David Bustos aprovechó su oportunidad

David Bustos, durante la competición. /
David Bustos, durante la competición.

ARTURO CASADO

Hace dos días el balear David Bustos era recalificado en la final de los 1500 metros debido a un tropiezo por contacto con otro rival. Fueron momentos de incertidumbre en los que muchos dudamos de que se hubiera podido clasificar directamente sin la ayuda de este incidente. Él mismo afirmaba tras su semifinal que ese tropiezo no merecía esa recalificación. Pero esta representó mentalmente una nueva motivación para él: poder demostrar al mundo que es un atleta que perfectamente puede luchar contra los mejores en una final olímpica.

Casi todas las finales de este calibre (mundiales u olímpicas) suelen acabar en tiempos inferiores a 3 minutos y 40 segundos. Es decir, son carreras medias o rápidas en las que se muestra el nivel real de los competidores en estadistancia. Sin embargo, ayer pudimos observar una carrera táctica en toda regla. Para que se hagan una idea, el paso del 800 metros (2 minutos y 16 segundos) fue más de 20 segundos más lento que el de la victoria femenina de 800 metros y unos 25 segundos más lento que en una carrera de meeting en las que se hacen las mejores marcas del año.

Esta circunstancia convierte el milqui en un 700 metros ya que cuando llevan 800 metros, los atletas no han realizado ningún desgaste físico. El favorito, el keniano Asbel Kiprop, en este momento se encontraba en última posición y empezaba a adelantar buscando una mejor situación. Pero en una carrera tan lenta, ir tan lejos de la cabeza se convierte en un handicap ya que la carrera se vuelve proporcionalmente más rápida que lo lenta que ha sido hasta el momento. Al ir tan retrasado, es muy difícil adelantar.

David supo aprovechar esta circunstancia muy inteligentemente estando muy bien colocado durante todo el curso de la carrera en su parte delantera. Y cuando se produjo el fuerte cambio de ritmo, eran los rivales retrasados los que tuvieron que correr más metros que él para alcanzar la cabeza, y encima por las calles más exteriores que supone aún más distancia. Finalmente, Bustos consiguió un fantástico séptimo puesto justo detrás del sexto Kiprop, que acaba muy decepcionado por un fallo táctico. David demostró sobradamente que podría haberse clasificado a la final sin ningún tropiezo y su actuación representa la continuación de la enorme tradición española del 1500 metros. Algo que sobre todo, los que algo hemos tenido algo que ver en ella, le agradecemos profundamente. Así mismo, el vigente campeón del mundo indoor, el estadounidense Centrowitz, se hacía con el oro.