Vecinos de Bilbao La Vieja instalan puertas anti-okupa, rejas y cámaras contra las intrusiones

Las puertas anti-intrusión proliferan en lonjas exteriores. En otros casos, los vecinos también optan por tapiar los accesos, poner rejas, dobles candados.../JORDI ALEMANY
Las puertas anti-intrusión proliferan en lonjas exteriores. En otros casos, los vecinos también optan por tapiar los accesos, poner rejas, dobles candados... / JORDI ALEMANY

La Policía Municipal inicia una campaña con consejos para evitar la creciente ocupación de pisos vacíos

Eva Molano
EVA MOLANO

La ocupación irregular de viviendas está en alza. Las diferentes fuerzas de seguridad del Estado, incluidas policías autonómicas, investigaron 10.619 casos en 2017, casi un 6% más que el año anterior. Las comunidad más afectada fue Cataluña, con 4.123 usurpaciones - más de 3.000 en Barcelona-. Por lo que apuntan las estadísticas, esta modalidad delictiva todavía es residual en Euskadi, donde se registraron 156 denuncias. La mayoría, 98, se tramitaron en Bizkaia. Aun así, la cantidad de viviendas vacías que hay en Bilbao ha llevado a la Policía a temer que pueda convertirse en un «problema».

Los agentes están preocupados porque «cada vez hay más ocupaciones», según admitió el concejal de Seguridad, Tomás del Hierro. Las mafias rastrean la ciudad en busca de pisos en los que colarse. Los carteles de venta en las ventanas, los anuncios en portales inmobiliarios o sus propios contactos les dan pistas. Colocan papeles pequeñitos, plásticos o hebras de pegamento en las puertas en lugares poco visibles para marcar las propiedades que pueden robar o allanar. Destrozar la cerradura suele ser uno de los métodos más habituales, aunque también pueden entrar por ventanas, balcones...

Consejos policiales

Alquilar.
Es la mejor opción para evitar cualquier intrusión y hay programas en los que el Gobierno vasco garantiza el pago de la renta.
Vigilar.
Para «despistar», hay que visitar de forma regular la vivienda, limpiando la suciedad, vaciando el buzón, regando las plantas que se hayan colocado en el balcón, dejando las persianas ligeramente levantadas... Y solicitando la cooperación vecinal por si se producen situaciones extrañas o ruidos.
Medidas anti-intrusos.
Videovigilancia, alarmas, puertas anti-intrusión...
Evitar dar información.
No poner carteles en la fachada ni dar datos sobre nuestros movimientos en las redes sociales.

Algunos okupas emplean estas propiedades ajenas para vivir, otros para fines ilícitos: vender droga o alquilarlos ilegalmente a otras personas. Se arriendan hasta los rellanos. En el histórico y mestizo barrio San Francisco hubo 12 denuncias por ocupación ilegal en los dos últimos años. Situado junto a la futura estación del AVE, hay una alta tasa delictiva y «pudiera ser que algún tipo de organización» dedicada de manera específica a esta actividad. Los vecinos de toda Bilbao La Vieja denuncian la existencia de lonjas y viviendas ocupadas en las que se vende droga y que son focos de conflictos. Hace bastante tiempo que comenzaron a protegerse de okupas y ladrones con las medidas que el Área de Seguridad del Ayuntamiento va a empezar a divulgar en las zonas más afectadas por este fenómeno. Abundan las puertas anti-okupa, que dificultan su apertura sin llave en lonjas en las que previamente ha habido «problemas», aunque también las hay en pisos que recibieron la visita de intrusos. En algunos casos, los propietarios también utilizan sistemas anti-intrusión en balcones y ventanas.

Otros apuestan por las puertas blindadas o acorazadas. Cuestan entre 1.000 y 2.000 euros. Por ejemplo, una de las comunidades de la calle Vitoria-Gasteiz está pendiente de la llegada de una «remesa» de varias después de que allanaran sus domicilios. En uno de los casos, la dueña estaba dentro y vio agujerear su puerta con una troqueladora. Candados, alarmas, rejas y cámaras de videovigilancia (que permitieron grabar el atraco a dos ancianas en su propio portal) son otras «herramientas». Y hay muchas propiedades, directamente, tapiadas. «Al menos así dormimos tranquilos. Te evitas problemas», exponen los residentes.

Los más susceptibles de ser ocupados son aquellos que están en bloques en los que no vive nadie

Ni el Gobierno vasco se libra

En esta zona que querían convertir en el Soho de Bilbao se venden pisos con encanto por menos de 120.000 euros. «A nadie le gusta encontrar a gente durmiendo en su rellano. Las familias con niños se acaban marchando. Las señoras mayores no salen a partir de las siete de la tarde», alegan. Tampoco las administraciones públicas se libran de los intrusos. Una joven bilbaína de 31 años ha tenido que renunciar a su piso de alquiler social -en el número 3 de la calle Ortutxueta, muy cerca del Hotel Gran Bilbao- porque la Administración no podía entregárselo ya que había un okupa dentro. El área de Vivienda del Gobierno vasco reconoció que había tenido también en una lonja de Barakaldo y en un piso en Santurtzi.

98 denuncias por ocupación ilegal de inmuebles se contabilizaron en Bizkaia en 2017.

Los pisos más susceptibles de ser ocupados son aquellos vacíos y que además están en bloques en los que no vive nadie. Y es que la ley es menos garantista para el okupa cuando el domicilio en el que ha penetrado es la vivienda habitual de otra persona que cuando es su segunda residencia o una propiedad vacía. En el primer caso, existe un delito de allanamiento y la Policía puede sacarles de inmediato. En el segundo, los okupas prácticamente tienen más protección que la persona o entidad jurídica que ostenta la propiedad.

