Eneko Sagardoy: «No quería hacer un monstruo»

Sagardoy, durante la presentación de su película en la sección oficial del pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastián/
Sagardoy, durante la presentación de su película en la sección oficial del pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastián

El actor durangués ha sido nominado como actor revelación por su interpretación del Gigante de Altzo

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Eneko Sagardoy (Durango, 1994) está nominado a los premios Goya en la categoría de actor revelación por su interpretación de Joaquín Miguel Eleizegi, el Gigante de Altzo, que desde sus 2,42 metros contempla cómo el mundo cambia en 'Handia'. Sagardoy, un licenciado en Comunicación Audiovisual fichado por la representante de Penélope Cruz, concedía a ELCORREO esta entrevista días antes del estreno de esta película, el pasado 20 de octubre.

– ¿Cuánto mide?

– 1,84, ja, ja. Cuando me llamaron para el casting les dije, oye, que me falta cuerpo. Fíjate la magia del cine lo que hace.

– Visitó en Altzo el caserío donde nació Joaquín Miguel y la iglesia en la que todavía quedan las marcas de su altura según iba creciendo.

– Fui de alguna manera a pedirle permiso para encarnarle a mi manera. Eso añadió un valor afectivo a la construcción del personaje. Me inspiró mucho ver el paisaje con el que creció, las montañas y ríos en las que reflejaba sus ilusiones y se salvaba. Esa oportunidad pasa pocas veces cuando das vida a un personaje real.

– El Gigante de Altzo nunca dejó de ser un aldeano, un casero que recorrió el mundo.

– Sí. Yo quería mostrar su capacidad de sorprenderse, como si fuera un niño que descubre un mundo nuevo. En sus primeras salidas se refugia en su hermano. Al final, ya le inspiran libertad. A Joaquín Miguel le sucedió como a los soldados que parten al frente, que se quedan estancados en el tiempo. Es como si nunca hubiera salido del caserío de Altzo.

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– ¿Qué le asustó a la hora de encarnar a un personaje ‘monstruoso’?

– Caer en la parodia, hacer un monstruo. ‘El Hombre Elefante’ ha sido una referencia, como ‘Freaks’. Quería humanizar a un chaval que hasta los 20 años era como yo, normal. Después enfermó y empezó a crecer. He tratado de reflejar la claustrofia que sentía en su propio cuerpo.

– ¿De dónde sale usted?

– No tengo un título oficial de Interpretación. Empecé con 14 años en la Ikastola de Durango, porque el teatro allí es obligatorio. Estuve en un grupo, Karrika, y a los 18 entré en ‘Goenkale’ mientras estudiaba Comunicación Audiovisual. Notaba mis carencias y me formé en laboratorios teatrales. Ojalá no pare de estudiar nunca.

– Es un cinéfilo exquisito: Von Trier, Haneke, Carax...

– También me van los ‘blockbusters’, ¿eh? Me gustan las películas que me paran los pies, que sacan a la superficie sentimientos que no experimento en la cotidianidad. El arte tiene que revelarme cosas constantemente.

– Su agente es la poderosa Katrina Bayonas. ¿Listo para el salto a Madrid?

– Ojalá. Intento ser muy precavido. Aunque no entiendo bien eso de salto, porque trabajar en Madrid no es un salto. Yo prefiero hablar del reto de hacerlo con directores que siempre he admirado. Este último año he dicho no a dos proyectos de televisión en Madrid, podía permitírmelo; después de cuatro películas prefería hacer teatro con Calixto Bieito. Estoy aprendiendo a decir que no, pero si dentro un año necesito trabajo haré lo que sea.

 

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