«La Iglesia no es un agente político, pero eso no significa que no tenga una palabra»

«La reconciliación me parece de especial importancia en el País Vasco, es necesario sanar profundas heridas»

MIGUEL PÉREZ

El jueves se celebraron elecciones autonómicas en Cataluña. Los días anteriores dejaron imágenes como la de la misa en una iglesia de Barcelona para pedir la libertad de Oriol Junqueras, los ‘Jordis’ y otros dirigentes encarcelados y declaraciones que evidenciaban la división dentro de la jerarquía eclesiástica, con prelados manifestándose a favor o en contra de la independencia.

-La conveniencia de que la Iglesia intervenga o no en asuntos políticos ha regresado al debate público con Cataluña.

-La Iglesia no es un agente político al uso. Ya el Concilio Vaticano II estableció claramente la recta autonomía del orden temporal. Eso no quiere decir que la Iglesia no tenga una palabra sobre los asuntos concretos que incumben a las personas y a la sociedad en general. De hecho, la Doctrina Social de la Iglesia ofrece indicaciones valiosas sobre el fundamento y fin de la comunidad política, la autoridad, la democracia, la relación entre comunidad política y sociedad civil, así como la sana autonomía, independencia y colaboración entre la Iglesia y las instituciones políticas.

-En Euskadi ya se produjo el mismo debate anteriormente, en este caso motivado por el terrorismo de ETA. ¿Cómo valora el nuevo tiempo de paz?

- Estamos viviendo un tiempo de esperanza tras años de dolor, sufrimiento y muerte. Es necesario afianzar los pilares sobre los cuales construir un futuro de convivencia pacífica. La tarea de la reconciliación me parece de especial importancia. Es necesario sanar las profundas heridas que en todos los ámbitos se han generado.

-¿Cómo contempla ese proceso de reconciliación?

-La reconciliación conlleva siempre el relato veraz de lo acontecido, el reconocimiento del mal causado y su reparación en la medida de lo posible, la justicia, la magnanimidad, el perdón y la misericordia. Atención especial merece la educación porque es una dimensión crucial. La educación para la paz, la convivencia entre diferentes en tantos aspectos -no sólo prácticos sino también de pensamiento- son elementos fundamentales para afianzar un futuro fraterno y esperanzador.

«Sobre los bienes de la Iglesia, no tenemos ningún interés en tener lo que no es nuestro»

-Medio centenar de ayuntamientos españoles, entre ellos el de Vitoria, exigen a la Iglesia el listado de sus bienes inmatriculados para pedir su restitución si no tiene el título de propiedad. ¿Cuántos posee la diócesis vizcaína?

-Desde 1978 tenemos una relación de 74 inmuebles inmatriculados. Todos los bienes constan previamente de la debida acreditación de propiedad por parte de la Iglesia. Nosotros no tenemos ningún interés de tener lo que no es nuestro. En este sentido, es necesario recordar que la inmatriculación no otorga la propiedad, sino que la acredita públicamente habiendo presentado previamente los correspondientes títulos de posesión.

-Los vizcaínos piden una Iglesia más moderna.

-Es necesario actualizar el lenguaje de la fe y de la Iglesia de modo que pueda entenderse en las categorías actuales. También necesitamos ponernos al día en los medios a través de los cuales transmitir el mensaje, aunque nunca podrá suplir la mejor forma de transmisión que es el encuentro personal. La demanda de espiritualidad sigue siendo muy grande.

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