Baquedano, Sorolla y Ameztoy pintan el otoño en el Bellas Artes

La obra de Ameztoy, 'La boca' (1979)./
La obra de Ameztoy, 'La boca' (1979).

Una videoinstalación de Víctor Erice completa la programación del museo, que presentó las exposiciones en las bodegas de Remelluri en Labastida

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

La ermita de las bodegas Remelluri en Labastida, en la que el artista Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946–2001) pintó su peculiar santoral, coronado con un cuadro sobre la expulsión del Paraíso que incluye una pantalla de televisión y un mono vestido con traje, ha servido de marco para que el Museo de Bellas Artes de Bilbao presente su programación de otoño.

En ella estará Ameztoy, el pintor figurativo y corrosivo que rompió con la escultura abstracta y trascendente de Chillida y Oteiza, con una exposición en dos etapas, primero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid a partir del 17 de octubre y desde 12 de febrero de 2020 en el Bellas Artes.

No será el único pintor en el cartel de otoño en el museo. La obra de la navarra Isabel Baquedano (Mendavia, 1929–Madrid, 2018), artista que fue del realismo en la década de los sesenta a lo simbólico en años posteriores, abrirá la temporada el 30 de octubre. Y el 20 de noviembre se inaugurará la exposición con cuadros de Joaquín Sorolla en pequeño formato, realizados al natural, «con el que sentía una insaciable necesidad de encontrarse», recordó el director del museo Miguel Zugaza.

'La mesa', de Isabel Baquedano (1979).
'La mesa', de Isabel Baquedano (1979).

Como excepción a este otoño pintado, figura la instalación audiovisual del cineasta Víctor Erice 'Piedra y cielo'. Toma como motivo el monumento dedicado al músico Aita Donostia situado en la cima del monte Agiña (Lesaka, Navarra), obra del escultor Jorge Oteiza y del arquitecto Luis Vallet de Montano. Se podrá ver a partir del 13 de noviembre.

A presentación de Remelluri acudieron muchos amigos de Ameztoy, como el escritor Bernardo Atxaga; el exdirector de Arteleku Santi Eraso; el también exdirector del Koldo Mitxelena de San Sebastián Frantxis Lopez de Landatxe; y el comisario de exposiciones y profesor de Filosofía Fernando Golvano, entre otros.

Joaquín, María y Elena Sorolla (1897).
Joaquín, María y Elena Sorolla (1897).

La familia de Jaime Rodríguez Salís y Amaia Hernandorena, empresarios de Irun que gestionaron en golf de Hondarribia, compraron la finca de Labastida donde hoy se asientan las bodegas. Contenía una casa y una ermita con siglos de antigüedad y le llamaron a Ameztoy porque les gustaba su obra.

De esa llamada nacieron las ocho pinturas que se trasladarán primero a Madrid y luego al Bellas Artes. Los comisarios de la muestra, Miriam Alzuri y Javier Viar, explicaron sus pormenores. Alzuri recordó que Ameztoy expuso sus cuadros por primera a los 14 años y que participó en la primera exposición de la influyente galería de Juana Mordó de Madrid en 1964, cuando el artista tenía 17 años.

Compañero de generación de pintores como Carlos Alcolea y Guillermo Pérez Villalta, no tuvo sin embargo la misma fortuna crítica, aunque sí una presencia muy destacada en el País Vasco, no sólo en el arte sino también a través de iniciativas como la revista de humor 'Euskadi Sioux', en la que también participó Juan Carlos Eguillor.

Viar se refirió a su entronque con la figuración que acomodaba las imágenes del cine, el cómic y la ilustración. «Respecto a la obra de los escultores vascos que le precedieron, con su peso en la lucha antifranquista y en la formación de la identidad vasca, su obra se vio como una frivolidad y algunos no supieron ver lo que había dentro de ella», destacó Viar.

Pero antes que llegue esta muestra a Bilbao en febrero del próximo año, habrá empezado la temporada con la exposición 'De la belleza y lo sagrado', que reúne cerca de 250 pinturas y dibujos de Isabel Baquedano. Está comisariada por el escultor Ángel Bados, amigo de la pintora y buen conocedor de su trabajo.

Después llegará la videoinstalación 'Piedra y cielo' de Erice. El director de la película 'El sol del membrillo', sobre el proceso de trabajo de Antonio López, sitúa la cámara frente al memorial de Aita Donosita, inaugurado el 20 de junio de 1959 y consta de una estela funeraria creada por Oteiza y de una capilla levantada por Vallet.

El propio Erice describe así su trabajo: «Situadas ambas frente a la cámara, han sido sometidas a un proceso de cinematización donde la luz, el sonido y el tiempo desempeñan un papel esencial. La visión diurna establece un contraste con la nocturna. La primera ofrece unas imágenes donde la naturaleza convive con la historia; la segunda intenta captar la dimensión metafísica del escenario, iluminado por la luna, presidido por el fulgor de las estrellas».

'Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato' reunirá a partir del 20 noviembre 186 óleos sobre tabla o cartón de pequeño formato y una vitrina con utensilios de pintura (paleta, cajitas, pocillos para aguarrás…) del artista valenciano. Pintó unas dos mil óleos obras de este tipo, a los que llamaba «apuntes», «manchas» o «notas de color».