El desahucio de un piso en Galdakao termina con el propietario en el hospital

La ansiedad y los nervios han podido con José Luis Castaño, que ha tenido que ser trasladado en ambulancia

ALBA CÁRCAMOGALDAKAO
El propietario ha accedido a la ambulancia por su propio pie. / Jordi Alemany/
El propietario ha accedido a la ambulancia por su propio pie. / Jordi Alemany

La serenidad de José Luis Castaño se ha roto. Este vecino de Galdakao se ha derrumbado esta mañana cuando la comitiva judicial ha accedido a su piso en Aranzelai Bidea para ejecutar la orden de desahucio. La ansiedad y los nervios han podido con él y ha tenido que ser trasladado en ambulancia, vehículo al que ha accedido por su propio pie, al hospital de Usansolo.

Pasado el mediodía, el más de medio centenar de personas que minutos antes han intentado frenar el acceso de los agentes se han quedado helados al ver aparecer la dotación sanitaria. Pero finalmente no han podido paralizar el desahucio de esta familia, con dos hijos de 11 y 7 años que en esos momentos se encontraban en clase. Mientras, dos personas presentes en la protesta han sido identificadas por la Ertzaintza y se les abrirá diligencias por insultar a los agentes presentes.

La plataforma Stop Desahucios había informado en un primer momento en la red social Twitter de que el hombre había intentado tirarse por la ventana, pero la Ertzaintza ha dicho no haber apreciado esta circunstancia. Este colectivo social ha divulgado un comunicado posteriormente desvinculándose de este caso, al asegurar que el matrimonio desahuciado "no se ajusta al perfil" de personas que ellos tratan de amparar.

Una deuda de 600.000 euros

Según una portavoz de Stop Desahucios, la familia desalojada tiene dos viviendas, con una deuda de 600.000 euros, por lo que no "se trata de afectados con una única casa y una situación económica desesperada".

En declaraciones a ETB, Lara ha explicado que su marido tiene una empresa de transporte con una flota de ocho camiones y de que su sueldo les daba para una vida desahogada. Sin embargo, esta situación se revirtió y la pareja lo perdió todo, por lo que ha quedado una deuda pendiente de 600.000 euros con Kutxabank.

"Al final no pudo ser, indemnizamos a los trabajadores y nos quedamos sin dinero para pagar nuestras hipotecas", ha explicado la mujer.

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