«Nos obligan a dejar la mar llena de verdel», lamentan los arrantzales de cerco

Descarga de verdel en Ondarroa, donde los arrantzales ya tienen la vista puesta en la anchoa./Ignacio Pérez
Descarga de verdel en Ondarroa, donde los arrantzales ya tienen la vista puesta en la anchoa. / Ignacio Pérez

Buena parte de la flota de bajura encara la recta final de una «cortísima» costera de la caballa y centra sus esperanzas en la campaña de la anchoa

MIRARI ARTIME

Los arrantzales de cerco afrontan esta semana los dos últimos días de una «cortísima» costera de verdel. Aunque las embarcaciones han tratado de alargar al máximo la pesquería, la exigua cuota asignada a la flota para este año -24.600 toneladas a las que hay que restar otras 6.000 como sanción por sobrepesca- se ha agotado en apenas dos semanas.

El incremento de 2.362 toneladas realizado por el Ministerio de Pesca para todo el Cantábrico la semana pasada con el objetivo de «compensar la corta temporada» apenas ha servido para estirar la faena un par de jornadas. «Nos asignan 'mini cuotas' por intereses de otros mercados y países y nos obligan a dejar la mar llena de verdel», se lamentaron desde la federación de cofradías vascas.

Por su parte, las embarcaciones que utilizan líneas de anzuelo y que desembarcan sus capturas principalmente en Bermeo -operan cerca de una veintena de unidades-, confían en prolongar la actividad hasta Semana Santa. Entre los aspectos más positivos destaca el precio medio alcanzado por la caballa que ha llegado a 1,5 euros el kilo cuando en otras campañas no llegaba al euro.

EL DATO

24.600
toneladas de verdel fueron asignadas a la flota española que incluye las modalidades de litoral de arrastre, cerco y anzuelo.

Tamaño pequeño

«Se ha vendido más caro, pero mucha menos cantidad», indicaron desde el puerto de Ondarroa, donde han acusado la ausencia de la flota gallega que no se ha desplazado hasta el litoral vizcaíno por no resultar rentable dada la escasa cuota.

Tras consumir las posibilidades de pescar más verdel, los arrantzales han cambiado de rumbo para sumergirse de lleno en la costera de la anchoa. Aunque los científicos han recalcado el excelente estado del bocarte, los pescadores profesionales se muestran escépticos.

«De momento, no es lo que queremos, los ejemplares son demasiado pequeños y, aunque tienen buena salida para el fresco, buscamos piezas más grandes, las que gustan a las conserveras», señaló un patrón ondarrés tras regresar de faenar frente a la costa de Asturias y Cantabria donde esta semana se han localizado los bancos de bocarte. De hecho, aunque la cofradía ondarresa comercializó al inicio de marzo las primeras capturas, esta semana sólo ha recibido 1,7 toneladas, que se han vendido a dos euros el kilo.