Poemas que rinden homenajes

Begoña Iribarren, Josu Ormaetxe, Roberto Zalbidea, Gurutze Beitia, Mikel Bilbao y María Ángeles Pérez./Luis Ángel Gómez
Begoña Iribarren, Josu Ormaetxe, Roberto Zalbidea, Gurutze Beitia, Mikel Bilbao y María Ángeles Pérez. / Luis Ángel Gómez

Los actores Gurutze Beitia y Josu Ormaetxe reciben los acrósticos de Aste Nagusia, y el txistulari Mikel Bilbao el de 'Bilbaíno militante'

P. ZUPIRIA

Un premio o un homenaje siempre es especial, pero lo es aún más cuando te lo hacen en tu ciudad natal. Así lo es por lo menos para los protagonistas de la obra de teatro 'Puerta con puerta', Gurutze Beitia y Josu Ormaetxe, que ayer fueron galardonados en la vigésimo tercera edición del concurso de acrósticos de Aste Nagusia, que organiza la Acociación Artística Vizcaína. Junto al mítico txistulari Mikel Bilbao, que fue premiado en la categoría de 'Bilbaíno militante', cada uno recibió un acróstico -composición poética en que las letras iniciales de cada verso forman un vocablo o expresión- hecho con sus nombres.

Con una larga carrera llena de éxitos a sus espaldas y acostumbrados a esconder su personalidad bajo la piel de diferentes personajes de ficción, estos dos artistas no podían disimular su emoción en el acto celebrado en el Teatro Arriaga. «Estaba tan nervioso a la mañana que me he cortado afeitándome por si el acróstico me daba alguna cuchillada», bromeaba Ormaetxe en el discurso de agradecimiento. Así se mostraba Gurutze Beitia también, que aunque haya recibido varios reconocimientos durante su vida, confesaba que «este me llena de orgullo de verdad». Como ejemplo de ese sentimiento fue que ella también quiso reconocer el trabajo de la Asociación de Artistas, y elaboro un acróstico particular. «Así de osada soy», alardeaba. Mikel Bilbao que animó el antes y después de la entrega con su txistu y tamboril, reconocía que «era demasiado para él». «Yo me he dedicado a hacer lo que me gusta. Ha coincidido con que he inaugurado todo lo que se ha hecho en la ciudad desde el año 1975 hasta 2010. Pero seguiré tocando hasta que me aguante el pulmón», sentenció.

Fernando Botanz se encargó de bailar para los galardonados.
Fernando Botanz se encargó de bailar para los galardonados.

Pocos homenajes conmueven tanto como un poema dedicado. Pero no sirve cualquier composición. El objetivo es emocionar, y bien lo sabían María Ángeles Pérez, Roberto Zalbidea y Begoña Iribarren, cuyas obras fueron las seleccionadas entre las cuarenta y cinco que se presentaron. «Para que sea sincero, tienes que conocer bien a la persona. No sólo su carrera profesional, sino que se trata de descubrir al trabajador que hay debajo», explicaba Zalbidea, pintor muralista y que es la primera vez que le seleccionan tras veintidós años presentándose. «Nosotros les hacemos el homenaje a ellos, pero también es nuestro minuto de gloria para salir del anonimato y que el mundo sepa que también escribrimos», reconocían.