Barakaldo saca su lado más flamenco y rociero

Barakaldo saca su lado más flamenco y rociero
FOTOS: PEDRO URRESTI

La fiesta autonómica de Andalucía congrega en la localidad fabril a dos centenares de oriundos en un estallido de música y color

DIANA MARTÍNEZbarakaldo

Barakaldo y Andalucía están de celebración. El centro andaluz de la localidad fabril, que cumplirá 60 años en el municipio el próximo 9 de noviembre, congregó este domingo a dos centenares de personas encantadas de reencontrarse con sus raíces. Festejaban el día de su comunidad autónoma, «cuando nos dieron la bandera». Manola Anaya rezumaba orgullo por todos sus poros. La plaza Federico García Lorca se llena en un santiamén. La Banda Municipal amenizó la mañana dando pie a que niños, jóvenes, adultos y mayores se arrancaran por pasodobles, tangos y valses. La orquesta no dejaba de recibir ovaciones con cada pieza.

Llegada la tarde el gentío se dividió en dos grupos, quienes rodeaban a la banda para disfrutar de cada nota y quienes preferían permanecer sentados en terrazas y bares mientras se deleitaban con la soleada mañana mientras se tomaban un vino o una cerveza. Los más pequeños, entretanto, preferían jugar con globos y juguetes, repartidos por la calle. De una forma o de otra, todos disfrutaron del encuentro. «Cada uno lo vive a su manera. Yo, como buena andaluza, me emociono porque me encanta», relataba con alegría Manola. Su entusiasmo, por desgracia, no es contagioso. Los centros regionales -y los andaluces no son una excepción- están poco a poco desapareciendo. «Los mayores se mueren y los jóvenes están muy flojos, no quieren entrar en los centros», explica. «Aunque sean hijos de andaluces, aquí tienen otra vida».

Juan Segura llegó a Euskadi en 1952. «Estamos bien aquí», aunque algunas veces echa de menos su tierra natal. «Cada dos años voy allí a hacer alguna visita a la familia, pero luego me vuelvo». Juan acude a este centro, del que es socio desde hace medio siglo, con un entusiasmo inasequible al desaliento. Le duele que «algún día cierren este centro por falta de dinero». El trasiego de gente es incesante: por cada grupo que marcha, vienen otros entusiastas a tomar el relevo, a tiempo de escuchar la siguiente pieza de la banda musical. La mañana avanza y el hambre se hace notar entre los presentes, que se entregan sin complejos a un festival de pintxos.

La plaza ya completó su aforo el sábado, cuando se sucedieron representaciones como un concierto de flamenco, el cantante Juanjo Navas, bailaoras como Alejandra de Guevara y Marta Pampa, el coro Romero y muchos más. «Queremos volver a reanimar este lugar y crear armonía entre todos los centros de Bizkaia», explica Koldo Naranjo, portavoz del centro. Además, «tenemos la suerte de que la propia alcaldesa se quiera hacer socia de nuestro centro, es un apoyo muy grande».

Amaia del Campo no tardó en recoger el guante. «Es un centro histórico, un punto de referencia para toda la gente que llegaba de Andalucía a Barakaldo. Era como esa mano amiga que siempre te recibía y te ayudaba en momentos de la vida que resultaban complicados». Algunos de los que venían del sur del país llegaban solos, pero «aquí encontraban su propia familia. Este centro siempre ha tendido la mano a todos», añadía la regidora. A los andaluces, a los españoles y a toda la humanidad, tal y como expresa el himno de esta tierra sureña.

Además de la alcaldesa, el acto congregó a autoridades como Enrique García, presidente de la Asociación Extremeña, Andoni Paredes, de la Federación de Castilla y León, Manuel Sánchez, al frente de la Federación de Centros Regionales de Bizkaia, o Juan Gracia, presidente de la Federación de Asociaciones Andaluzas de Euskadi. El festejo llega a su fin con un lunch entre todas las autoridades y, cómo no, los andaluces.