¿Y si utilizásemos vestidos para ir al gimnasio?

¿Y si utilizásemos vestidos para ir al gimnasio?

Las habituales de la élite deportiva ya se han desmarcado con sus estilismos sobre la pista. Ahora, una firma estadounidense quiere que tú también lo hagas en tu gimnasio

María Calvo
MARÍA CALVO

Podríamos poner ejemplos de famosas deportistas que se han negado a seguir los códigos de estilo establecidos en las competiciones y que han adaptado sus looks sobre el terreno de juego a sus gustos, estado físico o anímico. Quizás, el más sonado últimamente ha sido el de Serena Williams. La tenista estadounidense jugó Roland Garros el año pasado después de haber dado a luz a su hija, Alexis Olympia. Su vuelta a un Grand Slam generó gran controversia por aparecer sobre la tierra batida parisina con un look postparto que muchos asemejaron al personaje cinematográfico 'Catwoman': mallas negras, largas y ceñidas con una camiseta a tono y una banda roja en la zona del abdomen. El presidente de la Federación francesa declaró tajante que la tenista «había llegado muy lejos y que hacía falta respetar las normas del juego».

Este caso abrió un interesante debate: en pleno siglo XXI, ¿quién debería marcar el 'dress-code', la organización o el propio deportista? Nike salió en defensa de la jugadora de la WTA, presentando un nuevo e irónico eslogan de campaña que hacía alusión a este look: «Puedes quitarle al superhéroe su traje, pero nunca podrás quitarle sus superpoderes». Por si fuera poco, semanas más tarde la norteamericana saboreó las mieles del éxito, profesional y personal, ganando en casa el US Open. En esta ocasión, se enfundó en un top de una sola manga y en un llamativo tutú negro de bailarina, diseñado por Virgil Abloh para Off-White en colaboración con Nike. Un hito sin precedentes nunca antes visto sobre una cancha de tenis.

Por otro lado, tenemos el ejemplo de su compatriota, Simone Biles. La gimnasta se ha convertido en la nueva niña mimada de la élite deportiva a golpe de salto mortal. Su hazaña nos hace recordar a la imbatible Nadia Comaneci en los Juegos Olímpicos de Montreal 76'. Sin embargo, hay algo más allá de sus piruetas sobre la lona que le ha reafirmado como la estrella que es: su vestuario, que también ha sido criticado. La de Ohio se estrenó en los campeonatos de Estados Unidos con un maillot en el que se podía leer su nombre en la espalda, algo típico de los jugadores de fútbol o baloncesto, pero, en su caso, tallado en cristal. Además, aparecía con la serigrafía de una cabra, una palabra que traducida al inglés se escribe 'goat'. Estas cuatro siglas aluden precisamente a la frase 'Greatest Of All Times', que viene a decir algo así como 'La mejor de la historia'. Este guiño no fue sino una reivindicación con cierto punto de ironía a todos aquellos que la criticaron por competir con su nombre impreso.

Esto es lo que sucede en el 'star system' del deporte, pero si lo trasladamos a la vida terrenal y a nuestros entrenamientos diarios, ¿qué pasaría si apareciéramos con unos estilismos tan rompedores en nuestros respectivos centros deportivos? ¿Cómo nos mirarían nuestros compañeros de fatigas si apareciésemos con tutús de bailarina o con camisetas personalizadas con frases como «soy el mejor»? Ya hemos visto en 'street style' cómo son algunos de los looks que eligen los vizcaínos para quemar calorías y ahora también hemos hablado con algunos gimnasios del centro de la villa para descubrir si entre los manidos leggings, las camisetas de tirantes básicas y los 'crop-tops', hay bilbaínos que se atreven con looks fuera de lo común. La respuesta ha sido unánime: no. Desde el centro UP Bilbao, situado en la calle Manuel Allende 18, nos comentan que el perfil de personas que acuden diariamente a sus salas de entrenamiento tienen entre 40 y 50 años en adelante y que no arriesgan demasiado en sus estilismos. «Las personas de Bilbao tendemos a ser más clásicos, ni siquiera vestimos con demasiados colores. Tenemos visitas puntuales de clientes extranjeros que, quizás, sí se atreven con otro tipo de cosas», nos cuenta uno de sus instructores. Por otro lado, desde el centro He Fit Sports, que se encuentra en la calle Rodríguez Arias 51, coinciden en que nunca han visto a nadie llevando ropa o complementos que se salgan de las típicas prendas de gimnasio. Por último, hemos hablado con el gimnasio Nivel 3, de la calle Simón Bolívar 13, y nos han vuelto a confirmar la evidencia. «No se nos viene a la mente nadie que haya llevado nada fuera de lo común. De hecho, muchos vienen con las equipaciones que les damos aquí», nos informa Hugo Rodríguez, gerente del centro.

Sin embargo, hemos encontrado una nueva marca deportiva que pretende cambiar las normas del juego en una bicicleta estática, en la sala de máquinas o sobre nuestra esterilla de yoga. Outdoor Voices es la firma que quiere que entrenemos con vestidos. ¿Vestidos? Sí, esos que sí estarían permitidos sobre una cancha de tenis y de los que Serena Williams reniega a veces. Esta firma estadounidense abre una brecha en la ropa deportiva con sus originales propuestas, destinadas a aquellos que no quieren ser números uno, sino que desean entrenar en el gimnasio y pasar un rato divertido. «Los amigos que sudan juntos se mantienen unidos», es uno de sus mantras. Desde su filosofía positiva e inclusiva, han lanzado una serie de vestidos inspirados en el mundo del tenis, de largo 'mini' y con culotte por debajo con un bolsillo lateral incorporado donde puedes dejar el móvil. Están confeccionados en nylon y spandex y no tienen sujetador ni refuerzo para el busto. En su lugar, han agregado unos tirantes cruzados que aseguran mantener el pecho en su lugar mientras haces ejercicio. Su precio es de 100 dólares (unos 90 euros aproximadamente) y está disponible en 7 modelos de diferentes colores y estampados. Si no te convencen estas propuestas siempre podrás construir tus propios looks en tiendas 'low cost' a la vanguardia de la moda deportiva como Oysho. La firma española lanza cada temporada prendas destinadas a un nuevo deporte y para el próximo otoño ya adelantan sus nuevas propuestas inspiradas, entre otros, en el mundo del tenis. ¿Serán los vestidos una realidad en los gimnasios a partir de septiembre?