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Una carta de tarot del Diablo sobre el cadáver de una mujer

Un ertzaina retirado del servicio por problemas mentales mató a su novia a cuchilladas en un piso de San Ignacio en diciembre de 1998

Un empleado de la funeraria se dispone a entrar en el portal donde ocurrieron los hechos./LUIS CALABOR
Un empleado de la funeraria se dispone a entrar en el portal donde ocurrieron los hechos. / LUIS CALABOR
Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Los crímenes no son siempre cometidos por desalmados psicópatas sin ninguna empatía. En algunas ocasiones detrás de los homicidios subyacen enfermedades mentales y los autores no son responsables de sus actos, por muy terribles que estos sean. Las que desde luego no tienen ninguna culpa y más lo sufren son las víctimas y sus familiares. Es lo que ocurrió el 5 de diciembre de 1998 en una vivienda del barrio bilbaíno de San Ignacio. Según la información que se publicó entonces, un ertzaina que estaba apartado del servicio desde hacía unos siete meses por problemas mentales y que incluso se le había retirado el arma reglamentaria al seguir un tratamiento psiquiátrico, telefoneó a sus compañeros en la comisaría de la Ertzaintza en Bilbao. «Me llamo J.L.G.M. y acabo de matar a mi novia en mi casa», espetó.