Entonces, hay que iniciar un procedimiento de desahucio, que puede costar entre 2.000 y 4.000 euros, según el impreso que buzoneará el Ayuntamiento. El propietario debe también asumir los desperfectos. Aunque los reclame, hay pocas posibilidades de que los recupere. «Algunos seguros ayudan a pagar parte de estos gastos», explica el Consistorio. Otra posibilidad es recurrir a alguna de las empresas que se ofrecen a «mediar» con los ocupantes. Depende de la prisa que exista de recuperar el inmueble y de su propio valor.

Nueva ley en vigor para agilizar la recuperación de la vivienda

La Ley 5/2018, del 11 de junio, agiliza el plazo para recuperar la vivienda- siempre que sus dueños sean particulares, asociaciones o administraciones públicas-. Por un lado, exime de la necesidad de identificar a los ocupantes. La denuncia puede dirigirse hacia los «desconocidos» que allanan la propiedad y debe acompañarse de una copia del título. Una vez el juez la admite y notifica, puede decretar la devolución de la vivienda al «desposeído» si el ocupante no muestra una escritura o un contrato en un plazo muy reducido, de 5 días. «Se trata de un refuerzo a los derechos de los titulares, pero habrá que comprobar la incidencia que tendrá la reforma puesta en práctica», expuso Silvia Abaitua, de JRY Legal Abogados, que aclaró que después, habría que solicitar al juez la ayuda policial para acceder a la vivienda.

Daniel Esteve - Fundador y director de la empresa Desokupa «Vuelven a ocho de cada diez casas»

Desokupa, la empresa fundada hace tres años por Daniel Esteve, es la líder de España en desalojos. Su método de trabajo consiste en mediar con los intrusos, quienes a menudo aceptan marcharse a cambio de una cantidad. Como Esteve, sus empleados son fornidos y expertos en seguridad cuya presencia, impone, cuanto menos, respeto. Tienen más de 200.000 seguidores en las redes sociales, aunque también detractores, que les acusan de «coaccionar» a los okupas.

-¿Les llaman mucho desde Bilbao o desde Euskadi?

-La verdad es que no. Llevo 2.700 desocupaciones y habremos hecho 15 en toda Euskadi. Ahora mismo estamos trabajando allí, en Bilbao. Ya hemos alcanzado el acuerdo de salida con un individuo para que se vaya aunque en este caso es un inquilino que ha dejado de pagar pero que allí se queda, algo que desgraciadamente se ha puesto muy de moda. En el norte y en Sevilla es donde menos trabajamos. Nos llamaron una vez para un tema muy sonado en un pueblo muy conocido. Un colectivo potente de niñatos se metió en un edificio y ahí se quedaron. Al final no nos contrataron. Pero sin haber hecho muchos operativos allí, somos muy conocidos. A mí ya me han amenazado.

-¿De dónde vienen las mafias?

- Los okupas son de todas partes. Donde más trabajo tenemos es en Madrid, Málaga y Barcelona. Ahora las ocupaciones de personas de origen magrebí están subiendo porque llegan más de ahí abajo. En Hospitalet de Llobregat hay muchos dominicanos, en El Raval hay muchos filipinos, en el barrio de Grácia antisistema catalanes... Y por todas partes hay árabes, paquistaníes, gente del Este...

- ¿Por qué crece el problema?

- Se dice que hay 150.000 viviendas ocupadas en España. Yo llevo 2.700 desocupaciones y tengo 300 llamadas al día, más correos de trabajo. Hago35 a la semana. Pero de cada diez casas que recuperas, ocho las vuelven a ocupar. Es el pez que se muerde la cola.

Olga Rodríguez - Abogada de familia y penalista de Iuris Abogados «Los ocupantes tienen derechos»

Olga Rodríguez trabaja en Iuris Abogados, donde atiende casos de intrusión. El proceso para echarles, asegura, puede demorarse entre nueve meses y un año, en función del trabajo acumulado en el tribunal que corresponda.

-¿Defienden a muchos perjudicados por esta cuestión?

- Es un tema recurrente en el despacho, sobretodo en segundas residencias, o por propietarios que han puesto su casa en alquiler y después sus inquilinos dejan de pagar y se convierten en okupas. También hay gente que ha tenido que entrar por necesidad y que tenían la casa muy limpia cuidada, y entonces intentas llegar a un acuerdo. Lo de la ocupación es más viejo que el hilo negro. Los propietarios lo pasan muy mal porque no pueden hacer nada. Muchos quieren tirar la puerta abajo y ya está, pero es que eso no se puede. Se arriesgan a que la persona ocupante les denuncie por coacciones o por amenazas. Los ocupantes tienen derechos y la Policía no está legitimada para echar a nadie si no hay una orden judicial. El okupa ejerce la posesión, que es un título jurídico.

-¿Qué hay que hacer entonces?

-Si tu casa es tu residencia habitual, te has ido de vacaciones y te entran, la Policía les echa por allanamiento de morada, lleven el tiempo que lleven dentro, porque es un delito flagrante. La diferencia está en si la casa ocupada es tu vivienda habitual o no. Si es tu casa del pueblo, de vacaciones o una herencia, el propietario ya no tiene la misma protección. Primero hay que confirmar que hay gente dentro. Hay que llamar a la Policía, que levanta un parte de incidencias y con eso, hay que ir al juzgado y presentar una demanda con procedimiento de desahucio. Puede pasar un año hasta que la comitiva judicial recupera la vivienda. Los destrozos se reclaman aparte, pero hay que probar con facturas o fotografías que había un sofá o una tele, que la bañera y la cocina estaban intactos...