El Grupo Independiente de Plentzia abandona la política después de 20 años

Imagen de campaña del Grupo Independiente para las elecciones municipales de 2015. /E. C.
Imagen de campaña del Grupo Independiente para las elecciones municipales de 2015. / E. C.

Al frente de la Alcaldía dos legislaturas, la formación, que vincula su salida a problemas «económicos», se va tras protagonizar sonadas polémicas

ALBA CÁRCAMOPlentzia

Fin a dos décadas de política vecinal en Plentzia. El Grupo Independientes, que estuvo entre 2007 y 2015 al frente del Ayuntamiento, no se presentará a las elecciones municipales del 26 de mayo. La formación no pasa por su mejor momento ni a nivel de votos ni de popularidad, aunque vincula la decisión, tomada en asamblea, a «dificultades económicas» y a la «amenaza» de la Ley Orgánica sobre Financiación de los partidos políticos, una «espada de Damocles que pende sobre las agrupaciones de vecinos».

En ese sentido, precisan, la normativa establece «un tope de gasto de 0,11 céntimos de euro por vecino con derecho a voto». De esta manera, en la villa marinera, con 2.891 potenciales votantes, la cifra para invertir en la campaña asciende a 318 euros en el caso de los independientes (partidos que se presentan en la mitad de los municipios de cada provincia pueden destinar 150.301 euros más por territorio). La formación puntualiza que «esta legislatura ya ha ocurrido que el Tribunal de Cuentas estatal ha impuesto sanciones a varias agrupaciones independientes por excederse en el gasto, ya que superar un 10% ese gasto permitido se considera una falta grave que lleva acarreada una sanción mínima de 50.000 euros». Y no quieren arriesgarse a algo así.

Esta legislatura, en todo caso, no ha sido fácil. Comenzó con un seísmo en la villa marinera cuando sus dos concejales, Txelu Gómez y Keltse Macías auparon a EH Bildu, segunda fuerza por detrás de PNV, al Gobierno municipal. Estuvieron en coalición con la formación abertzale hasta que a comienzos de 2017 pasaron a la oposición al rechazar que se concediera la dedicación parcial a una edil del Ejecutivo local.

Desde entonces sufrieron un profundo desgaste (en octubre del pasado año aparecieron pintadas insultantes contra Gómez). Y se pusieron en contra al sector comercial abriendo la caja de los truenos por la caótica tasa de terrazas. Denunciaron al alcalde, David Crestelo, por no cumplir la ordenanza y exigir el cobro de ese impuesto. Y la asociación que representa a negocios hosteleros se alineó con el regidor y les acusó de usarles «como arma política» al pedir que se cumpliera una normativa que aprobaron y «no ejecutaron» los propios independientes en 2009.

«Una Plentzia mejor»

EH Bildu movilizó también a la ciudadanía en un acto de apoyo a Crestelo, terminando así de volverse en su contra la querella, archivada recientemente por un juez. También en los últimos días han acusado al equipo de gobierno de hablar de convenios que no existen (acuerdos que el Ejecutivo local ha hecho públicos).

La agrupación, al margen de cualquier polémica, en su carta de despedida quiere «agradecer a todos nuestros compañeros que han trabajado» en el Ayuntamiento, «concejales y alcaldesa», y a los «votantes que durante estos años nos han dado su apoyo». Recuerdan que nacieron «para intentar hacer una Plentzia mejor para toda la ciudadanía por igual».

Los mejores años de las plataformas vecinales

El 6 de febrero de 1999 las páginas de ELCORREO recogían que una plataforma vecinal se iba a presentar a las elecciones en Plentzia. Apenas cuatro meses después, colaban su primer concejal en el Ayuntamiento. Lo hacían en un momento de plena efervescencia de las plataformas vecinales. En 1995, las candidaturas independientes lograron 10.000 votos, 94 representantes y las alcaldías de 7 de las 22 localidades donde concurrían a las elecciones en Bizkaia; en 1999. 12 de las 25 listas ganaron los comicios y sumaron 12.116 votos. Y otras, como la de Plentzia, comenzaron su andadura. Fue menos de una década después, en 2007, cuando alcanzaron su meta: vecinos gobernados por vecinos.Isabel Zarauza se convirtió en alcaldesa de la villa marinera.