Día de la Industria del FVEM

«Ojalá salga de aquí la futura directora general de Sidenor»

Tapia, Gil y Pradales se hacen un selfie con el resto de participantes del acto en Leioa. /PEDRO URRESTI
Tapia, Gil y Pradales se hacen un selfie con el resto de participantes del acto en Leioa. / PEDRO URRESTI

La industria vizcaína del Metal trata de seducir a 600 alumnos de Bachillerato para que dirijan sus pasos hacia un sector en el que ya no hay que ensuciarse de grasa

Luis López
LUIS LÓPEZ

Como hace mucho tiempo que el sector industrial anda ayuno de sangre nueva en volumen suficiente, las empresas se han lanzado a la captación de talentos potenciales. Quieren que los más jóvenes vean esta actividad como algo atractivo. «La industria ya no es sucia, sórdida, ni el esfuerzo físico es fundamental», dice José Luis López Gil, presidente de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM). Los jóvenes deben perderle el miedo. Y, sobre todo, 'las' jóvenes. Porque en un segmento de actividad tan masculinizado, es vital que ellas den un paso adelante. «Ojalá salga de aquí la futura directora general de Sidenor», deseó Gil.

Lo hizo en el primer Día de la Industria que organiza la FVEM con la colaboración del Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia. La jornada tuvo dos partes. La primera, a primera hora de esta mañana, consistió en que 600 alumnos de primer curso de Bachillerato tecnológico de 23 centros de enseñanza del territorio acudieron a 28 empresas industriales. En las visitas quedó demostrado que la actividad que allí se desarrolla tiene mucho más de tecnológico que de físico. No es como antes. Hay muchos más ordenadores que gente pegando martillazos.

Luego, a las 12.30, se ha celebrado un acto en el aula magna de la Universidad del País Vasco en Leioa, donde la FVEM y las instituciones han echado el resto. En clara sintonía con el ánimo de desmantelar estereotipos y presentar el sector industrial como algo moderno, alejado de malos humos y coladas incandescentes, el aula parecía más una discoteca que un espacio académico. Había un dj y todo. Luces de colores, proyecciones... Ha sido la primera vez que se ha llevado a cabo un acto de este tipo, y su relevancia es vital. Al fin y al cabo, la industria es el santo y seña de la economía vasca, donde el territorio se juega el futuro. Ahí es donde están los sueldos más altos, el mayor valor añadido. «Y por cada empleo que se genera en la industria, se crean otros dos», aseguró José Luis López Gil.

Faltan mujeres

También quiso incidir en la necesidad de atraer mano de obra femenina a un sector tan masculinizado. «Hay estudios muy serios que dicen que cuando hay mujeres los equipos de trabajo funcionan mejor y se solucionan mejor los conflictos». Como ejemplo de perfil femenino e industrial estaba allí la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, quien admitió que la carrera de Ingeniería Electrónica no le había gustado nada, y no fue hasta que entró en contacto con el mundo de la industria cuando vio el atractivo del sector.

Por su parte, Imanol Pradales, diputado foral de Desarrollo Económico y Territorial, fue muy directo: «Os necesitamos formados y formadas», espetó a los 600 chavales que llenaban el aula magna de la UPV. Hace falta gente de FP, universitarios... Pero, sobre todo, «gente motivada y con ganas de trabajar». Y ahora, más que nunca. «Si sigue la demografía como hasta ahora, lo vais a tener más fácil para trabajar, porque estamos envejeciendo. La oportunidad es magnífica, y hay que aprovecharla».

El acto en Leioa fue dinámico a ratos (hubo presentadores animados, testimonios de jóvenes que están trabajado o haciendo prácticas, un monologuista...) y en ocasiones se notó que la audiencia tenía 16 años porque volaban aviones de papel y el runrún de las conversaciones ganaba protagonismo sobre lo que ocurría en el escenario. Pero, en general, los chavales salieron contentos. Sobre todo, tras las visitas a las plantas productivas. «Estoy súper motivado», decía Lucas Pinedo, de Urdaneta. «No me esperaba el nivel tecnológico que hay aquí», añadía después de visitar la planta de ITP en Zamudio. Tanto él como su compañero Nicolás piensan ya que, quizás, su futuro esté en la industria.