Música económica

'Vea patrón': el sueldo enano y la cruz en la espalda

El cantautor uruguayo Aníbal Sampayo./
El cantautor uruguayo Aníbal Sampayo.

En esta milonga, compuesta a finales de los 60 y popularizada por Quilapayún y Alfredo Zitarrosa, el uruguayo Aníbal Sampayo reflejaba con poesía y sentimiento las penalidades del trabajo de peón

CARLOS BENITO

El propio Aníbal Sampayo relató en alguna ocasión aquella vez que cantó 'Vea patrón' en el festival de Cosquín, una muestra folclórica anual que había empezado a celebrarse en 1961 -con el cantante uruguayo como una de sus figuras inaugurales- y que acabó convirtiéndose en la principal celebración argentina del «canto nativo». Sampayo siguió participando en todas las ediciones a lo largo de los 60, pero ese vínculo se rompió, precisamente, el día que presentó este tema, que a menudo se conoce simplemente como 'Patrón'. «A mi entender -relató el artista-, ya en el año 1969 el festival estaba más influenciado por las multinacionales que por los propios vecinos que lo fundaron (...). Cuando me dirigía hacia el escenario, el hombre que estaba a cargo de las planillas de los repertorios se me acercó y me preguntó: '¿Esto que usted va a cantar, 'Patrón', qué es?'. 'Una milonga', le contesté. 'Sí, pero ¿de qué se trata?', insistió. 'Ah, ahora cuando lo escuche lo va a saber', le respondí (...). En mi segunda entrada a escena, ya no me permitieron actuar. Fue la última vez que participé en Cosquín».

¿Qué tenía esa canción para disgustar de manera tan inmediata y visceral a los poderosos? 'Vea patrón' viene a ser el reverso oscuro de una milonga de amor, ya que narra una relación entre explotador y explotado, con un tono que empieza siendo de lamento y acaba derivando en advertencia. La letra, puntuada una y otra vez por la palabra 'patrón', exhorta a un terrateniente a contemplar las condiciones de vida de sus jornaleros, con una indignación que se canaliza de forma hondamente poética. «Patrón, esa sombra que tirita tras sus reses, / huella y harapos, comiendo a veces, / patrón, por sus intereses... / Ahí va su peón. / Patrón, esa sombra que levanta sus galpones, / sudor trenzado con otros peones, / patrón, por sus ambiciones... / Ahí va su peón. / Patrón, esa sombra, carne al sol, que le rotura / con sueldo enano, su tierra oscura, / patrón, y que usted disfruta... / Ahí va su peón. / Patrón, esa sombra como un nuevo Cristo que anda, / piedra en el pecho, cruz en la espalda, / patrón, y tosiendo rabia... / Ahí va su peón», dice. En las dos últimas estrofas, ese ánimo compasivo se torna rebeldía y amenaza, ya que «una sombra y otra sombra hacen tormenta» y «el vendaval no tiene riendas», de manera que el humilde sometimiento puede transformarse algún día en daga en la garganta del patrón.

Sampayo, de raíces vascas por parte de madre (su segundo apellido era Arrastúe), grabó 'Vea patrón' en su álbum de 1971 junto al grupo Los Costeros, 'Hacia la aurora', aunque la canción se hizo famosa sobre todo en las versiones del también uruguayo Alfredo Zitarrosa y del grupo chileno Quilapayún, tan popular en los círculos antifranquistas de la época. Al poco tiempo de editar ese disco, el cantautor fue arrestado por su militancia en los Tupamaros y pasó ocho años en prisión. Su concepto de la música siempre estuvo ligado a la conciencia político-social: «El arte y el compromiso están unidos. El pueblo es el poseedor de una verdad y experiencia insustituible -afirmaba-. Es inevitable e imprescindible que el creador haga suyas las necesidades y derechos de su gente». Si nos centramos en el asunto del que trata 'Vea patrón', comprobaremos que el artista -fallecido en 2007- mostraba ya en su adolescencia una incompatibilidad manifiesta con las jerarquías laborales: su primer empleo, con 16 años, fue en los talleres del ferrocarril Midland, pero se peleó con «los gringos» y se largó, y después pasó a trabajar con otro jefe «que también resultó un déspota».