Seis euros por una factura falsa

Seis euros por una factura falsa

Un periodista comprueba cómo se cambia la fecha o la titularidad del pagaré mientras el Ayuntamiento afirma que el número de engaños es ínfimo y se detectan «con facilidad»

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

«Hola, me ha dicho un amigo que aquí me podéis ayudar con unas facturas que necesito presentar en el Ayuntamiento para cobrar unas ayudas».

- Bueno, lo que yo hago es modificar algunas letras o algún número. Pero tú me tienes que traer una factura.

- Vale. Aquí tengo una. Lo que necesito es que cambies esta parte para que aparezca mi nombre y mi dirección y que modifiques la fecha.

- Lo único: el tamaño de la letra igual es más pequeño. Pásate luego a recogerlo. Son seis euros.

Los anteriores párrafos son un extracto de la conversación grabada con la encargada de un locutorio cercano a la calle Autonomía de Bilbao. El periodista llegó allí para tratar de confirmar una información que apuntaba a que en ése y en otros locales de la capital vizcaína se modifican facturas para que los solicitantes de Ayudas de Emergencia Social, más conocidas como AES, puedan presentarlas luego en el Ayuntamiento incorporadas a la petición.

Presupuesto del dentista. Este periódico pidió a la responsable del local que cambiase el nombre de la persona que había acudido al dentista y la fecha del documento. Costó cuatro euros.
Presupuesto del dentista. Este periódico pidió a la responsable del local que cambiase el nombre de la persona que había acudido al dentista y la fecha del documento. Costó cuatro euros.

Factura de las gafas. En este caso, los cambios se centraron otra vez en el nombre y la fecha del documento. También se modificó la dirección de la vivienda del solicitante. Costó 6 euros.
Factura de las gafas. En este caso, los cambios se centraron otra vez en el nombre y la fecha del documento. También se modificó la dirección de la vivienda del solicitante. Costó 6 euros.

Estas prestaciones económicas, de carácter subvencional, están pensadas para ayudar a las personas en riesgo de exclusión social que deben hacer frentes a gastos ordinarios o extraordinarios. Es decir, al contrario de lo que ocurre con la RGI, que se trata de una prestación periódica de tipo subjetivo -nunca se acaba la partida si existen necesidades-, las AES son ayudas en principio puntuales que van dirigidas, por ejemplo, a pagar los gastos del dentista, de una óptica o la adquisición de un electrodoméstico, o bien abonar una factura de la luz. El Consistorio bilbaíno ha presupuestado este año para este fin 4,9 millones de euros.

El periodista llega al locutorio con el objetivo de corroborar la información aportada por un experceptor de estas ayudas, que hablaba abiertamente de «facturas falsas». El visitante explica a la responsable del establecimiento que necesita cambiar datos de un pagaré para presentarlo en el Ayuntamiento. La encargada, al parecer, no sabe muy bien de qué tipo de ayudas concretas está hablando su interlocutor y advierte que no puede crear una factura sin un soporte previo.

Ayudas de emergencia

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facturas falsas ha detectado el Ayuntamiento en Ayudas de Emergencia Social (AES) desde 2015.

Sí reconoce, en todo caso, que otras personas han acudido a su local para modificar documentos con este objetivo. Al final,pide cuatro euros por cambiar el presupuesto de un dentista de 1.500 euros y cobra seis euros por falsificar una factura de una óptica de 260,02 euros. Básicamente, los cambios se limitaron a la fecha y al nombre de los recibos. Retoques que fueron realizados, al parecer, con un escáner y un ordenador. En el último documento también se incluyó la firma del óptico.

Los más desfavorecidos

Se da la circunstancia de que hace apenas un mes el Ayuntamiento de Bilbao, en una pregunta formulada por el PP, reconoció la existencia de facturas falsas en las AES, aunque insistió en que son muy pocos casos. Según la información proporcionada por el área de Acción Social, en los dos últimos años y medio se han detectado 23 recibos falsos (10 en 2015, 9 en 2016 y 4 en los 9 primeros meses de 2017) correspondientes a 23 expedientes distintos, que habrían servido para cobrar 14.212,79 euros. La mayoría (83%) se referían al «ámbito dental» y el resto eran para gafas o muebles.

Una cifra -insiste el Consistorio- ínfima (0,61% del total) si se tiene en cuenta que el número de AES concedidas en este mismo periodo fue de 13.594 (más 11,5 millones de euros). En todo caso, también existen 3.762 ayudas concedidas que no fueron debidamente justificadas (más de 3 millones) en las que se abrió un expediente de reintegro. Destaca, en este sentido, el fuerte incremento que se ha producido este año en el número de solicitudes no justificadas.

El concejal de Acción Social, Iñigo Pombo, reconoció a este periódico que se debe «perseguir» el fraude en las ayudas sociales en la medida que se trata de dinero público, pero insistió en que no se debe perder de vista que los usuarios de este programa son las personas más desfavorecidas. Subrayó que no se debe «magnificar» el problema de las facturas falsas ya que el Ayuntamiento tiene medios para «detectarlas con facilidad» y «no es tan fácil» elaborarlas.

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