Una treintena de operarios trabajan a destajo para retirar la basura de Aixerrota

Los trabajos para recoger los desperdicios se prolongarán, al menos, hasta el jueves. / PEDRO URRESTI
Los trabajos para recoger los desperdicios se prolongarán, al menos, hasta el jueves. / PEDRO URRESTI

Las labores de limpieza se prolongarán hasta el jueves para devolver la normalidad a un espacio donde 18.000 personas celebraron el domingo la fiesta de paellas

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Devolver a su estado las campas de Aixerrota después de las paellas es una trabajo ímprobo. En el operativo especial de limpieza participan por 27 personas de forma específica, y que se suman al servicio municipal de limpieza. Por delante tienen la labor de retirar toneladas de suciedad -el año pasado se recogieron 163 de diversos materiales- que hay esparcidas por miles de metros cuadrados de verde. La labor se prolongará, al menos, hasta el jueves.

No se escatiman medios por parte municipal. Hasta 20 vehículos, entre ellos una retroexcavadora, ayudan a tirar al suelo todas las txosnas de madera levantadas en el Bronx, la zona fuera de fiestas que desde antaño es coto de diversión de los jóvenes. Los operarios se dedican durante estos días a «preparar para la retirada separada los distintos materiales: madera, escombro, vidrio, voluminosos...». Precisamente con especial detenimiento se están retirando los restos de cristal que han podido quedar depositados en la zona del Bronx, que son los más peligrosos por la cercanía del pinar.

De cara a las paellas el Ayuntamiento instaló cerca de 40 contenedores para las cuadrillas, incluidas bolsas específicas para el vidrio y para basura orgánica. Después de ese despliegue, los responsables municipales esperan «mejorar los datos de reciclaje» este año. Hasta agradecieron «la colaboración y comprensión de las personas participantes, especialmente de la zona de (la asociación organizadora) Itxas Argia, mucho más cuidada y limpia que en ediciones anteriores».

Este año fuentes oficiales cifran en 18.000 las personas que el domingo acudieron a la que es una de las fiestas más multitudinarias de cuantas se celebran a lo largo del año en Getxo.

A esta edición se la puede definir como la de la seguridad. Tras el suceso registrado el pasado 2017, cuando cuatro mujeres sufrieron quemaduras de gravedad de las que aún se recuperar un año después, el Ayuntamiento prohibió la entrada de carburantes en la zona oficial y controló la ubicación de los bidones que se introdujeron en el Bronx para alimentar los generadores eléctricos que permitían funcionar los equipos de música. Los agentes revisaron a su vez bombonas y manguitos.

Por su parte desde Getxoko Auzokideok, Ekologistak Martxan y Eguzki responsabilizan «al Ayuntamiento de los graves daños de un pinar y entorno natural especialmente vulnerable». Incluso han presentado una denuncia ante el Seprona.

 

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