Decoración

Reformas en casa: por qué contratar a un interiorista

El salón de una vivienda antes y después de ser reformado./ERLANTZ BIDERBOST
El salón de una vivienda antes y después de ser reformado. / ERLANTZ BIDERBOST

Aquí algunas razones para dejar las obras de tu hogar en manos de un profesional con el que evitarás sustos o preocupaciones y conseguirás la vivienda de tus sueños

Natalia Zubizarreta
NATALIA ZUBIZARRETA

Las obras y todo lo que conllevan pueden suponer un auténtico trauma en la vida de una persona si no se saben gestionar bien. Sin experiencia es imposible hacerlo, por muy entretenido y apasionante que parezca. Creo que eso de «hacerte tu propia obra» está muy sobrevalorado. Existen infinidad de factores que un no profesional pasa por alto al ejecutar una reforma y eso se paga con dinero y con tiempo. Y no olvidemos que el tiempo también es dinero.

Conozco muy pocas personas que hayan reformado su casa sin sufrir retrasos, engaños de gremios, sustos varios, desviaciones de presupuesto, imprevistos y resultados ingratamente inesperados con dolorosos postventas.

Un buen profesional del interiorismo escucha las necesidades estéticas y funcionales del cliente y las traduce a la realidad apostando por materiales duraderos y adaptados al presupuesto que maneje el cliente. Hay ideas muy bonitas en Pinterest que a la hora de la verdad son nefastas en el uso. En nuestro estudio es tan importante la estética como la durabilidad del diseño y los materiales. ¿De qué sirve que un interior sea bonito si en tres años está destrozado?

El interiorista, dada su amplia experiencia, prevé desde el presupuesto las numerosas contingencias que pueden surgir durante una reforma, se adelanta a los sustos. Es su deber advertir al cliente que aunque, por ejemplo, se haga todo lo posible por mantener una antigua escayola del techo, es posible que esta se desprenda y que haya que sustituirla por una nueva y lo que costaría hacerlo. De esta forma, el cliente ya sabe cuánto podría suponerle ese imprevisto.

Los profesionales no tenemos rayos X para saber algunas cosas, pero sí podemos intuir que en una estructura de madera habrá que sustituir parte de la misma, reforzarla, etc.

Un presupuesto de obra debe estar minuciosamente detallado. En el estudio valoramos hasta los topes de puerta, que aunque en el montante son una pequeñísima parte, ¡todo suma! ¡Ojo con los presupuestos poco detallados y de literatura «amplia» y ambigua!.

El interiorista realiza un control de gastos, notificando ampliaciones o demasías, negociando con los gremios y adelantándose a las problemáticas que supone una tranquilidad para la liquidación final. Pensar que te vas a gastar 80.000 euros y que te llegue una factura de 100.000 euros es un auténtico despropósito.

Un salón antes de ser reformado.
Un salón antes de ser reformado. / ERLANTZ BIDERBOST

La factura final no debería suponer más de un 5% o 10% más de lo inicialmente presupuestado. Uno de las cosas que más me enorgullecen de nuestro estudio es que nos alejamos muy poco del presupuesto inicial y eso hace que los clientes queden con muy buen sabor de boca y nosotros podamos trabajar con tranquilidad. También es verdad que no somos los más baratos cuando entregamos un presupuesto, pero precisamente por eso, porque desde los números iniciales ya nos estamos adelantando a esos sustos que otros estudios incluyen en la factura final.

Lo primero que debe saber una persona que va a realizar una reforma en su hogar es cuánto quiere o puede gastarse. Es importante la claridad en este aspecto con el interiorista que contrate. Transmitir una cifra realista de gasto es el principio de un buen trabajo. A partir de conocer la cifra, el profesional deberá adaptar, en la medida de las posibilidades, la obra y los materiales a la misma.

En nuestro estudio, una vez conocemos la cifra aproximada de gasto y sabiendo que es realista con las necesidades transmitidas, empezamos a trabajar en un estudio previo. Medimos la casa hasta el último detalle, analizamos la estructura del edificio con nuestro departamento de arquitectura, consultamos planos municipales si es necesario y tras escuchar todas y cada una de las necesidades del cliente, hacemos una propuesta de distribución. ¡En ella el cliente sabrá hasta dónde va a guardar los zapatos o la cafetera! La distribución se modifica hasta que enamora completamente y encaja tanto estética como funcional y económicamente. Para que una obra funcione hay que adelantarse en todo lo posible, saber los mínimos detalles desde el principio, de esta forma el presupuesto ya se adapta a la realidad final. No tiene sentido valorar una instalación eléctrica de 35 enchufes si el cliente ya señaló que le gusta tener una toma en cada esquina.

Viviendas de estructura de madera

Una vez está todo detallado sobre el dibujo, se realiza un presupuesto detallado con los precios que facilitan los diferentes gremios. El interiorista redacta el proyecto técnico y gestiona las licencias municipales necesarias. Hay que tener en cuenta que en viviendas de estructura de madera, por ejemplo, los ayuntamientos son muy exigentes y puede ser necesaria la intervención de un arquitecto.

Al final del presupuesto constan los honorarios profesionales que rondan el 10 o 15% del total de la intervención.

Los estudios con departamento de ejecución de trabajos de reforma como el nuestro, cuentan con descuentos y precios especiales para profesionales por lo que, aun teniendo un pequeño margen comercial sobre los trabajos, su contratación no debe suponer más dinero que si el cliente realizara la obra por su cuenta.

El mismo salón de la imagen superior después de ser reformado por el estudio de interiorismo de Natalia Zubizarreta.
El mismo salón de la imagen superior después de ser reformado por el estudio de interiorismo de Natalia Zubizarreta. / ERLANTZ BIDERBOST

Un sentido estético

Estética y técnicamente, el profesional resuelve cualquier condicionante para que todo funcione y la vivienda tenga un sentido estético. Parece sencillo, pero lograr armonía y paz en un hogar, que la decoración fluya y poder sentirse a gusto en casa es algo que tiene su aquel. La iluminación merece una especial mención. En nuestro estudio damos mucha importancia a la misma. Es una parte importantísima de un proyecto de interiorismo que aporta mucha categoría y bienestar en la vivienda. Una buena iluminación requiere la intervención de un buen profesional.

Un decorador supone a priori aproximadamente un 20% más de lo que saldría hacerlo por ti mismo, pero dado el control de gastos y plazos, la previsión y la reducción de imprevistos técnicos y económicos supone un ahorro en el total de una reforma.

Como anécdota, contar que han sido muchos los que me han llamado diciéndome: «Ay Natalia! Os descarté porque el presupuesto era más caro que el de la empresa de albañilería (sin interiorista) o preferí hacerlo yo solo y al final me ha salido el doble o el triple! ¡Y casi me cuesta el divorcio con la mujer!»