Alavés-Gloriosas

«Me han llamado marimacho por jugar al fútbol, pero no me ha generado ningún trauma»

Mery en uno de los campos de la ciudad deportiva de Ibaia/Igor Martín
Mery en uno de los campos de la ciudad deportiva de Ibaia / Igor Martín

La capitana del Alavés femenino, más conocido como «Gloriosas»es una apasionada del fútbol que vive con emoción la oportunidad de jugar en el equipo de su ciudad.

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

María Ortiz de Pinedo (Vitoria, 1994), más conocida por «Mery» es una de las pocas referentes vitorianas en el vestuario albiazul. Con el objetivo del ascenso, la temporada se ha encarrilado de manera positiva. Esta delantera que fue capaz de sumar 25 goles una temporada, tiene ese instinto natural, propio de quien desde pequeña supo que el fútbol marcaría su vida, a pesar de ser mujer y haber sufrido el desdén de quienes consideran «marimachos» a las chicas que eligen este deporte. Es consciente de que algo está cambiando en el deporte femenino, pero que «el proceso es lento y con pequeños pasos». Nos citamos en Ibaia, donde entrenan cuatro veces por semana. Disciplinada y cercana, atiende con amabilidad la visita de EL CORREO.

-¿25 goles en un temporada definen su olfato goleador?

Bueno…(risas). Fue en una categoría inferior, en Liga Vasca, hace dos años, cuando logramos el ascenso con el equipo Gasteizko Neskak que se fusionó con el Deportivo Alavés. Después, el primer año en Segunda División ya no fueron tanto. El nivel cambia mucho y es más exigente. No es tan fácil hacer goles. Llevo tres años ya en esta categoría y ya me he adaptado.

-¿Cuántas veces le han dicho que es «la Manu García de las Gloriosas»?

-(Risas). Bueno, soy una de las capitanas. Y, además, de Vitoria. Claro que es inevitable que nos relacionen. Tuve la suerte de formar parte de las jugadoras de la Gasteiz Cup que se fusionaron con el Alavés. El año pasado hubo pocas incorporaciones, pero este ha sido la remodelación total y soy de las vitorianas que permanecen en la plantilla y, además, como capitana. Sí, «la Manu García» pero en chicas (risas). Hemos hechos algún reportaje juntos y es encantador.

- Está claro que los buenos resultados ayudan ¿Lo albiazul está de moda?

Es verdad, va todo en consecuencia. El equipo de chicos ha tenido un auge increíble en los últimos años y más con el ascenso a Primera División y fíjate cómo van este año. Nosotras también hemos arrancado la liga de manera espectacular. Eso ayuda a que el club también haga más proyectos. La apuesta por el fútbol femenino es potente.

«Marimacho» por jugar al fútboll

-¿Se imaginaba cuando era niña que podría jugar en el Alavés femenino?

Sinceramente no. En Álava, el fútbol femenino no era muy conocido y las únicas estructuras estables que había eran la de los clubes Gasteizko Neskak y el Aurrera. Hubo un intento hace años de un Alavés femenino que arrancaba desde el nivel más bajo, la territorial alavesa y no tuvo mucho éxito. Después, este proyecto con Dafne Triviño como coordinadora, nos ha traído a algunas jugadoras vitorianas a cumplir un pequeño sueño. Desde el año pasado ya nos dimos cuenta de que en redes sociales y a nivel social, las Gloriosas empezaron a tener más relevancia e interés. Se empezó a notar en que, cada vez, más gente nos viene a ver a Ibaia a los partidos.

-Hace 20 años que una mujer jugara al fútbol no estaba bien visto ¿Le han llamado alguna vez «chicazo» por elegir este deporte?

