El taxista de Bilbao que planta cara a Uber y «otras empresas que nos hunden la vida»

Mikel posa con su taxi y con la bici un día antes de iniciar el viaje a Bruselas. /
Mikel posa con su taxi y con la bici un día antes de iniciar el viaje a Bruselas.

Mikel García inició este sábado un viaje en bicicleta hasta Bruselas para exigir ante la Comisión Europea medidas contra la entrada en el sector de nuevos operadores que compiten con precios bajos. «Hipotequé la casa de mis aitas para pagar la licencia. Tenemos unos gastos fijos de 1.800 euros al mes. No podemos competir con ellas»

HIZKUNTZE ZARANDONA

Los primeros meses del año están siendo muy convulsos para el sector del taxi. Las reiteradas proclamas de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia a favor de la liberalización del sector, unidas a los efectos de la crisis, están empujando a los profesionales a una situación caótica, a la que quieren poner solución ya mismo. Mikel García, un taxista bilbaíno de 36 años, ha decidido dar un paso más en las protestas contra empresas como Uber o Cabify, que ofrecen servicios 'low cost', con una valiente iniciativa. Este sábado cogió su bicicleta para pedalear hasta Bruselas, donde tratará de entregar a responsables de la Comisión Europea un manifiesto en el que muestra su frontal oposición a la entrada de compañías que han hecho un 'roto' a esta actividad allí donde se han implantado.

100.000 familias en España viven del taxi. 774 en Bilbao. Mikel, que reside con sus padres en La Peña, sacó la licencia hace cinco años. «Me costó 175.000 euros, por lo que tuve que hipotecar la casa de mis aitas. Es lo que más me pesa», se duele. Un desembolso importante en comparación con las licencias VTCs -las que tienen vehículos de Uber o Cabify-, que apenas alcanzan los 22.000. Además, relata una lista de desembolsos casi sin fin para ejercer su trabajo: «Tenemos que pagar varios impuestos por el taxi, el mantenimiento del coche, autónomos, asociación de Teletaxi, un asesor, un seguro de baja diaria, gasoil, seguro a todo riesgo con responsabilidad civil de hasta 50 millones de euros para el cliente, mantenimiento del coche... Los gastos llegan hasta los 1.800 euros mensuales, por lo que a nosotros estas nuevas empresas nos hunden la vida. No podemos competir con ellas. Dependemos de unas tarifas que ellos no tienen porque cierran el precio de antemano con el cliente».

¿Y cómo es la situación en otras ciudades europeas?

Lideradas por empresas como Uber, los últimos años han vivido la proliferación de licencias VTCs que han aportado más competencia al sector y bajado los precios. En Londres, por ejemplo, hay 55.000 VTCs frente a 22.000 taxis y en París, 2.000 frente a 17.000. Por el momento, la ley española es mucho más restrictiva con este nuevo tipo de licencia, con la cual también se puede especular como la del taxi. «Las VTCs se empezarán a revalorizar porque se apuntará más gente al carro. Pura especulación como se hizo con el taxi en su momento. Compras por dos duros y luego las trasfieres por más», augura Mikel García.

Las barreras de entrada para el sector del taxi son tan altas que la llegada de nuevos actores se ve con mucha reticencia. «A mí no me preocupa la competencia. Pero exijo igualdad de condiciones. Voy a poner un ejemplo: Si yo tengo un bar y en la calle hay una persona que vende las latas a 0,50, no paga alquiler, ni agua, ni luz.... ¿cómo compites con eso? Ahí no tienes dónde rascar», explica. Pero es que el mayor argumento al escoger un taxi convencional o un trayecto en Uber se reduce siempre a la misma pregunta: ¿Cuál sale más barato? «La gente de a pie piensa que nosotros ponemos las tarifas al tuntún y no es así. Hay que ver el problema desde dentro. A mí el taxi me da para cubrir gastos y un sueldito, no un sueldazo», puntualiza.

Mikel no puede hablar más claro. Siente que hay que tomar medidas urgentes y no piensa parar en su lucha hasta conseguir su propósito. De ahí el porqué de su viaje. En la salida, desde Ollargan, varios compañeros le arroparán hasta la rotonda de Erletxe. Según sus cálculos, tardará 15 días aproximadamente en llegar hasta la capital belga. Un total de 1.300 kilómetros que ha repartido en once etapas. «Tengo pensado hacer unos 125-135 kilómetros al día. Pero todo depende del recorrido, del estado físico y psicológico y del clima», afirma este ciclista amateur al que le apasiona el mundo de las dos ruedas. Su única compañera de aventura será una bicicleta de ciclocross -como una de carretera, pero preparada para circuitos de montaña- con remolque en el que llevará ropa y «el arsenal para poder sobrevivir esos días». ¿Miedo? «Si siempre piensas en los temores, no acabas haciendo nada en esta vida», asegura tajante. Un recelo que, sin embargo, sí tienen sus padres. «A ellos les da cosa que vaya solo, pero me apoyan. Al final, yo cuento con unas condiciones que no tienen la mayoría de mis compañeros. No tengo hijos y creo que debo hacerlo».

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Caja Rural de Navarra
Mikel García: «Gracias a todos por ayudarme»

No es la primera vez que este aventurero movido por sus «ansias de luchar contra la injusticia» realiza un viaje en bicicleta para reivindicar sus derechos. «En otra ocasión fui al Ministerio de Fomento de Madrid a entregar otros documentos contra las aplicaciones como Uber y Cabify. Tardé tres días y fue una experiencia muy positiva, por eso me veo con fuerzas para hacer esta». Tiene las piernas sobradamente preparadas y la mente, quizá lo más importante en este tipo de aventuras en solitario, también le acompaña. «Es muy duro pasar tantas horas pedaleando a solas con condiciones meteorologicas adversas», cuenta. Y es que el viento, la lluvia y el frío no son buenos compañeros de viaje, pero el ánimo y el cariño de toda la gente que le apoya le aporta el ingrediente extra para seguir mirando al frente.

Durante el recorrido, que le ha ayudado a preparar un compañero francés, dormirá en casas de taxistas. «Ellos me recogen a fin de etapa y me llevan hasta sus viviendas». La idea es ahorrar costes lo máximo posible. Para ello, también han creado una página en Faceebook: Pedalada Elite Bilbao-Bruselas para que todo el que quiera ayude en la iniciativa. «El tiempo que dure el viaje yo no recibo ingresos, así que estamos haciendo una recolecta para cubrir los gastos. Tengo que agradecer enormemente el apoyo que estoy recibiendo desde Elite Taxi España, la plataforma EHTTIPES y Uniatramc-Euskadi». ¿Y cómo regresará? «Todavía está por ver. A mí me gustaría en bici, pero ya se verá».

Mikel tiene clara la solución ante este grave problema. Cree que hacer un estudio de campo para ver cuántos son los taxis necesarios sería fundamental. «En Bilbao antes no había metro, ni tranvía, ni tantos autobuses... por lo que había trabajo para los taxistas. Ahora, hay muchísima menos carga, pero las licencias siguen siendo las mismas porque el Ayuntamiento no las ha reducido. Sinceramente, sobramos unas 200. Entonces, si quieren meter a más empresas, aunque entren reguladas, ¿cómo nos lo vamos a montar?», reflexiona.