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El juicio del capitán Boyer

El 6 de diciembre de 1918 tuvo lugar un polémico consejo de guerra contra este oficial, acusado de matar a cuatro personas durante las huelgas de agosto de 1917 en Bilbao

El capitán Boyer asesinó a las víctimas en el entorno de San Francisco./E.C.
El capitán Boyer asesinó a las víctimas en el entorno de San Francisco. / E.C.
Imanol Villa
IMANOL VILLA

Estoy sediento de sangre». Estas palabras, según varios testigos, fueron pronunciadas la tarde del 16 de agosto de 1917 por el capitán Aníbal Boyer Menéndez. Oficial del Regimiento de León, el citado día se hallaba en Bilbao en labores de control y represión del movimiento huelguista que durante ese mes había estallado en la villa. El 6 de diciembre de 1918 y a instancias de la oficialidad del Regimiento de Garellano se convocó un Consejo de Guerra contra el capitán Boyer «por hechos delictivos que se le atribuyen durante la huelga general de Bilbao en el mes de agosto de 1918». La acusación era grave. Según las pruebas recabadas, el citado oficial había herido de gravedad, en plena calle de San Francisco y sin motivo aparente alguno, al soldado del Regimiento de Garellano Rufino Echevarría. Posteriormente, en el portal número 81 de la misma calle había disparado sobre el miembro de la Cruz Roja Bernabé Ayuso, al soldado Isidoro Urrutia y al paisano Tomás Eguidazu. En los tres casos, también según afirmaron testigos presenciales, no hubo provocación alguna. Simplemente disparó sobre ellos causándoles la muerte. Además de estos casos, el fiscal presentó testimonios sobre la muerte de un zapatero, ocurrida en la misma calle y sobre la que todo apuntaba a que el autor había sido el acusado. Además sobre este último caso se narró una espeluznante escena. El capitán Boyer, tras disparar sobre el zapatero, le pisó con saña la cabeza.

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