Una lista inacabada de víctimas

Veinticinco años después no se conoce todavía la cifra exacta de personas que murieron por saltar el Muro

Monumento levantado en recuerdo a las víctimas del Muro de Berlín. /
Monumento levantado en recuerdo a las víctimas del Muro de Berlín.
MIGUEL SALVATIERRAMadrid

Veinticinco años después de la caída del Muro resulta obligado recordar a las víctimas que murieron asesinadas a tiros o que perecieron de diversas formas por tratar de huir de un sistema de vida opresivo instaurado por el régimen comunista de la RDA. Junto a las fuerzas policiales de la Stasi, el Muro fue la expresión física y moral más fiel de ese sistema criminal.

Desde el primer día, la Alemania unificada ha puesto mucho empeño en que siga viva la memoria de los caídos. Aún así, todavía se sigue investigando cuántas personas murieron al intentar cruzar el Muro de Berlín entre 1961 y 1989. Una de las últimas cifras ofrece 138 asesinados y fue aportada por el Instituto de Investigación sobre el Estado del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) que complementó otro estudio del Monumento a la Memoria de las Víctimas del Muro de Berlín y el Centro de Investigación Histórica de Potsdam. Las autoridades germano-orientales no contabilizaban las personas muertas en la frontera y, por el contrario, hacían todo lo posible por ocultarlas, obligando incluso a callar a las familias afectadas.

Sí se tiene constancia de que la mayoría de las víctimas fueron jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 30 años, entre ellas nueve niños. Se calcula que unos 150.000 alemanes de la RDA arriesgaron sus vidas para huir por tierra, mar o aire. Unos 40.000 lo lograron, pero al menos 800 murieron en el intento, entre ellos los 138 del Muro.

Con nombre y apellido

De todas las víctimas, destaca la del joven obrero de la construcción de 18 años Peter Fechter. Probablemente porque su muerte fue la que más fielmente reflejó la absurda crueldad del Muro. Fechter, junto a su amigo Helmut Kulbeik que lo consiguió, intentó la huida, pero fue alcanzado en la pelvis. Su cuerpo quedó en la zona intermedia del Muro, en el llamado corredor de la muerte. Aunque pidió ayuda a gritos, mientras se desangraba, ninguno de los guardias ambos lados se movió para auxiliarlo. Finalmente llegó la orden a unas de las torres de control de la zona oriental y tres guardias levantaron el cuerpo del joven cuando prácticamente estaba sin vida y en medio de los gritos de ¡Asesinos! ¡Asesinos! de la gente que había acudido tras los disparos.

La muerte de Fechter se convirtió en el símbolo de las protestas y de la resistencia civil. En España, llegó a inspirar una canción. Libre de Nino Bravo. Tras la reunificación se abrió una investigación legal sobre quién dio la orden de disparar y quienes la ejecutaron. Dos exguardias de la RDA, Rolf Friedrich y Erich Schreiber, fueron declarados culpables de la muerte del joven y condenados en marzo de 1997 a un año de prisión, que cumplieron en libertad bajo custodia.

Otra muerte que revela de forma dramática el absurdo de la crueldad del Muro es la de Chris Gueffroy, considerado como la última persona abatida a tiros en su intento de cruzarlo. Este joven de 20 años y su amigo Christian Gaudian dieron por cierto el rumor de que las autoridades de la RDA habían anulado la orden de disparar en el Muro.

La orden seguía vigente y Chris murió de un balazo en el corazón mientras su amigo, gravemente herido, fue detenido por los guardias. La madre llegó a oír los disparos, pero tardó varios días en conocer la muerte de su hijo. Nueve meses después caía el Muro de Berlín.

Después de Chris Gueffroy murieron otros ciudadanos de la RDA al intentar huir, pero no a tiros junto al Muro. Perecieron ahogados en las aguas del Báltico o como Winfried Freudenberg, que en marzo de 1989 quiso volar a Berlín Occidental en un globo aerostático que él mismo había construido.

 

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