comunicado conjunto que enviaron a los medios. Dueño de una fortuna estimada de 9.200 millones de dólares, Abramovich ya protagonizó el divorcio más caro de la historia cuando rompió con su segunda mujer, Irina Maladina, con la que tiene cinco vástagos

Licenciada en Lingüística y Literatura Eslavas en Estados Unidos, Zhukova abandonó su país siendo una niña. Sus padres se divorciaron y ella se mudó con su madre, una bióloga molecular, a Houston. De allí recalaría en Los Ángeles, donde asistió a los colegios más exclusivos y alternó con la 'crème de la crème' de Beverly Hills. «Fue un gran choque cultural. ¡Nunca había visto cereales antes! Nosotros éramos de queso 'cottage' y panqueques en Rusia, no de círculos de colores que vienen en cajas de cartón», ha comentado en alguna ocasión. Se adaptó rápidamente al estilo de vida americano, aunque nunca abandonó los vínculos con su país, donde su padre se hizo con una más que considerable cuenta corriente tras la caída del comunismo con inversiones en petróleo, acero y banca. Eso sí, el patriarca después tuvo que pasar seis meses en una cárcel de Turín por contrabando de armas, tras lo cual lograría la nacionalidad británica.

Le aburre el fútbol

Precisamente en Londres, Zukhova fijó su residencia tras cruzar el charco para comenzar sus estudios de homeopatía, pero nunca los terminó al toparse con Abramovich en su camino. A orillas del Támesis empezó a interesarse por el mundo del arte, aunque antes no había disfrutado en las visitas a museos con las que le «torturaba» su madre de pequeña. «Es que no era mi idea de diversión», recuerda ahora entre risas.

En más de una ocasión ha confesado que le aburre el fútbol. Y eso que llegaba a llorar si perdían los Houston Rockets o los Lakers en la NBA. De su época con Marat Safin le ha quedado su afición al tenis y algún que otro partido con sus amigas, que une al yoga y al «running» para conservar su figura. Porque sus vicios confesables, además de conducir a toda velocidad coches de gran cilindrada, son el chocolate y los «cupcakes» que ella misma elabora.

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