El alavés que descubrió la «belleza» de la alta costura con Givenchy

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge la muestra 'Balenciaga y la pintura española' hasta finales de septiembre./
El Museo Thyssen-Bornemisza acoge la muestra 'Balenciaga y la pintura española' hasta finales de septiembre.

Eloy Martínez de la Pera es el comisario de la exposición 'Balenciaga y la pintura española' que acoge el Thyssen. La moda romántica, Paco Rabanne o Naty Abascal han inspirado otras de las muestras que llevan su sello

María Rego
MARÍA REGO

Una capa de terciopelo negro junto al cuadro Retrato de un caballero de El Greco. Un vestido verde agua bordado con cristales y piedras semipreciosas acompañado de una pintura de Goya con María Luisa de Parma como protagonista. Son sólo un par de ejemplos de los «especiales diálogos» que se establecen en la muestra 'Balenciaga y la pintura española' -en el Museo Thyssen Bornemisza hasta el 22 de septiembre- comisariada por el alavés Eloy Martínez de la Pera, un paseo por 57 piezas de arte y 92 vestidos y 8 tocados firmados por el diseñador de Getaria. «Desde muy joven tuvo el privilegio de estar en contacto con la alta costura y la pintura», relata el responsable de este proyecto que comenzó a tomar forma en 2013.

La muestra que ofrece el museo madrileño, y que atesora 400 años de pintura entre los cuadros seleccionados, no es la primera que planta un puñado de maniquís en una pinacoteca de la mano de este alavés que hizo carrera como diplomático. Martínez de la Pera, nacido en Salinas de Añana, ha comisariado tributos a Paco Rabanne y Givenchy, exposiciones con Naty Abascal como musa o sobre la moda romántica, conversaciones mudas de Sorolla con vestidos de época... «Me han criticado más de una vez por llevar la moda a los museos pero con esta exposición -la de Balenciaga- demuestro que la moda siempre ha estado presente en el arte», sostiene.

'Sorolla y la moda' fue otra de las exposiciones donde Martínez de la Pera (en la foto circular) hilvanó un recorrido artístico con vestidos de época.
'Sorolla y la moda' fue otra de las exposiciones donde Martínez de la Pera (en la foto circular) hilvanó un recorrido artístico con vestidos de época.

Cómo llegó este alavés al universo de las agujas, los hilos y los patrones daría para otra exposición. Martínez de la Pera comenzó su carrera diplomática en Asia Central, Cáucaso y Mongolia tras la caída del muro de Berlín con el reto de establecer relaciones entre estos países y la UE. «Una de las cosas que teníamos que cuidar era el patrimonio cultural y artístico como un vehículo para conocernos y reflejarnos. Eso se me quedó grabado», cuenta como el germen de su amor por la moda. Tras dedicarse a la alta política, puesto incluido en el Gobierno de José María Aznar, decidió entregarse a su doble «pasión», el arte y la cultura, que le ha llevado a ser miembro del patronato de la Fundación Cristóbal Balenciaga entre otros destinos.

Hubert de Givenchy es otro de los genios de la aguja a los que rindió homenaje una exposición comisariada por el alavés.
Hubert de Givenchy es otro de los genios de la aguja a los que rindió homenaje una exposición comisariada por el alavés.

Desde que dio el paso ha conocido a genios de la aguja como Hubert de Givenchy, uno de los últimos artesanos de la alta costura en fallecer y su mayor referencia. «Mi corazón siempre estará con él. Compartimos ocho años de trabajo día a día, de conversaciones... Me abrió el alma para apreciar la moda, fue quien me descubrió la belleza de la alta costura», retrata el alavés. En esas piezas encontró, asegura, un «mundo fascinante» que hasta entonces sólo había disfrutado en los libros y las películas. Entre los creadores actuales destaca nombres como Demna Gvasalia o Clare Waight. «Soy muy de apoyar a diseñadores inconformistas», reconoce.

'Una crónica de moda. Colección Naty Abascal', una de las muestras con la firma de Martínez de la Pera.
'Una crónica de moda. Colección Naty Abascal', una de las muestras con la firma de Martínez de la Pera.

En ese paseo por la moda de 2019 cree que los diseños hablan de «una sociedad más urbana, de unos ritmos acelerados». «Antes la calle adquiría la moda de las pasarelas y ahora la pasarela crea la moda que ve en la calle», reflexiona el alavés. En Euskadi, dice, se ha heredado la «elegancia» del siglo XX y XIX cuando ciudades como San Sebastián eran «punto de atracción de la aristocracia y todos los grandes diseñadores acababan vendiendo allí». Al vasco, describe, se le conoce por ser «recio y austero» y por gustarle «pasar desapercibido», algo que cree que traslada también a su armario. «La moda es una de las cosas que más reflejan quienes somos y como queremos proyectarnos», analiza.

Su próximo proyecto no mirará hacia el País Vasco, como ha ocurrido con Balenciaga, sino a un catalán universal como Salvador Dalí. «Estoy bloqueando cuadros y vestidos para 'Dalí Fashion and Friends», anuncia Martínez de la Pera. En esta exposición, que verá la luz en unos tres años, se mezclarán creaciones de Schiaparelli, Cocteau, Dior, Rabanne... en una serie de «diálogos e intoxicaciones artísticas principalmente de los años 30, 40 y 50». «Soy un privilegiado», confiesa.