Cuatro heridos en una explosión de gas en una casa de Villasana de Mena

El edificio de Villasana donde se ha producido la explosión esta mañana. / Luis Calabor

La mujer que vivía en la vivienda pudo provocar una fuga al manipular una bombona de butano que causó el estallido, según las primeras investigaciones

SOLANGE VÁZQUEZ y SERGIO LLAMAS

Cuatro personas resultaron heridas ayer por la mañana en una explosión que se produjo en el primer piso de un bloque de dos alturas de la localidad burgalesa de Villasana de Mena, fronteriza con Bizkaia. Sufrieron daños Pilar, una mujer de mediana edad de origen colombiano, que se encontraba en el domicilio, y tres operarios que realizaban reparaciones en la casa, ubicada en la calle Eladio Bustamante, la arteria principal del pueblo. Aunque en un primer momento se atribuyó el estallido al trabajo de los obreros -que en ese momento inyectaban espuma en la cámara de la pared para acabar con las humedades-, las primeras investigaciones de la Guardia Civil han determinado que fue la mujer que reside en la vivienda la que desencadenó una fuga al manipular una bombona de butano, lo que provocó el estallido.

Según fuentes oficiales del instituto armado, todos los heridos han evolucionado favorablemente. Pilar se llevó la peor parte, según agentes que acudieron al lugar de la explosión: sufrió quemaduras y, al ceder el forjado del inmueble, se precipitó al piso inferior, una caída de unos cuatro metros. Afortunadamente, el marido de la mujer herida estaba fuera, paseando al perro, y su hijo se encontraba trabajando en Bilbao, por lo que no se hallaban en el piso en el momento del accidente.

Dos de las cuatro personas que han resultado heridas fueron ingresadas ayer en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Cruces. Las otras dos personas afectadas fueron derivadas a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y a la Unidad de Anestesia de Reanimación, según informó el centro hospitalario.

Según el parte médico, la mujer, de 57 años, presentaba un politraumatismo por explosión y quemaduras del 5% de superficie corporal, en ambas extremidades superiores. La paciente se encontraba estable dentro de la gravedad, siendo su pronóstico reservado. Fue ingresada en la unidad de Anestesia Reanimación.

Por otro lado, un varón de 24 años, identificado como M. J. I., presentaba quemaduras en el 3% de superficie corporal, de segundo grado superficial en cara, y en torno al 1% de superficie en codos y rodillas (total 4%). Se encontraba estable y su pronóstico es reservado. Quedó ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Por su parte, otro varón de 36 años, J I.T.L., sufrió quemadura del 3% de superficie corporal, de segundo grado superficial en cara y del 4% de superficie de segundo grado superficial e intermedio en ambas manos (total 7%). También se encuentra estable y quedó ingresado en Unidad de Grandes Quemados.

Por último, unvarón, de 37 años e identificado como G.J.I, sufrióquemaduras en el 10% de su cuerpo, en cara y cuero cabelludo, manos, antebrazos, rodilla izquierda y parte interna de los muslos. Su pronóstico era reservado y se encontraba ingresado en la Unidad de Grandes Quemados. Según fuentes oficiales, todos ellos han evolucionado favorablemente.

Ventanas a 30 metros

«Las ventanas de la casa han aparecido a 30 metros del lugar de la explosión, que ha sido fortísima y se ha oído en todo el pueblo. Hay escombros al otro lado de la carretera», aseguraba ayer un vecino de la localidad. «La gente se ha asustado mucho. Sobre todo, la vecina del piso superior al del accidente, que hacía poco que había salido de casa», explicaba.

Hasta el lugar del siniestro desplazaron varias dotaciones sanitarias y cuatro camiones del parque de Bomberos de Balmaseda, que, entre otras tareas, tuvieron que sofocar el fuego que se ha desencadenado a raíz de la explosión. «Estamos muy agradecidos de que hayan venido... ¡Salía un humo negro que imponía!», detallaba el vecino.

Según varios testigos, al menos cinco residentess de casas cercanas salieron por su propio pie de las viviendas tras oír el estruendo y dos perros -Lagun y Zuri- fueron sacados del domicilio en el que estaban después del siniestro.

«He salido pitando»

Virginia Ezquerra, que regenta una ferretería situada debajo del lugar de la accidente y que también vive en el inmueble, estaba trabajando cuando ha oído «una explosión muy fuerte». En ese momento, salió «pitando» del negocio. «He gritado y he mirado a ver si había un accidente en la carreta, pero al levantar la mirada ya he visto que era el edificio. Entonces, como mi marido estaba en casa, he corrido a llamarle para ver si estaba todo bien», recordaba ayer, «todavía con taquicardia». Según cuenta, su esposo no sufrió ningún daño, pero el inmueble, sí. «Nos han dicho que no podemos volver a casa de momento. No sabemos hasta cuándo va a durar esta situación», afirmaba. Según recalcó, los daños materiales eran lo de menos: lo fundamental es que no hubo que lamentar una tragedia y el estado de su vecina Pilar no revestía gravedad, a pesar de la aparatosidad del incidente. «Quizá caerse al piso de abajo ha sido lo mejor que le ha podido pasar. Si se queda inconsciente, con la barbaridad de humo negro que salía, se hubiese asfixiado», apuntó.

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