«Bielsa me dijo que iba a confiar en mí, pero no fue así»

Aitor Fernández, en Barakaldo./
Aitor Fernández, en Barakaldo.

Aitor Fernández, portero que pasó por el Bilbao Athletic y Barakaldo, lucha por subir a Segunda con el Villarreal B

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Aitor Fernández (Arrasate, cumple 25 años el 3 de mayo) lucha por subir a Segunda A con el Villarreal B, con el que es líder y portero titular. El guardameta, formado en la cantera del Athletic, guarda un buen recuerdo de su etapa rojiblanca, aunque no concluyó como esperaba tras una serie de lesiones. «Bielsa me dijo que iba a confiar en mí, pero no fue así», indica sin que en su tono se aprecie rencor.

¿Cómo llega un chico de Arrasate como usted a Lezama?

Tenía como entrenador en el Joma, el equipo de la fábrica de hacer llaves, a Gregorio Palacios, ojeador del Athletic. Me ofrecieron ir y no dudé. Estaban Gorka y Julen Eraña e Iker Uribarren, de Mondragón. Entré en alevines de segundo año.

Entró siendo un niño y se fue siendo un hombre.

Sí. Tuve la suerte de haber estado tres años en el Bilbao Athletic.

¿Cuál es el mejor recuerdo que le ha dejado Lezama?

La gente que he conocido.

¿Le dio pena no saltar al primer equipo? ¿Qué le faltó?

Fue una pena porque juegas para ello. Tuve una serie de lesiones mientras los demás seguían compitiendo y a ellos les veían. Tuve un bache, dejé de crecer y los otros crecieron. Cuando estaba con Caparrós siempre demostró que creyó en mí. Luego hubo un cambio de directiva y tuve que salir.

Se fue primero al Barakaldo en la 2012-13. ¿Cómo fue ese salto?

Fui con un poco de miedo. Estaba desde alevines en Lezama y estás muy mimado. Oyes de todo sobre irte a Segunda B, que si no hay ropa para entrenar, que si los balones son una mierda, que si no cobras... Sales con miedo.

¿Estaba justificado el miedo?

El Barakaldo me sorprendió como club. Es una entidad impresionante. Juego 21 partidos en el Barakaldo y firmó por el Villarreal en el mercado de invierno de 2013. El Athletic se guarda una opción de recompra durante año y medio que no ejecutó. Firmé dos años y medio y luego renové por un año más. Juego con el B y entreno casi todos los días con el primer equipo. Estoy contento porque estamos haciendo una gran campaña. Vamos líderes y aún no hemos salido de play-off.

¿Le gustaría el Barakaldo en la fase de ascenso?

Preferiría jugar contra ellos los partidos por ser campeón. Sería precioso porque son dos equipos a los que les tengo un gran cariño.

El objetivo es subir e incluso fichan veteranos.

Hay un jugador de 29 años, Carlos Martínez, delantero centro que viene del Olot, pero sólo uno. Estoy yo que cumplo 25 en mayo. Están Marcos Mauro, argentino que viene de La Roda, de 26, y Peris, de 25. Los demás son jugadores de alrededor de 20 años.

¿Le ha llamado la atención que el Bilbao Athletic, sin embargo, haya cedido a los que más experiencia tienen en la categoría?

Eso demuestra que quieren sacar jugadores para la primera plantilla, que la prioridad es ésa y no la salvación. Cuando vi la plantilla sí me pareció algo extraño y digno de alabar que no trajeran a nadie con más experiencia.

¿Qué tal con Marcelino?

Es un buen entrenador que ha conseguido un ascenso y meterse en Europa desde su llegada.

No es muy querido en Bilbao. ¿Cómo es en las distancias cortas?

Un tío normal, que siempre quiere sacar lo máximo de los jugadores. Conmigo se ha portado bien.

¿Cómo se plantea el futuro?

Si ascendemos, tengo un año más de contrato, pero no quiero pensar en eso. Quiero estar tranquilo. Hay que ver cómo se plantea el próximo año porque por mi edad no podría bajar al B si juego un partido con el A. Ya se verá porque Areola está cedido (PSG), no se sabe lo que será de Mariano Barbosa (juega Liga Europa y Copa) y ha regresado Asenjo tras la lesión. Insisto, estoy tranquilo. Hay clubes que han preguntado por mí y eso da confianza.

¿Ha notado más confianza en el Villarreal que en el Athletic?

En la época de Caparrós sí que noté confianza. Tras la lesión, vi que hubo gente que me superó y eso te quita confianza. Los últimos años noté que la perdí. Vine del Mundial sub'20 con una rotura parcial de ligamento de codo en un entrenamiento tras el primer partido. Inicio la pretemporada el primer año de Bielsa, que llegó unos días tarde y estábamos con Bonini. Hice dos o tres entrenamientos y me fui con la selección. Vuelvo lesionado. Recuerdo que estaba en Elorrio llegando a Mondragón, me suena el móvil y era Bielsa. Me dice que no me preocupe, que va a confiar en mí, pero me recupero y veo que Kepa Arrizabalaga me ha pasado, que está por delante mío. Confiaba más en Kepa, que jugaba con el Basconia, pero entrenaba con el primer equipo. Nadie me dio una explicación. Pasé de tener las papeletas a ser el portero de que entrenaba con el primer equipo a no serlo. Bielsa me dijo que no me preocupara, que iba a confiar en mí, pero me recuperé y no fue así.

¿Le pidió explicaciones?

No tengo por qué pedirlas. Quizá Bielsa no conocía a Kepa, lo vio entrenar y le pareció un porterazo, como así es. Seguí haciendo lo mío. Aquel año alterné con Serantes en el Bilbao Athletic. A mitad de año me rompo el ligamento del dedo y un hueso del dedo también y me tengo que operar dos veces. Un cúmulo de mala suerte. Llega la siguiente pretemporada, me dicen que no cuentan conmigo y que me busque una cesión. Me fui al Barakaldo y después de lo que había pasado me vino bien para recuperar autoestima e ilusión.

 

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