Arantxa Echevarría: «No quiero que se me conozca como la directora lesbiana»

La directora de 'Carmen y Lola', Arantxa Echevarría./Efe
La directora de 'Carmen y Lola', Arantxa Echevarría. / Efe

La realizadora bilbaína es favorita para el Goya a la dirección novel por 'Carmen y Lola', que acapara 8 nominaciones: «Me encantaría dedicar el Goya a Vox para que vayan a ver una historia de amor de gitanas y lesbianas»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Arantxa Echevarría (Bilbao, 1968) quería ser directora desde los 8 años. A los 18, entró en el mundo del cine, donde ha ejercido mil oficios hasta rodar su primer largo con 51 años. Estrenada en Cannes, 'Carmen y Lola' ha conquistado a 350.000 espectadores con la historia de amor y descubrimiento de dos chicas gitanas. Las ocho nominaciones al Goya, entre ellas las de mejor película y dirección novel, recompensan el duro proceso de buscar a las protagonistas y el rechazo de una comunidad que sigue resistiéndose a romper tabúes.

– Rodar su primera película era una meta.

– Sí. Yo quería ser directora de cine desde chiquitina. Mi aita era muy cinéfilo, de los primeros en tener VHS. Íbamos a cines de doble sesión... Una gozada. En mi época hacer cine era complicado, el soporte fotoquímico lo encarecía mucho, no como hoy, que puedes rodar con el móvil. Tardé mucho en arrancar. Hacer un largo me ha costado más que al resto, pero también he ido con un paso muy seguro. Como nadie me iba a producir siendo tan mayor y con un tema tan complicado, nos autoproducimos.

– Sea sincera, ¿pensaba que la cinta iba a tener tanta repercusión?

– Para nada. Las productoras y televisiones me decían que a quién le iba a interesar la historia de dos gitanas. Yo les contestaba que era una historia del primer amor, un tema universal. No lo supieron ver. Pensaba que con suerte la cogería algún festival y duraba una semana en la filmoteca. Los gitanos me preguntaban, ¿esto, dónde se va a ver? Llevamos 350.000 euros, que es lo que costó. Con cero euros de promoción, gracias a las redes y el boca a boca. Lo más importante es que los cineclubes y ayuntamientos nos piden la peli, sigue viajando desde mayo por toda España. Y espero que si cae algún cabezón vuelva a las salas.

– Ha logrado su objetivo: un debate en la comunidad gitana.

– Sí. Cuando fui a conocer el mundo gitano para preparar la película, siempre había alguno que me llamaba demonio. En la parte más moderna de esa comunidad se ha producido un debate. Algún comentario del tráiler en YouTube me insulta, pero también discuten entre ellos que pueden ser más abiertos. 'Carmen y Lola' ha sido una herramienta de visibilización muy importante.

– Aprecia una involución en los jóvenes gitanos.

– También ocurre en el mundo payo. Esperaba jóvenes revolucionarios y les preocupa ir de Dolce & Gabbana. La cultura paya que les llega a los jóvenes gitanos les ha estado ninguneando, les es más fácil aferrarse a la leyenda del tiempo que tienen en casa. En el casting a 1.950 gitanos me decían que no se iban a casar si salían en una película de lesbianas, que su padre les iba a matar. También hay chavales payos que tienen a su novia controlada con el whatsapp. Es muy triste que hayan salido más machistas que sus padres.

– ¿A los gitanos entonces les ha gustado 'Carmen y Lola'?

– Yo creo que sí, al menos verla la han visto. Muchos han pagado la entrada para insultarme gritando a la pantalla en el Islazul (sur de Madrid), donde los chicos gitanos van los domingos a ronear (ligar mirándose sin hablar).

– 'Entre dos aguas', también nominada al Goya, coincide en denunciar la nefasta influencia de la Iglesia evangélica en el mundo gitano.

– En el culto evangélico las mujeres están a un lado y los hombres al otro, ya empezamos mal. La Iglesia les ha ayudado en temas de drogas y trabajo, se han sentido amparados. Pero es muy machista. Una anécdota: el 8 de Marzo las mujeres de una asociación gitana decidieron ir a un spa a celebrarlo, ser reinas por un día. El pastor se enteró, dijo en la homilía que las mujeres debían estar en casa con sus hijos y al día siguiente se desapuntaron todas.

Zaira Romero y Rosy Rodríguez, protagonistas de 'Carmen y Lola' y nominadas ambas al Goya como actriz revelación.
Zaira Romero y Rosy Rodríguez, protagonistas de 'Carmen y Lola' y nominadas ambas al Goya como actriz revelación.

– ¿Le asusta haber cambiado la vida a las dos protagonistas?

– No, me alegra. Zaira (Romero) ya ha rodado otra película y está haciendo castings para series. Ha visto un futuro. Y quería ser esteticién... Cuando en Cannes el público se puso en pie a aplaudir, le pregunté a Rosy (Rodríguez) qué había sentido. Me contestó que era la primera vez que se había sentido valorada. Yo no les he cambiado la vida, ellas lo han hecho.

– Tres de las cuatro películas nominadas a dirección novel son de mujeres. ¿La mirada femenina ha venido para quedarse?

– La prueba será si dentro de dos o tres años, además de novel estamos en mejor película y dirección. Esto es el resultado de una ley que apoya a los productores que contratan a directoras y guionistas. Si esa ley desapareciera, no sé qué pasaría.

«Muchos gitanos han pagado una entrada para insultarme en el cine gritando a la pantalla» Reacciones de la comunidad gitana

«Quiero rodar en el País Vasco con chicas chinas que se sienten vascas, pero cuyos rasgos les delatan» próxima película

– ¿Es partidaria entonces de una discriminación positiva?

– Completamente. Espero que en algún momento ya no sea necesaria.

– Usted es lesbiana, está casada y tiene dos hijos. ¿Por qué hay tan pocas mujeres abiertamente lesbianas en el cine español?

– Hay más de las que creemos. A mí no me gusta definirme como lesbiana, me parece aburrido; nadie dice, 'hola, soy Najwa Nimri y soy heterosexual'. Además, te etiqueta, y las etiquetas son nefastas, es muy fácil equivocarte con ellas. No quiero ser conocida por eso, sino como directora a secas. Convertirme en la directora lesbiana me cerraría todas las puertas del mundo. Mi siguiente película no tendrá nada que ver con la homosexualidad.

– Ha dicho que si gana dedicará el Goya a Vox y sus simpatizantes.

– Hay gente que me dice que no les haga publicidad gratuita... No sé por qué, hay un grupo de hombres que se siente atacado por el feminismo, que no es mas que igualdad y equiparación de oportunidades. Todos somos feministas, aunque se ha manipulado el concepto para que parezca algo talibán. Sin el hombre, no podemos hacer nada, necesitamos que se unan al carro y nos echen un cable. Me asustan las políticas que dan dos pasos atrás, esto de que la violencia de género no exista y sea familiar, las cifras falsas que dan, que el aborto y el cambio de género no conciernan a la salud... Me encantaría dedicarles el Goya para que se piquen y vayan a ver una historia de amor de mujeres, gitanas y lesbianas. Después de verla es muy difícil odiar a estas dos chicas, que necesitan una ley que les ampare.

– ¿De qué irá su próxima película?

– Hablará de las segundas generaciones de inmigrantes, adolescentes chinas que wasapean cuando sus padres no hablan español. Me gustaría rodarla en el País Vasco. Chicas euskaldunes, que se sienten vascas, pero cuyos rasgos les delatan.