Sí, claro. Tengo 24 años, pero cuando era más niña, claro que me han catalogado. Cuando era pequeña, yo era la única chica que jugaba con los chicos al fútbol. Yo era «la chica que jugaba al fútbol» y alguna vez también he escuchado lo de marimacho o chicazo. Al final, da igual cuál sea tu perfil. Creo que hoy en día, eso ha ido disminuyendo, pero sigue existiendo. Lo viví, pero no me generó ningún trauma. Rabia seguro que me dio alguna vez, pero siempre he tenido el apoyo incondicional de mi familia. Fue mi padre quien me buscó mi primer equipo.

-Es muy común que las deportistas de élite tengan formación académica universitaria ¿tan claro tienen que no vivirán de esto?

(Risas). Por ahora, está claro que no. Yo hice Ciencias de la actividad física y el deporte, conocido como IVEF. Después, decidí hacer el Master de Educación y ha acabado siendo mi vocación. Trabajé en el colegio Mercedarias, en una experiencia magnífica y por ahí, sé que en mi futuro laboral quiero ser profesora de educación física. ¿Vivir como deportistas? Yo creo que en mi generación ya no lo vamos a conseguir, pero probablemente las generaciones que vienen por detrás, mejorarán la situación. El deporte te inculca unos valores y constancia para todos los aspectos de tu vida. Yo quería tener una formación y siempre lo tuve claro.

-¿En qué punto está la negociación del primer convenio colectivo de fútbol femenino?

Es un proceso lento y con pequeños pasos. Desde el salario mínimo interprofesional, mayor profesionalización, conciliación, horarios. Son muchas cuestiones a tratar. Pero nunca es comparable al masculino, porque entran muchos factores como el márketing, la publicidad, el negocio del fútbol masculino y todo lo que mueve y genera. Todo esto no se puede cambiar de un día a otro.

Jugar en Mendizorroza

-Tienen un objetivo claro que es el ascenso

Sí, está claro. Se ha hecho una plantilla para ello. Pensar en esa Primera B intermedia, en la que debemos estar quedando entre las cuatro primeras y pensando más allá, ser ambiciosas y no ver imposible el ascenso a la Primera División, que se conseguiría si acabamos primeras. Por eso luchamos en cada entrenamiento y en cada partido. El grupo humano acompaña, porque tenemos un ambiente excelente entre todas las compañeras.

-¿Juega al fútbol con tanta pasión como con la que se expresa?

Jaja. Es verdad. Me dicen que hablo muy deprisa y pongo mucho énfasis. Soy así. Y pongo todas las ganas en el fútbol y en la vida.

-¿Una 9 pura?

No te creas. No soy delantera en punta, tal y como se conoce hoy el 9. Siempre he sido más libre, de moverme mucho por los espacios, entre líneas. Sin fijar demasiado a las defensas, aunque este año estoy mejorando más en eso porque tenemos unas extremos y unas bandas excelentes y cada jugadora tiene su rol.

-Sea sincera ¿cuánta importancia tiene el sistema? ¿4-4-2? ¿4-3-3? Todos hablamos de ello como si realmente supiéramos de fútbol

Jaja. Ya se sabe que todo el mundo opina de fútbol. En las Gloriosas hemos jugado con el 4-3-3. Las características de las jugadoras te hacen marcar un sistema, pero, además influye el planteamiento de cada partido y el rival. Pero nuestra estructura es muy cambiante.

-¿Es futbolera y solo futbolera?

Nooo (risas). Tengo otras muchas cosas en mi vida. Amigos, familia y fútbol son dos pilares importantes. Y después, trabajo y estudios, porque cuando me tocan oposiciones, tengo que ponerme.

-¿Cuándo veremos a las Gloriosas jugar en Mendizorroza?

Bufff. Este año espero que sí. Para nosotras sería lo más. No tengo dudas de que iría mucha gente. Viendo todo el seguimiento que tenemos en Ibaia y la expectación que ha creado el equipo, creo que es el momento de jugar en el templo albiazul. Tendría un impacto excelente. Es cuestión de buscar la mejor ocasión y con el mejor impacto. Seguro que este año llegará.

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