Bilbao ya tiene seis nuevos cónsules que representarán a la villa por el mundo

Los nuevos cónsules, autoridades e invitados presencian el aurresku de honor en San Antón./Pedro Urresti
Los nuevos cónsules, autoridades e invitados presencian el aurresku de honor en San Antón. / Pedro Urresti

La Cámara de Comercio ha entregado la distinción a Miren Arzalluz, Alex Cruz de Llano, Vicente María del Arenal, Antonio Garamendi, Juan Ignacio Vidarte, e Ibon Areso

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Frente a la iglesia de San Antón, en la puerta que da al Mercado de la Ribera, hay una discreta placa en el suelo que recuerda que en ese punto, pegado al templo, «estableció su sede el Consulado, Casa de Contratación, Juzgado de Negocios del Mar y Tierra y Universidad de Mercaderes y Maestres de Naos». En este mismo lugar en el que estuvo la sede de aquella institución creada por Juana I de Castilla ha comenzado esta mañana el acto de nombramiento los nuevos seis cónsules de la villa, un cargo que ahora es honorario y que fue recuperado en 1991 por la Cámara de Comercio, la institución que en 1886 recogió la antorcha del Consulado original, la institución que tuvo las competencias exclusivas sobre la ría y el puerto de Bilbao desde su fundación hasta 1829.

Los nuevos representantes de la villa por el mundo son una consulesa y cinco cónsules. Se trata de la historiadora Miren Arzalluz Loroño (Bilbao, 1978), la mayor experta en la obra de Cristóbal Balenciaga y actual directora del Palais Galliera-Museo de la Moda de París; Alex Cruz de Llano (Bilbao, 1966), director ejecutivo y presidente de la aerolínea British Airways; el notario Vicente María del Arenal Otero, que ejerce en Bilbao en la especialidad jurídicoeconómica desde 1989; Antonio Garamendi Lekanda (Getxo, 1958), presidente de la Confederación Española de Organizaciones empresariales (CEOE), que inició su actividad en 1977; Juan Ignacio Vidarte Fernández, director general del Museo Guggenheim (Bilbao, 1956); e Ibon Areso Mendiguren, político jeltzale que asumió la alcaldía de la capital en 2014 tras el fallecimiento de Iñaki Azkuna y después de 20 años como concejal. Los seis han sido homenajeados con un Aurresku de honor, acompañados por otros cónsules, representantes de la Cámara, el Ayuntamiento y la Diputación, y luego se han dirigido al Museo Vasco, en cuya Sala Consular se custodia y expone parte del mobiliario del Consulado original, y en cuyo claustro ha tenido lugar el nombramiento.

El presidente de la Cámara de Comercio, José Ángel Corres, ha ejercido de maestro de ceremonias en su calidad de Prior del Consulado en un acto en el que ha recordado que la historia de ambas instituciones abarca «cinco siglos imprescindibles para entender lo que somos en el mundo de la economía, el mundo de la empresa, en lo social y en lo cultural». La actual Cámara, ha dicho, «mantiene el espíritu y los valores de una institución», el Consulado, «que fue un ejemplo e inspiración para el mundo e impulsó y gobernó el desarrollo del Puerto de Bilbao».

Respecto a los nuevos cónsules y consulesa, ha destacado que se trata de seis «personas de distintos ámbitos sociales, económicos y culturales que promocionan Bilbao por el mundo». Ahora, los seis tendrán el «compromiso de llevar el nombre de Bilbao con orgullo por todo el mundo, y propagar nuestras virtudes de trabajo, honradez y hospitalidad».

Un nombramiento de «mucha bilbainía»

Tras recibir sus medallas consulares, los seis han coincidido en asumir con orgullo dicho compromiso, que, también en coincidencia, han descrito en sus respectivos discursos como «un gran honor». Ibon Areso se ha descrito «realmente abrumado» por la distinción; «Nunca había recibido un nombramiento de tanta bilbainía». El discurso de Miren Arzalluz, en el que ha tenido numerosos recuerdos «para ya sabéis quién», en referencia a Xabier Arzalluz – «aita», como lo ha nombrado, ha sido especialmente emotivo. La historiadora ha rememorado «la importancia del Consulado no solo para la historia de Bilbao, sino para este país; para sus relaciones, no solo para su crecimiento y riqueza económicas, sino también para sus relaciones internacionales desde la época Moderna».

Alex Cruz de Llano ha explicado que su función consular resultará muy llevadera, «porque vender Bilbao por el mundo no es muy difícil». Ser de Bilbao conlleva «la responsabilidad de representar los valores que caracterizan a los bilbaínos, sobre todo cuando estamos en el extranjero. Bilbao ya está en el mapa mundial de negocios y de turismo». Por ello, «siento que vender Bilbao no es difícil».

Vicente María del Arenal Otero, que describió como «un inmenso honor como bilbaíno» ser distinguido por una institución que ha tenido una importancia vital» para la historia de la villa y el territorio. El notario bilbaíno ha destacado «desde el mundo del derecho» la aportación que supusieron las Ordenanzas del Consulado de Bilbao de 1737 para las normativas comerciales de todo el mundo «y que no ha sido reconocido lo suficiente». «Hasta 9 repúblicas latinoamericanas adoptaron como normativa propia las ordenanzas del Consulado de Bilbao», en algún caso –Honduras–, hasta época muy reciente.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha destacado que «es emocionante que los tuyos te reconozcan» y describió como «muy importante el pasar a pertenecer a un colectivo que tiene 500 años de historia». Por último, el director del Juan Ignacio Vidarte, ha explicado que es «un gran honor entrar a formar parte de una de las instituciones más singulares de nuestra tierra». El director del Museo Guggenheim ha recordado que el acto de hoy tiene para él un significado especial, porque «la Cámara, sucesora del Consulado, fue mi casa durante unos años, cuando más joven y con menos canas la Cámara me facilitó asumir mis primeras responsabilidades profesionales. Vidarte ha también tenido un recuerdo para Patrick de la Sota, el que fuera presidente de la Cámara de Comercio y que «fue quién recuperó la figura de los cónsules».