Nace un colectivo vecinal contra las casas patera y los narcopisos en San Francisco

Dos de los miembros de la nueva plataforma vecinal pasean por el barrio. /luis ángel gómez
Dos de los miembros de la nueva plataforma vecinal pasean por el barrio. / luis ángel gómez

«Apostamos por este barrio, nos gusta la multiculturalidad, no queremos rendirnos, pero está pasando algo que no se toleraría en otra parte de la ciudad», critican

AINHOA DE LAS HERAS

«Trabajo en casa y en verano he estado con las ventanas abiertas. He visto traficar, esnifar en la calle, peleas...». Josean es uno de los 45 vecinos del barrio de San Francisco, que llegó a llamarse el nuevo Sojo bilbaíno, concretamente de las calles Dos de Mayo, Hernani, Bailén, Lamana, General Castillo, que integran un nuevo movimiento ciudadano. Surgió de forma espontánea con un grupo de whatsapp de familias «cansadas de la delincuencia, el incivismo y los problemas de convivencia».

«Estamos viendo un empeoramiento progresivo de la situación que nos impide vivir con tranquilidad. Este verano ha sido una locura», lamentan. Por este motivo, acaban de elaborar un listado con «once puntos negros» en el barrio que han remitido al área de Seguridad del Ayuntamiento de Bilbao exigiendo que se tomen medidas. El Consistorio asegura que la Unidad de Drogas de la Policía Municipal lo está ya investigando.

Los vecinos enumeran una serie de portales, donde se ubican narcopisos en la calle Dos de Mayo; lonjas, algunas de ellas ocupadas, que se usan para traficar y consumir, así como para vender productos robados en Lamana y Hernani; un autoservicio lavandería donde se trapichea en General Castillo; así como dos bares y un after hour, que se dedican a la misma actividad ilícita. También señalan los andamios ubicados en la calle Dos de Mayo y las esquinas de San Francisco con Hernani. En estos últimos puntos se concentran individuos ociosos que impiden el paso a los viandantes. «Tengo amigas que prefieren dar un rodeo. Les da miedo».

El camello en el portal

Ricardo observa en el barrio una «falta de control sobre el alquiler indiscriminado». «Encima de mi casa viven quince en un piso. Duermen en colchonetas en una sala. Cuando lo denuncias, te dicen que no pueden hacer nada», protesta. En su portal también han descubierto un narcopiso. «Te encontrabas al camello con dos toxicómanos fumándose un chino en el portal, y eso lo pueden llegar a ver mis hijos, de 12 y 16 años. Desde que le dijimos que no lo íbamos a tolerar, lo hace fuera, en la calle. ¿Cómo se explica si no que hayamos tenido que cambiar 13 veces en un año la cerradura del portal? La rompen para tener un fácil acceso».

Gorka, un abogado que vive en San Francisco, tiene contados al menos diez individuos cuya misión es la de vigilar y localizar a las víctimas, entre turistas, gente mayor o personas bebidas, para robarles. «Ven a uno que sube haciendo eses del Casco Viejo, avisan y le dan el palo. ¿Qué hace uno parado en una esquina con un móvil en la mano a las tres de la mañana?», se pregunta. La presencia de Ertzaintza y Policía Municipal no les disuade, «siguen robando igual, les da igual».

La presencia policial no disuade a algunos delincuentes.
La presencia policial no disuade a algunos delincuentes. / l. á. gómez

Pese a que muchos portales tienen ya cámaras de vídeovigilancia, los ladrones entran a robar, como en los dos asaltos grabados a dos ancianas de 85 y 90 años el pasado agosto, y el más reciente a otro vecino, ambos en la calle San Francisco. «Mi chica volvía sola a casa una noche, sobre la una y media de la madrugada, y le empezó a seguir un tío. La pobre hacía como que llamaba por teléfono y entró llorando al portal», cuenta Pedro, que lleva diez años viviendo en General Castillo y nunca antes se había sentido tan «inseguro». «Pasan cosas que no pasan en otros barrios porque tenemos un umbral de tolerancia más alto. Vamos a gresca por día, y somos ciudadanos de Bilbao igual que los de Deusto», advierten. «En San Mamés o Gregorio de la Revilla se han ensanchado las calles, aquí son tan estrechas que la gente va chocándose».

«Encima de mi casa viven quince en un piso y cuando lo denuncias te responden que no pueden hacer nada» Viviendas patera

Ricardo advierte que «no siempre puedes vivir donde quieres, sino donde puedes», y se niega a «aceptar que esta situación tenga que perpetuarse, que no tenga solución». «Vengo de un barrio obrero como Rekalde, que ha evolucionado, y este también tendrá que hacerlo».

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