«El queso, mejor como se hacía en casa»

Ángel Fernández, productor de Carranza, es uno de los asiduos a esta cita. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Ángel Fernández, productor de Carranza, es uno de los asiduos a esta cita. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El Gazta Eguna de Trucíos, con menos público que otros años, reunió a 30 productores que reivindicaron las técnicas tradicionales para elaborar este manjar

AZAHARA GARCÍA TRUCÍOS.

Ángel Fernández es un asiduo a la Feria del Queso de Trucíos. «Me pilla cerca», explica el gerente de Quesos Amatur, una empresa de Carranza. Ayer, volvió a ocupar uno de los treinta puestos de los que se compone este evento, que se celebró en la plaza de toros. El productor encartado presentó sus piezas elaboradas con sus ovejas carranzanas de cara negra, unos animales que están en peligro de extinción, pero que «poco a poco se van recuperando. Son las ovejas que ha habido aquí toda la vida, pero la raza se dejó perder en favor de las de cara roja», señaló.

En realidad, no existe diferencia entre la leche de unas y de otras, salvo en la cantidad que en las de cara negra es menor. Pero la familia de Ángel lleva muchos años elaborando sus quesos de forma tradicional y quieren favorecer a la recuperación de un animal que forma parte de su historia. «Hacemos el queso como se ha hecho siempre en casa, antes lo hacía mi ama y, desde que murió, lo hago yo».

Amenazaba lluvia pero, el tiempo respetó la celebración de la feria del municipio encartado, todo un clásico en el Día de Todos los Santos. Lo que sí se vio afectado por el clima fue la afluencia de público, algo menor que en las ediciones en que se ha visto el sol, aunque el ambiente se fue animando a medida que avanzaba la mañana. El certamen reunió a productores locales, pero también a otros que llegaron desde otros puntos del País Vasco. Una quesería que tampoco se pierde esta cita es la de Aguiñiga, en el Valle de Ayala. José Ramón Martínez mostró, orgulloso, sus cuñas con denominación Idiazabal en la categoría de Queso de Pastor, que le obliga «a trabajar con nuestra propia leche», deslizó.

En Trucíos presentó dos tipos de producto, uno elaborado en abril y otro en julio y recordó que la diferencia está «en el aroma y en el sabor, cuanto más tiempo se deja curar un queso el gusto se va volviendo más fuerte», comentó en su stand. Y de los más veteranos a los que se estrenan. David Mateos, con 22 años, fue el quesero más joven. Confesó que en realidad es su madre la que gestiona la marca Del Cerro, una fábrica ubicada también en la cercana Carranza. Sin embargo, le toca «echar una mano de vez en cuando». La firma todavía no ha cumplido su primer año de vida, pero compitió en la cata con otros productores más experimentados.

Nuevas catas

Lo más importante en este tipo de eventos es poder probar los manjares que se ofrecen. En la localidad encartada es tradicional la cata de quesos, en la que profesionales del sector degustan los productos y los puntúan. En esta edición, debido a la proliferación de puestos con quesos elaborados con leche de cabra y de vaca, se creó una categoría especial para ellos.

El técnico gastronómico de la Federación de Sumillers de Euskadi, y miembro del jurado, Iñaki Suárez explicó que «a la hora de realizar la valoración, hay una sistemática que se respeta; empezamos por el exterior y acabamos viendo qué recuerdo nos deja el sabor pasado el tiempo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos