La jueza no ve abusivos los contratos de la ABAO y desestima la demanda de María Bayo

El de Bayo ha sido el primer juicio por la recusación de un cantante de ópera en España. / Daniel Pedriza

El presidente de la asociación muestra su satisfacción y lamenta que la recusación a la soprano navarra acabara en los tribunales

César Coca
CÉSAR COCA

La cláusula por la que un cantante de ópera puede ser recusado para una función si el responsable musical del espectáculo considera que no está en condiciones vocales de afrontar su papel, incluida en la gran mayoría de los contratos de los centros líricos de toda Europa, no es abusiva. Así lo estima la titular del Juzgado Nº 8 de lo Social de la Audiencia de Bizkaia en la sentencia dictada por la demanda de la soprano María Bayo contra la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO). La jueza ha desestimado esa denuncia que se fundamentaba sobre todo en el carácter abusivo de la cláusula, en la falta de oportunidades que se dio a la artista para mejorar su prestación vocal y en el daño causado a su imagen por la difusión de la noticia de la recusación.

En la sentencia, comunicada una semana después del juicio, se parte de la base jurídica de que la relación contractual que unía a las partes es de carácter especial por tratarse de la prestación de una actividad artística y que la misma comenzaba con el primer ensayo y no con la primera función, como defendía la letrada de la demandante. «Por tanto -señala la sentencia- la retribución total pactada por el contrato suscrito entre las partes incluía tanto las 4 representaciones como los ensayos previos». La cantante fue recusada por Keri-Lynn Wilson, directora musical de 'Don Giovanni', al finalizar el tercer ensayo, el día 2 de febrero de este mismo año.

Actuaciones correctas

La decisión fue comunicada esta misma noche a la cantante de manera personal, en una entrevista que mantuvo con la propia Wilson y Cesidio Niño, director artístico de la ABAO. Trece días después, el agente de la soprano pidió una explicación sobre la recusación y fue informado de que, a juicio de Wilson, Bayo presentaba en esa fecha «problemas graves de entonación, volumen débil y dificultad en los agudos. Le añade dificultad en la zona de paso y desajustes importantes durante los concertantes». Es el propio agente, se apunta en la sentencia, quien ante esa respuesta asegura que «poco o nada tiene que añadir». La jueza entiende que esa apreciación sobre su estado vocal no entra en contradicción con que meses antes o después de la recusación Bayo interpretara «otras representaciones en perfectas condiciones vocales».

La estimación de que los ensayos forman parte del contrato y que la comunicación de la recusación fue hecha de forma correcta es crucial para entender la sentencia, porque formaba parte de la argumentación del letrado de Cuatrecasas que tenía a su cargo la defensa de la ABAO. También tiene una gran relevancia que la jueza entienda que la cláusula sobre la recusación no resulta abusiva, así como la garantía que supone que la decisión sobre la misma la tome una tercera persona, ajena a las partes en litigio. Por todo ello, desestima la demanda de Bayo, que reclamaba en total 126.000 euros y que ahora tiene cinco días para recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Juan Carlos Matellanes, presidente de la ABAO, mostró ayer su satisfacción por la sentencia, que pone de relieve que la entidad «actuó correctamente buscando la excelencia que merecen los socios y el público en general». «Hubiésemos preferido que este conflicto no llegara a los tribunales», añadió. Es el primer juicio por una recusación que se celebra en España y apenas hay noticia de otros similares en Europa.

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