Fallece Sondra Locke, la mujer a la que Clint Eastwood hundió su carrera

Sondra Locke y Clint Eastwood en 'La gran pelea' (1980)./
Sondra Locke y Clint Eastwood en 'La gran pelea' (1980).

Fueron pareja durante 14 años hasta que el actor, que la obligó a abortar en dos ocasiones, cambió las cerraduras de casa y empaquetó sus pertenencias. Su agria separación se saldó con el ostracismo de la actriz y directora en Hollywood.

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Sondra Locke amó y sufrió a Clint Eastwood. Su figura emerge en la era del #MeToo como un ejemplo de creadora a la que perjudicó profesionalmente vivir a la sombra de un mito. Locke y Eastwood se conocieron en el rodaje de 'El fuera de la ley' en 1976. Fue amor a primera vista y el inicio de una convivencia de 14 años que fructificaría en algunos de los títulos más populares del actor, donde la actriz encarnó a personajes de aspecto frágil que descubrían su fuerza interior: 'Ruta suicida', 'Duro de pelar', 'Bronco Billy', 'La gran pelea' e 'Impacto súbito'.

Locke (Madison,Alabama, 1944) falleció el pasado 3 de noviembre en Los Ángeles a los 74 años de un paro cardiaco, según revela ahora 'Variety'. En 1989 le diagnosticaron cáncer de mama y posteriormente otro de huesos. Antes de conocer a Eastwood apareció en series como 'Cannon' y 'Kung Fu' y estuvo nominada al Oscar en 1968 como actriz de reparto por su papel en 'El corazón es un cazador solitario'. Su primer matrimonió nunca se consumó: se casó con un compañero del instituto que le reveló su condición gay. También cantó y dirigió tres largometrajes y un telefilme que demostraban su talento tras las cámaras. Sin embargo, el hombre con el que nunca se llegó a casar ni a tener hijos fue, según ella, el culpable de que su faceta de realizadora no terminara de despegar.

Eastwood, de 88 años, tiene siete hijos de cinco madres diferentes. Ocho si contamos la hija secreta dada en adopción que ha salido a la luz estos días, fruto de su relación con una mujer mientras el actor estaba casado con su primera esposa. En la biografía de 800 páginas escrita por Patrick McGilligan y editada en España por Lumen, los capítulos dedicados a Locke son los más amargos. Cuando la conoció, Eastwood ya acumulaba un largo historial de infidelidades, incluidas aventuras en Las Vegas con Frank Sinatra y el 'rat pack'.

Sondra Locke junto a Clint Eastwood en 'Ruta suicida' (1977) y dirigiendo una de sus cuatro películas.

A Locke empezó diciéndole que se había practicado la vasectomía. Obligó a la actriz a abortar en dos ocasiones y se sometió a una ligadura de trompas «por imposición suya», según la biografía de McGilligan, algo que Locke nunca le perdonó. El fin de su relación en 1989 es tristemente célebre en Hollywood. Mientras Locke se encontraba en el rodaje de 'Impulso', Eastwood ordenó cambiar las cerraduras de su casa de Bel-Air y empaquetar y almacenar todas las pertenencias de la actriz. Cuando recibió la carta diciéndole que no volviera a casa, Locke se desmayó ante el equipo.

Los amigos comunes de la pareja, muchos de ellos peces gordos de la industria, dejaron de hablarle. El público también se puso en contra de ella cuando demandó a 'Harry el Sucio', hasta entonces una figura intocable en Hollywood. Reclamaba una división equitativa de las dos propiedades en Los Ángeles que habían adquirido durante sus 14 años como pareja. Antes de que dictaminara el juez se llegó a un acuerdo por el que Locke recibió 450.000 dólares, la casa de Crescent Heights y un contrato para desarrollar proyectos por valor de millón y medio de dólares con Warner Bros, el estudio con el que Eastwood siembre ha trabajado con su productora Malpaso.

Todo el proceso de separación coincidió con la doble mastectomía practicada tras diagnosticarle cáncer de mama. Durante los tres años posteriores, la directora envió treinta proyectos. Ninguno recibió luz verde. Warner tampoco la llamó para que dirigiera ninguna película. A mediados de los 90, Sondra Locke descubrió pruebas que demostraban que Eastwood había reembolsado al estudio por su contrato de tres años. Quedaba claro que si Warner no le había llamado no había sido por su impericia profesional. En 1995, Locke demandó de nuevo a Eastwood, alegando fraude e incumplimiento del deber fiduciario. Afirmó que los tejemanejes del actor «habían enviado un mensaje a la industria cinematográfica y al mundo en general de que yo no debía ser tomada en serio».

Antes también de que se celebrara el juicio, se llegó a un acuerdo monetario no revelado. «Esto nunca fue sobre el dinero. Fue sobre mi lucha por mis derechos profesionales», afirmó la actriz. «No lo disfruté. Pero a veces tienes que hacer cosas que no disfrutas. En este negocio, la gente está tan acostumbrada a los abusos que simplemente lo aceptan y dicen: 'Bueno, así es como es'. Pues no lo es». Warner también tuvo que resarcir a Locke con una indemnización. Durante una década no volvió a dirigir. Vendió su casa y entabló una relación con uno de los médicos que le habían tratado el cáncer. Como actriz trabajó en películas independientes, la última de ellas 'Ray Meets Helen' de Alan Rudolph el año pasado. El título de su biografía deja claro quién es la persona que marcó su vida: 'El bueno, el malo y el feísimo'.

 

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