Orduña, una ciudad en la frontera

El enclave vizcaíno entre Álava y Burgos atesora un interesante patrimonio arquitectónico y, sobre todo, paisaje: cascadas y bosques protegidos por una sierra que cae casi vertical sobre el valle

El espectacular salto de agua del Nervión cobra vida fundamentalmente en época de deshielo./
El espectacular salto de agua del Nervión cobra vida fundamentalmente en época de deshielo.
IRATXE LÓPEZ

En la vida hay que elegir. A veces las alternativas son complicadas, hoy no es el caso. La duda está en completar la visita a Orduña por libre o de manera guiada. Nosotros nos encargamos de la primera opción, 'Eskuratour Orduña visit&bizi' de la segunda. Con un mismo objetivo, conocer esta porción de tierra vizcaína rodeada por extensiones alavesas y burgalesas, especial situación que ha marcado su historia convirtiéndola en enclave estratégico durante los conflictos y a la hora de comerciar, desde su fundación en 1229 hasta el siglo XIX.

ORDUÑA (Bizkaia)

Oficina de turismo
Foru Plaza, 9. 945384384 www.ordunaturismo.com .
Visitas guiadas
Eskuratour Orduña visit&bizi. 616574132 / 696874899.
Santuario de la Antigua
Abierto todos los días de 11:00 a 19:00 h. Visitas guiadas bajo petición en el teléfono 616574132. Mínimo 8 personas, 3 euros/persona.

En Orduña se enclavaban las aduanas, allí pagaban aranceles quienes querían atravesar el lugar. Primero cuando era villa, después proclamada ya ciudad desde el siglo XV, la única con este rango de Bizkaia. Dineros y avatares construyeron poco a poco su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Monumental desde 1997, cuya callejas confluyen en la Plaza de los Fueros. Comencemos, pues, a conocerlo.

La primera parada ha de hacerse frente el Palacio Ortés de Velasco, también conocido como de Arbieto (siglo XVI). Renacentista, su espíritu castrense resulta más que notable debido a los garitones, por eso en sus años mozos estuvo adosado a la muralla. Segundo punto de la ruta: la iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Junto a la puerta actual se distingue el acceso primitivo rejado, bajo la gran torre.

Palacio Ortés de Velasco.
Palacio Ortés de Velasco. / IÑIGO FERNÁNDEZ

Dentro resulta inevitable fijarse en otras rejas, la renacentista que cierra la capilla de La Inmaculada o la del retablo hispano-flamenco de la capilla de San Pedro. También llaman la atención las pinturas murales que cubren el ábside. Seguimos, tras visitarla, hasta el conjunto fortificado, erguido con carácter defensivo y curiosamente formado por la cabecera del templo. Cuenta con paso de ronda entre contrafuertes y recinto amurallado adosado.

Las torres de la muralla

El edificio de la Torre-Palacio Casa Consistorial, llega hasta nosotros desde finales del XVI, unido a una torre del siglo XIII, la única que resiste en pie entre las dispuestas antaño para fortalecer las murallas. A su derecha se encuentran un portal originario de acceso al núcleo, el Portal Oscuro. Es hora de acceder a la ya nombrada Plaza del Foro, repleta de soportales. En ella se desarrollaba la frenética actividad comercial que hizo famosa y pudiente a Orduña. Integrada en la urbe desde la segunda mitad de siglo XIII, es la mayor plaza ferial de origen medieval de las villas vascas. Allí un palacio, el de Díaz Pimenta o Zaldibar, muestra su barroquismo elemental. Otro, el de Mimenza, enseña Renacimiento, abierto a la plaza gracias a seis arcos cajeados y rebajados. Importante fijarse en la galería de arquillos de la parte alta.

Desde allí toca acerarse hasta la neoclásica Aduana. Levantanda entre los reinados de Carlos III y Carlos IV (1787-1792), servía para fiscalizar y controlar las mercancías. Responde al modelo de alhóndiga ilustrada, con patio central interior y estancias rodeándolo. Sigue, después, hasta la barroca iglesia de la Sagrada Familia, izada gracias a la fortuna de Juan de Urdanegi, que dejó su impronta en el escudo familiar de la fachada. Contiene anagramas jesuíticos, propios de la orden que la regentó en sus inicios. Su interior custodia uno de los conjuntos retablísticos barrocos más importantes de Euskadi.

Edificio de la Aduana, que hoy alberga un hotel.
Edificio de la Aduana, que hoy alberga un hotel.

