Chamanes y arte en las cuevas cántabras de Ramales de la Victoria

Covalanas alberga numerosas figuras, entre ellas sus excepcionales ciervas rojas

Pared de la Cueva del Mirón./
Pared de la Cueva del Mirón.
IÑIGO MUÑOYERRO

Las montañas calizas de Ramales de la Victoria, villa cántabra enclavada en el tramo bajo de río Asón son una especie de enorme queso Gruyère. Están agujereadas por cuevas que durante un largo periodo de tiempo (36.000-9.000 a.C.) estuvieron ocupadas por un grupo humano que dejó su huella en forma de pinturas rupestres. Las más importantes son los descubiertos en Cullalvera, Covalanas y La Haza.

Las tres fueron exploradas a inicios del siglo XX por el padre Lorenzo Sierra y Herminio Alcalde del Río, figuras claves de la investigación arqueológica en Cantabria. Covalanas en concreto es la segunda cavidad con arte paleolítico descubierta en toda la Cornisa cantábrica tras Altamira (en 1879). Esconden un tesoro de arte parietal prehistórico que en el caso de Cullalvera y Covalanas podemos visitar. Se abren en la caliza urgoniana del Pico Pando y ambas son accesibles desde el casco urbano de Ramales.

Las dimensiones de Cullalvera

Iniciamos el tour en el mismo Ramales. Vamos hacia La Cullalvera. Un letrero guía por la calle General Espartero hasta la entrada del parque. Tras atravesar la cancela un camino empedrado nos lleva hasta un paraje sombrío y húmedo donde está el centro de visitantes y se abre la boca. Asombra por sus dimensiones espectaculares (40x30 metros). Emerge del encinar cantábrico salpicado de helechos, laureles, madroños y entrelazado por la zarzaparrilla.

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Cómo llegar: A-8, Colindres. Desvío N-639 Ramales de la Victoria.
Información: Centro de Iniciativas Turísticas (CIT). C/Barón de Adzaneta, 5. Ramales de La Victoria Tel. 942646004.
Red de Cuevas del Alto Asón Tel: +34 673 012 747 e-mail: martin@zalama.es
Visita a las cuevas de La Cullalvera y Covalanas Si desea realizar reserva online para las dos cuevas, los intervalos entre los inicios de cada visita debe ser de, al menos, 120 minutos de diferencia. La entrada de cada una de las cuevas se obtiene en su respectiva taquilla, situada cerca de la boca de cada cavidad. Recuerde estar en la taquilla  al menos 15 minutos antes del inicio de la visita para obtener la entrada. www.aytoramales.org

INFORMACIÓN MIDE

Duración: 2h.00' Los horarios detallados deben ser tomados siempre como orientativos, ya que cada persona tiene su ritmo de marcha y una preparación determinada que repercuten en esa velocidad. Están calculados sobre una velocidad media y sin contar paradas. De todas formas, el objetivo de una excursión nunca debe ser cumplir con unos horarios predeterminados o establecidos por terceras personas, sino encontrar un ritmo de marcha adecuado a cada uno y que permita disfrutar del paseo.
Distancia: 5,0 km
Desnivel positivo: 225 m
Severidad del medio: 1
Dificultad orientación: 1
Dificultad del terreno: 1
Esfuerzo necesario: 2

Cullalvera ha sido utilizada como refugio y durante la Guerra fue centro de mando del parque móvil. Forma parte de un complejo kárstico de 12 kilómetros de los que 400 metros están acondicionados y se pueden recorrer. La visita incluye un espectáculo de luces, sonido y agua. En lo más profundo, a 1,2 kilómetros de la entrada, hay un grupo de pinturas.

Pintores chamanes de Covalanas

Podemos subir a Covalanas por carretera o a pie. El coche nos deja en el aparcamiento. Restan 600 m de subida a pie por una pista con fuerte desnivel (15 minutos). Es más divertido seguir la ruta (ida y vuelta) que comienza en Ramales y sigue el antiguo Camino Real de Laredo a Burgos, empleado por Carlos V en su viaje de retiro a Yuste. Coincide en parte con el sendero PR-S 22.

Junto al cuartel de Guardia Civil de Ramales (letrero) se sube por la izquierda una calle que pronto abandona el caserío y se transforma en un camino ancho y empedrado, el Camino Real. Sube entre encinas y tras una curva llanea. Caminamos bajo la pared, donde se abre la Cueva de la Haza con una única sala con representaciones de siete animales. También hay trazada una vía ferrata (difícil). Las vistas sobre la afilada cima del Pico San Vicente son impresionantes. Poco después alcanzamos el aparcamiento de Covalanas. Al final, justo en el desvío hacia la N-629, un panel señala 600 metros a la cueva. Ahora seguimos el camino pedregoso que sube a las cuevas del Mirón y Covalanas. Poco más arriba, en una curva se contempla la impresionante Pared del Eco. En ella se abre Cuevamur, de complicado acceso y sin arte paleolítico.

Otro corto repecho y llegamos al centro de visitantes de Covalanas (unos 45 minutos) conocida como la Cueva de las ciervas rojas. Desde la mesa de orientación las vistas son impresionantes. Se divisa un magnífico panorama del valle del Asón; la cara Este del Pico San Vicente, Rubrillo y la mole de La Busta o Mortera, sobre Lanestosa. Más abajo queda El Mirón, habitada durante los últimos 45.000 años según las excavaciones.

Es una cueva de cortas dimensiones, con dos galerías que comparten el abrigo exterior que no fue utilizado como espacio de hábitat. Una de las galerías conserva las  pinturas rupestres paleolíticas. Son visitables (cita previa). Las pinturas destacan por la frescura del color rojo, el tamaño, el punteado y la concentración de las figuras en un área reducida que sumerge al visitante en un entorno misterioso. En las paredes, los chamanes de hace 16.000 años (periodo solutrense) pintaron 18 ciervas, 2 caballos, un ciervo, un uro y una composición híbrida de animal y humano además de formas rectangulares, conjuntos de pequeñas líneas asociadas, puntos aislados

Victoria del general Espartero

La ruta de subida nos devuelve a Ramales. Merece una visita. En la primavera de 1839 el general liberal Espartero derrotó al ejército carlista del general Maroto, en la batalla establecida entre Ramales y Guardamino. La lucha iniciada a primeros de abril finalizó el 13 de mayo al rendirse los defensores del fuerte. La batalla decidió el triunfo liberal en la Primera Guerra Carlista. Por ello Ramales se denomina 'de la Victoria'.

Los palacios y las casas de estilo indiano se alinean junto a la carretera. Entre ellos destaca el de Revillagigedo. Fue edificado en el siglo XVI y reformado en el XVIII. Fue residencia de don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas (1681), virrey de la Nueva España desde 1746 y primer conde de Revillagigedo. La parroquia de San Pedro edificada en el siglo XVI y luego arruinada fue reformada tras la Guerra Civil. Es de estilo clasicista con concesiones al barroco. La CIT ocupa el bello edificio de las antiguas escuelas públicas. 

  

 

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