La camiseta de las croquetas y la tienda del Casco Viejo que es de otro planeta

La camiseta de las croquetas y la tienda del Casco Viejo que es de otro planeta

Las piezas únicas y especiales que vende Irune Sainz en su coqueto local, 'Plutón Ya No Es Un Planeta', conforman todo un universo de originalidad

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

En el Casco Viejo bilbaíno existe una pequeña tienda a rebosar de moda de 'otro planeta'. De sus perchas cuelga una amplia variedad de prendas y accesorios generalmente para mujeres - aunque con algunas piezas para hombre - que arriesgan con cada estilismo y quieren lucir únicas y especiales. En 'Plutón ya no es un planeta' venden artículos originales y, en la mayoría de los casos, exclusivos, es decir, no se pueden encontrar en otro punto de la villa. Y con el añadido de una producción local, artesanal y con materiales ecológicos. Además, el ambiente que se respira en este acogedor espacio marca su distinción desde lejos: combina una decoración de estilo 'vintage' a base de muebles antiguos con otros detalles modernos y a la última, como figuras de flamencos, gatos chinos o cabezas de unicornios. Allí suena rock & roll en vinilo y en los días soleados los temas de Juan Luis Guerra se apoderan de la sintonía del local. Además, las mascotas de los clientes son más que bienvenidas, se las trata como lo que son: los verdaderos reyes de la casa.

Detrás del mostrador se encuentra Irune Saiz, bilbaína de 32 años, el alma de esta coqueta tienda. Su imagen enseguida despierta curiosidad. Lleva tatuada la piel de su cuerpo de arriba a abajo con más 60 tatuajes y su pelo está teñido en un rubio tirando a blanquecino, aunque mantiene las raíces al natural, en un tono oscuro, a juego con su vestimenta, ya que casi siempre viste de negro. Irune es graduada en Publicidad por la Universidad del País Vasco y hace tiempo trabajó como editora de fotografías de moda en diferentes webs. Hasta que un buen día decidió dar un vuelco a su vida. El estilismo siempre había estado entre sus intereses, aunque nunca había pensado en emprender su primer negocio de moda. Tras un mes en Panamá, para desconectar y ordenar su mente, pensó que quizá no estaría nada mal abrir su propio negocio y poco a poco lo hizo realidad. «Ya me había encargado hace tiempo de una tienda de joyas y accesorios ubicada en Las Arenas, cogí el relevo de una amiga de mis padres, pero no me llenaba. Yo quería un negocio que tuviera mi esencia, con artículos diferentes por los que yo misma suspiraría», admite. 

Un nombre casual

Irune hizo una larga lista de nombres junto a una amiga para encontrar el más apropiado para su tienda. «Probé con algunos más comunes, desde 'Judas Priest' y 'Whitesnake' a 'Janis Joplin' o 'Suede', por el nombre del tejido, aunque no me convencían», admite. Pero la inspiración llega cuando menos se la espera. Así que un sábado de madrugada de vuelta de farra dio con la llamativa frase que invita a entrar en su establecimiento:

Desde la inauguración en diciembre de 2016 hasta hoy, han pasado por su local, ubicado en la calle Esperanza 18, clientes de todo tipo, algunos más peculiares que otros.«Cada uno es un mundo aparte», bromea Irune. Eso sí, no olvida a su primera clienta: su gran amiga Ana, que se compró un jersey de lana al que tiene mucho cariño. Irune tiene un trato muy cercano con sus clientas, tanto que hasta se conoce al detalle la vida de algunas de ellas, como es el caso de Lur. «Trabaja en el Ayuntamiento de Bilbao y, además, es voluntaria en campamentos saharauis, cada vez que viaja a África les lleva cosas de mi tienda y le apasionan los vestidos», cuenta. Lourdes, otra de sus incondicionales, y su perro salchicha, Botons (botones en catalán), suelen acudir a su tienda casi una vez a la semana para conocer las novedades.

Entre sus nuevas propuestas, destacan prendas de estilo rockero y gótico, por ejemplo, y tonos propios del otoño como son el marrón, el teja, el granate o el mostaza. En cuanto a los estampados, los cuadros escoceses y el 'animal print' inundan una gran variedad de sus piezas. «También hay mucha transparencia y rejilla», adelanta Irune. Además, todos los tejidos son naturales, como la seda y la lana. «El cuero en mi tienda no tiene cabida. Hoy en día hay otras opciones con la misma calidad», admite. Asimismo, ya dispone de las nuevas camisetas producidas por Hibernando Studio, que contienen palabras para abrir apetito como 'croquetas' o frases ingeniosas como 'No iba a salir y me lie'. Compiten con una de las sudaderas con más éxito de su tienda, que lleva grabada una imagen del pintxo estrella de Bilbao: la gilda.

Irune también hace de modelo en las imágenes con sus prendas que comparte en la cuenta de Instagram de la tienda. Se pone alguno de los vestidos nuevos, por ejemplo, y pide ayuda a algunos comerciantes cercanos para que le saquen la foto. «Me parece necesario que mis clientas vean los modelitos en una persona real y no en una modelo», admite. En ocasiones también engaña a alguna de sus amigas para que se ponga frente a su cámara. Y cómo la van a decir que no… 

En dos o tres semanas le llegarán nuevos diseños y no tienen desperdicio: camisetas y sudaderas con las palabras «Marianito & Rabas». Perfectas para ir a tomar el vermut un domingo cualquiera. Con el tiempo, le gustaría establecerse en un local más grande y también tiene en mente abrir la página web de la tienda, aunque siempre primando y cuidando al detalle la relación con sus queridísimos clientes. «Aunque por ahora estoy satisfecha con diseñar nuestras propias camisetas», dice. Mientras tanto, su moda 'de otro planeta' seguirá girando alegre por la villa.

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