Llegamos a un nuevo palacio propio del Renacimiento, el de Velasco. Poseía uno de los cubos de la cerca de defensa y se levantó por cercanía al Portal de San Francisco, vía procedente de Burgos. Fue durante muchos años el Condestable de Castilla, perteneciente a esta familia, quien se encargaba de cobrar los diezmos de la mar en las aduanas del norte. Otro edificio palaciego, el de Olaso, muestra su belleza neoclásica, tanto en la ornamentación interior del portal como en la decoración a base de motivos naturalistas, en el alero de su fachada oeste. Culminando con su prestancia el paseo por la arquitectura y la historia. Por el pasado de esta ciudad, isla vizcaína entre provincias ajenas.

Santuario de La Antigua.
Santuario de La Antigua. / IÑIGO FERNÁNDEZ

Imposible pasar por Orduña sin contemplar el Santuario de Nuestra Señora de la Antigua, construcción barroca del siglo XVIII. Lo primero que relaciona este templo con la ciudad, además de su ubicación, es el flamante escudo de la urbe dispuesto en el exterior.

Leyendas del Txarlazo

Disfruta revisando los detalles del edificio antes de entrar en su interior, donde un interesante retablo neoclásico acoge la imagen de la patrona de Orduña y de Arrastaria, resto de aldeas del valle, siguiendo el prototipo de la Andra Mari gótica. Las famosas fiestas de Otxomaios se celebran en su honor, danzando al ritmo de bailes propios, las entradillas, que rinden homenaje a la virgen. La cumbre del Txarlazo acoge el inmueble, en un entorno marcado por creencias paganas y mitológicas, pura contradicción respecto a la religiosidad del lugar.

El monumento que corona la ermita de la virgen en Txarlazo.
El monumento que corona la ermita de la virgen en Txarlazo.

Sobre esas tierras se ubicaba el primer poblamiento de la zona, por eso precedieron a esta construcción otras anteriores, hecho que puede observarse en la portada ojival gótica del lateral, bajo pórtico renacentista, donde existió en el siglo XVI una hospedería con ermita anexa.

Orduña dispone además de tres retablos calificados Bien de Interés Cultural. El de San Pedro, en la capilla de mismo nombre, se ubica dentro de la iglesia fortificada de Santa María de La Asunción. Ejecutado entre los años 1516 y 1520, tardogótico por tanto, se trata de una obra hispano flamenca relacionada con los talleres de Amberes. El retablo neoclásico de la Antigua, de 1805, se atribuible a Esteban de Alegría y fue realizado bajo la supervisión de la Real Academia de San Fernando. La talla mide casi un metro de alto. Mientras el Conjunto Retablístico de la Sagrada Familia, en la iglesia de idéntico nombre, se creó entre 1688 y 1689. Protege las reliquias de sus mecenas, Juan de Urdanegui y Constanza de Luxán.

Recomendaciones

Empaparse de naturaleza en los alrededores de Orduña es más que posible. Existen varias opciones, planteadas a continuación.

Salto de Nervión. Un recorrido circular acerca hasta este paraje fundamental, proponiendo conocer el Mirador del Nervión, el de Gujuli y el Salto de San Miguel. La ruta es sencilla, perfecta para hacer con niños. Se asoma al fondo del cañón de Delika, que ofrece en época de lluvias o deshielos la contemplación del mayor salto de agua de toda la península, con 223 metros de caída. La Sierra Salvada cuenta con preciosos bosques de hayas, cuyo colorido varía según las estaciones.

El Monte Santiago ofrece multitud de senderos para escuchar únicamente el sonido de la naturaleza, rincones por los que el caminante puede perderse, desconectar. Excitantes subidas para quienes prefieran los ascensos, como las que conducen a las cumbres de Txarlazo o de Iturrigorri. Sorprenderá a quienes acudan a conocerlo el barranco de Tertanga. Pertenece a uno de los cuatro pueblos que forman Arrastaria. Se llega a él desde la carretera 625, justo antes de comenzar el puerto, tomando la derecha. Durante su visita encontrarás una enorme mole calcárea, Fraideburu, lujo para los ojos escondido de miradas ajenas.

Pero si eres de los que prefiere no andar, puedes emplear el coche para apreciar estos paisajes, recorrer en tu vehículo la Sopeña. Necesitas un día claro para completar la distancia que separa Ruzabal de Maroño, con Salvada presidiendo la ruta. Arranca en Orduña, por la carretera A3931 que conduce hacia el Santuario de la Antigua. Pararás en diferentes aldeas que salen a tu encuentro. Para ver Lendoñogoiti (cuenta con molino y ermita, la de Poza, origen del Licenciado Poza) y Mendeika tendrás que desviarte.