3.500 musulmanes rezan en Miribilla mirando a La Meca

Celebran en el Bilbao Arena el 'Eid al-Fitr', la fiesta que pone fin al Ramadán

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Se acabó el Ramadán. El calendario lunar ha deparado este año un ayuno de 29 días, desde que sale el sol hasta el ocaso, y hoy los musulmanes regresan a sus rutinas cotidianas. Esta fiesta une a los seguidores del Islam de todo el orbe, desde Marrakech a Bagdad, Yakarta, Córdoba o Bilbao. En la capital vizcaína han madrugado 3.500 personas que se han reunido en el Bilbao Arena para dirigir sus rezos hacia La Meca.

La cancha donde el Bilbao Basket reconquistó la ACB hace un par de días tiene hoy un aspecto muy distinto. El 'Eid al-Fitr', la fiesta que pone fin al mes de ayuno, ha reconvertido el pabellón en una mezquita abarrotada. Desde el almimbar, el púlpito, el imán Mohamed el Mehdaoui dirigió unos rezos que fueron mucho más breves que en ediciones anteriores. En menos de una hora los fieles ya desfilaban con sus trajes coloridos hacia todos los puntos de la villa.

Abdulah tiene 35 años y un hijo de apenas mes y medio del que ayer no se separaba. Acudió a la celebración con su esposa, Fátima, y su cuñada Hanna. «Hacemos el Ramadán todos los años como dice nuestra religión». A la mayoría la abstinencia de consumir bebidas se le hace más cuesta arriba que la comida. Abdulah trabaja de albañil y ha pasado lo suyo en estos días de sol. «Las fuerzas las sacamos de dios», asegura. «La primera semana del Ramadán cenamos a las 21.15 horas y luego un poco más tarde hasta las 21.45», concreta su cuñada. Hay que acostarse rápido porque el desayuno se sirve estos días a las 4.30 horas para que nadie termine después de las cinco de la mañana.

Nada más terminar el rito se suma al grupo una amiga de la familia, Dahab. «Este mes lejos de tu país se vive de forma muy diferente. Aquí ves a todo el mundo comiendo y bebiendo por la calle y allí eso no pasa». Los niños corretean alrededor con alegría. «Hasta los 12 años no están obligados a hacer el ayuno pero, si les hace ilusión, les dejamos hacerlo el sábado y el domingo», explican. La frontera para las mujeres es la primera menstruación. Rachid sale sonriente de Miribilla, que salió de Tánger hace 20 años y trabaja en una carnicería de Iturribide. A él no le parece que el Ramadán se haga más duro en estas latitudes. «La auténtica diferencia es el calor. A 42 grados es más duro». El todavía recuerda los años en que le tocó pasarlo «trabajando en las carreteras de Navarra bajo el sol». Una prueba de fuego para la fe. «Estamos felices. Hoy es un día familiar y muy bonito».

El Islam engloba mundos muy diversos. Badr Eddine Taimounti es de Dakar y comparte hoy los dulces artesanales con el senegalés Cheikh Tidiane. «En cada lugar hay diferentes tradiciones y platos para el día de hoy pero el Ramadán es similar. Casi siempre hay algo de arroz y postres dulces», explican. Todos los consultados disfrutan de esta reunión coinciden en que no es la jornada más especial. «Nuestra Navidad es es el Día del Destino», que se celebra en el vigésimosexto día de ayuno. Para Taimounti «este periodo nos hace pensar en los que no tienen para comer ni beber durante todo el año» y, a juicio de Tidiane «nos ayuda a cambiar, a redirigir nuestra vida hacia algo mejor durante el resto del año». Una autoridad de la Diócesis de Bizkaia refrendó que «es un día de fiesta para todos». El teniente de alcalde, Alfonso Gil, que acudió acompañado por los concejales Yolanda Díez, Iñigo Pombo e Itziar Urtasun, consideró que «Bilbao ya no se entendería sin una pluralidad que ha llegado para quedarse».