«Derribemos los muros a través de la cultura y que Trump baile un aurresku»

Rodrigo, en la sede de Fair Saturday en Matiko/MAIKA SALGUERO
Rodrigo, en la sede de Fair Saturday en Matiko / MAIKA SALGUERO

Con solo 25 años, lidera las conversaciones con el Gobierno escocés para organizar el festival cultural 'made in Bilbao' que allí es fiesta nacional

XABIER GARMENDIA

En la modesta oficina que la organización del Fair Saturday comparte con otras pequeñas e incipientes empresas en Matiko, se percibe un ambiente joven e informal ajeno a la relevancia de lo que allí se cuece. Entre todas esas cabezas pensantes que teclean sin cesar, a Paloma Rodrigo aún le cuesta trabajo decir que acaba de cumplir 25 años. A ella le parecen muchos, pero a su corta edad ya es la máxima responsable de encauzar las conversaciones con el Gobierno escocés para organizar allí el festival cultural de impacto social que nació en Bilbao como contrapunto al Black Friday celebrado la víspera.

- ¿A qué le da la mano el Fair Saturday?

- Si hay tres cosas que intentamos unir son artistas, organizaciones culturales y público. Esa convergencia es hoy imprescindible para tratar de cambiar nuestra forma de pensar y, en definitiva, el mundo.

- ¿Algo así no es una quimera a estas alturas?

- Tal vez sí, pero somos de Bilbao, así que tenemos que pensar a lo grande. La cultura y el arte representan la forma más natural para hacerlo porque es lo que verdaderamente nos une a todos. Da igual de dónde seas, el idioma que hables o la edad que tengas para disfrutarlo. Al menos tenemos eso en común, así que, ¿por qué no lo aprovechamos?

- Al mundo actual no se le ve muy empeñado en unirse...

- Es cierto, estamos más concentrados en separarnos que en unirnos. Todo esto nos lleva a vivir en grupos más pequeños y aislados. En momentos como este, cuando percibimos más que nunca esos muros invisibles, es cuando tenemos que actuar. Puede ser que la cultura no sea la solución definitiva, pero al menos podemos demostrar que es una forma de unión que consigue derribar momentáneamente esos muros.

- ¿Están los políticos dispuestos a una cosa así?

- Allí donde estamos yendo, vemos que sí. Aunque a veces se les perciba como una élite, los políticos también son personas de a pie como el resto. Cuando hacemos el Fair Saturday en Escocia y les vemos cantar y bailar junto al público, entendemos que es posible. Igual hay otros sitios en los que resulta más difícil, aunque estaría bien ver a Donald Trump bailando un aurresku.

- Sería una contribución un tanto estrafalaria.

- Lo que digo es que celebrar la cultura nos quita de otros enfrentamientos. Lo vemos muy claro en el Reino Unido, que aún está muy fraccionado por las consecuencias del 'Brexit'. Los escoceses no querían irse de la Unión Europea y siguen enfrentados con Inglaterra por la independencia, pero luego son los primeros en trabajar codo con codo para fomentar iniciativas culturales como la nuestra. ¿Lo ve? Es posible.

- Esa idea ha nacido en Bilbao y se ha expandido al resto del mundo. ¿Cómo lo han hecho?

- Siempre fue nuestro objetivo porque el límite del Fair Saturday es el mundo. No hay lugar en el que no se pueda celebrar. También es verdad que muchas veces ha sido cuestión de estar en el lugar exacto en el momento idóneo. Es una mezcla de trabajo y algo de buena suerte.

- ¿Despierta más interés la iniciativa por haber surgido en una ciudad como Bilbao?

- Desde luego, llama la atención. Sabemos que todo esto habría sido mucho más fácil si lo hubiéramos hecho desde Madrid, pero eso es precisamente lo que valoran, que vengamos de un sitio pequeño con ganas de hablarle al mundo. También es una oportunidad magnífica para exportar todo lo que tenemos aquí.

«¡Es una locura!»

- ¿Y cómo una joven de 25 años se pone al frente de las negociaciones con el Gobierno escocés para organizar allí el festival?

- Es algo que jamás se me habría pasado por la cabeza. Entré en el Fair Saturday porque me atrajo muchísimo el proyecto y lo primero que hice fue ir a una entrevista en la radio. Para mí eso ya era demasiado, pero de repente me veo en el castillo de Edimburgo escuchando cómo la ministra principal anuncia que Escocia celebrará lo que yo he ayudado a construir. ¡Es una locura!

- ¿Cómo surgió la oportunidad de aterrizar en Escocia?

- Comenzó en una reunión con el antiguo cónsul británico en Bilbao, que nos puso en contacto con el entonces ministro principal, Alex Salmond. Le interesó tanto la idea que nos invitó a presentársela a él y al resto del Parlamento. Desde ahí, todo fue rodado.

- ¿Cómo caló allí la iniciativa?

- Mucho mejor de lo que pudiéramos pensar. Nosotros fuimos con una propuesta muy conservadora, pero ellos nos dijeron que solo tenía sentido si se expandía a nivel nacional para unir a todos los escoceses en torno a un mismo festival. Al principio teníamos dudas porque es un lugar muy relevante culturalmente, así que no sabíamos qué les podíamos aportar. Al final encontramos un hueco y ahora es parte del Saint Andrew's Day, su día nacional.

- ¿Hay algo de cierto en las semejanzas entre vascos y escoceses?

- Totalmente. Yo fui con la mentalidad de que son gente fría, justamente lo mismo que se suele pensar sobre nosotros. Cuando llegas allí, te das cuenta de que son solo estereotipos porque te acogen con los brazos abiertos. Creo que compartimos un respeto a la cultura tradicional sin cerrarnos a la modernidad. No somos muy diferentes.

- También compartimos la tradición del paraguas...

- Ja, ja, ¡de eso sí que no hay duda!

La presentación internacional se hará en Edimburgo

Por primera vez desde que echara a andar en 2014, el Fair Saturday celebrará su puesta de largo fuera de Bizkaia. En concreto, será el 26 de octubre en la sede del conocido Festival Internacional de Edimburgo (Escocia). Desde allí se hará la presentación internacional del festival cultural, que este año incorpora ciudades de primer nivel como Milán. El acto contará con la presencia de una destacada representación de líderes políticos, culturales y sociales encabezada por Ben Macpherson, ministro para Europa y el Desarrollo Internacional. Además, la gala estará amenizada por el coro Euskeria de la Sociedad Coral de Bilbao.