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Las joyas que nacen en las playas y montañas de Bizkaia

Esta firma de joyería encuentra la belleza en materiales que otros consideran desechos o basura/
Esta firma de joyería encuentra la belleza en materiales que otros consideran desechos o basura

Kekelis Joyería & Alquimia es la firma de accesorios de Miren Begoña del Castillo, una bioquímica que aplica sus conocimientos científicos al diseño de piezas únicas en el barrio de San Francisco

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

Miren Begoña del Castillo encuentra la belleza en materiales que otros consideran desechos o basura en las playas y montañas de Bizkaia. Siempre intenta llevar consigo una cajita para depositar algas, hojas, piedras y demás elementos que la maravillan de lejos en escenas cotidianas de su vida. Si por algún casual no carga con ella, los bolsillos del abrigo ejercen esa función. El musgo arrancado tras la limpieza de una tapia corriente, para ella es motivo de creación. De niña recuerda recorrer los arenales vizcaínos en busca de diferentes caracolas mientras su aita pasaba horas de pesca en la orilla. Las riquezas halladas, bien alineadas y con un todavía ligero olor a mar, se introducían en fragmentos de pita para crear los accesorios que se le antojaran. Con los años, esa predilección no ha desaparecido en absoluto. Goza y se gana la vida con ella. El carácter vegetal de sus piezas tampoco ha variado, solamente ha madurado. «Empleo el conocimiento científico, adquirido tras más de 10 años de investigación en Biología Molecular de Plantas, para diseñar joyas», desvela. Unos complementos sostenibles que no solo ponen en valor un residuo sino que, además, no lo generan. Kekelis es la identidad de su firma, un significativo de «lo bueno está por venir» en dialecto togolés.

Durante un viaje al territorio africano el proyecto toma vida, un par de años antes de dejar definitivamente la Investigación Bióloga Molecular. «La experiencia me demostró que no estaba siendo feliz. Necesitaba poner mi vida en el centro, se me ocurrió hacer ciencia de otra manera y no en un laboratorio al uso», cuenta. La línea Biológica de Kekelis consiste en pendientes, collares o anillos con materiales naturales recuperados y encapsulados en resina. Una vez preservados, se crea un traje de plata a medida empleando técnicas tradicionales de orfebrería. «Estampo el esqueleto de una hoja natural en el metal», reconoce. Para ella toda piedra puede ser preciosa siempre que sea tu piedra. Dentro de su línea química, tienen lugar las oxidaciones en metal, cobre o latón. Curiosamente, relata cómo se pueden realizar con elementos que hay dentro de todas las cocinas, desde la salsa Kétchup, el vinagre o la sal. «Los posibles patrones y colores obtenidos en función de la fuerza del ácido, el tiempo o la temperatura, son infinitos. Puedes conseguir que el mismo cobre pase de su coloración natural a los verdes azulados o el escarlata», expresa. Por otro lado, diseña piezas de autor que surgen simplemente de la experimentación técnica o de materiales.

El barrio de San Francisco ha sido un escaparate fundamental desde que decidiera iniciarse en el sector de las joyas artesanas de forma exclusiva, hace ya unos cuatro años. Cada primer domingo del mes, la calle Dos de Mayo se abarrota de puestos para ofrecer a vecinos y visitantes todo tipo de originales artilugios como ya contamos en Bizkaia DModa. El espacio de Kekelis se encuentra en el tramo final del mercado. «Es un encuentro a donde me gusta ir a trabajar, hay muy buen ambiente», reconoce. En ocasiones, las materias naturales que forman parte de sus accesorios se lo conceden amistades de un sinfín de lugares del mundo. «Diseñé un collar a partir de las valvas de una cucaracha de mar que una amiga comió en México«, cuenta. A pesar de que colgaba de su cuello y que no estaba a la venta, una turista inglesa se encaprichó con él. «Lo había hecho días atrás, pero la noté tan entusiasmada que se lo vendí», menciona eufórica.

Kekelis ofrece pendientes, anillos y collares elaborados con materiales recuperados que se encapsulan en resina

El máximo significado en el mínimo detalle

Actualmente, Kekelis ocupa un pequeño estudio en la calle Las Cortes 42. Es donde Miren cita a sus clientes las veces que sean necesarias antes de concebir sus piezas más personales. No entiende de colecciones, ni tendencias. A pesar de que cuenta con un amplio abanico de joyas creadas anteriormente, la mayoría de las veces funciona por encargo explícito. «Todo el mundo tiene una caja de recuerdos y mis creaciones permiten llevarlos contigo toda la vida», reconoce. Los hay quienes la envían por correo todo tipo de materiales personales para crear anillos, quienes se pasan por el estudio para depositar pelo de su mascota para fabricar un collar y hay novias que regalan a sus allegados fragmentos del ramo como pendientes. Todo es posible. «Hay veces en las que ni te imaginas lo que esconde una pieza», detalla. Sus complementos siguen una pauta propia de diseño: el máximo significado en el mínimo detalle.

Las joyas de Miren ya se han considerado verdaderas obras de arte. Han estado expuestas en algunos de los museos más representativos a nivel nacional de la esfera de la moda. Una inmensa satisfacción lo inundaba todo cuando recibía, el mismo día, las cartas que certificaban que sus piezas iban a estar expuestas en el Museo Balenciaga de Getaria y en el Museo del Traje de Madrid. En el primero de ellos, tras una convocatoria en la que seleccionaron la 'Colección Frills', inspirada en el maestro Balenciaga, y la 'Colección Rust', con un marcado diseño industrial. En el segundo, como parte de las Jornadas de Moda Sostenibles que organiza cada año la asociación 'Slow Fashion Next' vio la luz 'Raíces', su colección más personal. Los rizoides de algas pardas comunes, recogidas tras los temporales de invierno, son transformados en falso coral negro mediante capas y capas de resina. «Ampliaron la exposición y mis joyas estuvieron un mes entero allí», aclara. Además, ha formado parte de desfiles junto a la firma – también bilbaína – Mama Kitenge en Momad, importante feria de moda de Madrid.

El futuro de Kekelis pasa por continuar investigando en el desarrollo de nuevos materiales, la utilización de resinas vegetales, aglutinantes y tintes naturales. Sus experimentos en pintura y escultura con estos medios, serán aplicados al diseño de joyería contemporánea próximamente. Recientemente está investigando sobre el desarrollo de bioplásticos a partir de algas o restos de comida y la obtención de piel vegetal a partir del cultivo de levaduras y hongos. «Estoy haciendo experimentos para definir el grosor necesario del cultivo, el mejor método de deshidratarlo, e investigando cómo teñirlos con tintes naturales para crear con ellos», explica.

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