BILBAO ES UN ESPEJO

El acero y el cristal, los materiales con los que se ha regenerado la villa, y la limpieza de la ría dan lugar a una curiosa galería de imágenes

El palacio Euskalduna relfeja el Bilbao de las laderas y el emblemático edifico del Tigre. /Fernando Gómez
El palacio Euskalduna relfeja el Bilbao de las laderas y el emblemático edifico del Tigre. / Fernando Gómez
Fernando Gómez
FERNANDO GÓMEZ

Bilbao es un espejo. Y no solo por ser ejemplo de regeneración urbana, un fenómeno que transformó la ciudad y que ahora se estudia en los colegios de arquitectura. Lo es también porque es la ciudad del acero y del cristal, los materiales con los que se intentó dar lustre a una ciudad gris y sucia con la llegada del Museo Guggenheim hace dos décadas. Pero también la ría ha contribuido a hacer de la ciudad un lugar brillante. Con el adiós a la industria, el cauce del Nervión ha revivido de forma espectacular: ya no es un lugar negruzco y maloliente, ahora es un elemento vivo que deja perspectivas increíbles del Botxo.